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SAN VICENTE Y LAS GRANADINAS</u></font id="size4">
San Vicente ha vivido un pasado explosivo debido a su historia, marcada por los indios caribes y el volcán Soufrière, de 1219m de altura, que domina la isla, pero parece abocado a un futuro mucho más tranquilo.
Esta isla, fértil y montañosa, fue una de las últimas del Caribe en ser colonizadas por los europeos, principalmente a causa de su escaso valor estratégico. Cuando finalmente llegaron, los indios caribes nativos opusieron una feroz resistencia para mantener su independencia.
¿Sabías que...
San Vicente fue descubierta por Colón en 1498, pero los europeos se asentaron recién en el siglo XVIII debido a la resistencia de los indios caribes. En 1763 se convirtió en colonia británica y en 1979 logró su independencia.
¿Sabías que...
Además de la isla de San Vicente el país comprende la parte norte de la cadena de las Granadinas, que se extiende entre San Vicente y Granada. Las principales de ese grupo son: Bequia, Mustique, Canouan, Mayreau y Unión.
¿Sabías que...
En 1792, el almirante británico William Bligh llevó a Kingstown, la capital de San Vicente, el "árbol del pan", procedente de la Polinesia, de unos 20 metros de alto.
Sus frutos se pueden cocinar de variadas maneras, y con su semilla se elaboran panes.
Las cenizas volcánicas actúan como excelente fertilizante, y han llenado la isla de una exuberante vegetación tropical. Existen fantásticos jardines botánicos cerca de la capital, Kingstown, y, dominando la isla desde un promontorio se levanta Fort Charlotte, la principal defensa de la isla, y desde el que se divisan espléndidos paisajes.
En las rocas labradas de Layou encontrará restos de los primitivos habitantes de la isla, y también podrá recorrer una senda natural que atraviesa el Valle de Buccament y disfrutar con las vistas y sonidos de la selva tropical. Es obligado visitar las cataratas de Trinidad, tres cascadas de 12m de altura que caen formando un remolino de agua natural, y las Cataratas de Baleine, con sus 18m de altura. También podemos zambullirnos en la Laguna Salada de Owia.
La hermosa San Vicente no ha sufrido los atropellos del turismo de masas. En esta isla de 500 km2, hoteles, restaurantes y bares conservan todo su encanto familiar.
Además es el punto de acceso a las Granadinas, 32 minúsculas islas que se extienden formando un arco de 72 km al sur de San Vicente. Algunas cuentan con modernas instalaciones, aunque siempre evitando la masificación, mientras que otras son poco más que una inmaculada playa desierta y unas cuantas casas. Todas ellas son lugares idóneos para la práctica de la vela.
Con vientos de 10-25 nudos podemos pasar de una isla a la siguiente en alrededor de una hora, nadar hasta una playa, observar las tortugas marinas gigantes y charlar con personas procedentes de todo el mundo tomando una copa al atardecer. También podemos tomar un ferry o un vuelo chárter para visitar Bequia, Mustique, Canouan, Mayreau, los Cayos de Tobago, Isla Unión, Pequeño San Vicente y la Isla de la Palmera.
Los entusiastas de los deportes acuáticos descubrirán que los mares del trópico presentan un auténtico reto a los aficionados al windsurf y ofrecen una asombrosa visión, llena de escarpadas paredes y hermosos corales, a los adeptos al submarinismo.
Viento en popa y a toda vela