gusto!!!

. Después de comer, de camino al gran bazar entramos en un cementerio que estaba en el centro de la ciudad y que resulta también curioso de ver, luego el gran bazar, con encanto, pero muy "occidentalizado", y tras salir del laberinto del gran bazar, rumbo al mercado de las especias, genial, fantástico!!!, que olores, que colores... (la excursión del barco tampoco pasa por aquí...), compramos unas cuantas especias y pistachos, luego fuimos andando para el puente Galata y allí cogimos un taxi que por unos 2 € nos dejo en el puerto, antes de subir al barco, aprovechamos para comprar algo con las liras que nos habían sobrado y contentos para dentro. sabíamos que todas las excursiones te llevan a pasar "un buen ratito" a una tienda de alfombras, y no queríamos perder ese tiempo. Así que nos levantamos muy pronto para ver la entrada en el puerto de Estambul mientras tomábamos el desayuno y bajar rapidito. Fuimos andando desde el barco hasta el puente Gálata y después de cruzarlo, directos a la Mezquita Azul que es la primera que abre. Todo el camino es ascendente y simplemente hay que seguir las vías del tranvía. Turismo está en la zona del Hipódromo, frente a la Mezquita azul. Impresionante, me gustó mucho. Luego Santa Sofía y palacio de Topkapi. El Harem se visita independientemente del resto del palacio, con entrada diferente y por grupos. Así que hay que esperar a que permitan la entrada, pero es bastante rápido. Visita al tesoro y resto de dependencias y las vistas desde los jardines. Después visita a las cisternas. Todo lo que he dicho hasta ahora está prácticamente al lado una cosa de otra y no tiene pérdida. Además ante la duda la gente es muy amable y te indican y si pueden te llevan a su tienda para que les compres alguna cosilla Desde allí al Gran Bazar. He de decir que me defraudó un poco. Demasiado aséptico y ordenado. Era casi como un mercado de aquí. Yo esperaba algo más parecido al de El Cairo o al de Túnez, pero no. Y luego bajamos por la parte trasera y allí encontramos el verdadero mercado turco, de la gente de la tierra, donde a los pocos turistas que circulábamos ni nos miraban porque deben pensar que allí no vamos a comprar. Eso ya me gustó más. Y bajando, bajando hasta el bazar de la especias, también más auténtico. Por el camino, algunas compras, un falafel y unos pastelitos (las pastelerías son de vicio) y de vuelta al barco.
adeuu!!