sigo...
Oia, es turística, muchas, fotos, muchas tiendas de recuerdos, joyerías y restaurantes. Desde los miradores, se puede admirar la caldera y a la izquierda Fira, de frente la isla de Nea Kameni, donde está el volcán en activo (no se ve humo, jeje). Comenzamos a andar haciendo fotos como locos (me acordaba de los japoneses, todos con sus cámaras…pues nosotros igual). A propósito, japoneses, por todos los sitios, sobre todo parejas yo creo que de luna de miel.
Y digo yo, japoneses por todos los sitios, pues el día que se junten todos en Japón…¡no caben en la isla! Bromas aparte, mirad que pedazo de paisajes.
Después de un largo paseo y una jartá de fotos… volvimos hacia el autobús. Aunque sabíamos la hora de salida, llegamos un poquito antes, no fuera que no respetaran los horarios. Llegó el autobús y se armó la marabunta porque no hay una parada donde nos podamos organizar y guardar el turno. En la espera, todos buscábamos la sombra porque hacía bastante calor. Os recomiendo que os pongaís al lado del supermercado y de la oficina de turismo, que es allí donde se posiciona el autobús para la vuelta.
Otra vez, lleno del autobús. Llegamos a Fira y decidimos recorrerla. No es muy grande, como unas 3 calles, dos peatonales empedradas que dan al mar, y la tercera con un tráfico tremendo (es donde están los bancos, las agencias de viajes…)
Primero vemos la catedral ortodoxa, (dentro no dejan hacer fotos). Me resultó curioso que la gente entraba, daba un donativo, cogía una vela, la encendía y la ponía en el sitio al efecto. Cuando la gente salía, una señora (de mantenimiento de la iglesia), apagaba las velas y las guardaba. Y así otra vez…
Subimos callejeando, cruzando calles y entrando en tiendas, hasta llegar a la parte católica. Entramos en la catedral católica, (menuda diferencia con la ortodoxa)
Visto Fira, decidimos ir al barco para comer. Nos dirigimos hacia el cable car, y uno de nosotros decidió bajar andando. Bueno, pues llegó al puerto al mismo tiempo que nosotros que cogimos el cable car. Nos comentó que la bajada se hizo bien.
Nuestra sorpresa fue que igual que nosotros, pensó un montón de gente, y había una fila tremenda para coger la barca para llevarnos de vuelta al barco. Mientras que unos guardaban la fila, otros nos dedicamos a ver las tiendas del puerto (lo de las tiendas en un vicio…) allí compré un burrito de peluche por 4 €.
Después de comer, la sobremesa, los cafes… pues siestecita que la noche es larga. Esta noche…vestimenta recomendada “Tropical”.
Pues quedamos para ir a ver el espectáculo antes de cenar, muy puestos con nuestras camisas tropicales, los collares de flores… luego la cena y cuando terminamos, el camarero nos dice que aguantemos un poquito en el comedor que nos van a bailar. En eso que ponen música y a bailar todo el personal del comedor (mirad que ambiente, aunque está un poco borrosa, pongo la foto para haceros idea)
A las 12 de la noche, buffet tropical
Otra vez las copichuelas, la disco y a dormir que “mañana será otro día”.
FIN DEL TERCER DIA