...la verdad es que sí, que un poco DECEPCIONADOS.
Antes de nada, vaya por delante mi SALUDO de nuevo a todos los amigos y amigas de este foro.
Hace unos días que regresamos del que ha sido nuestra "LUNA DE MIEL" en el Oceanic (aunque no sé si llamarlo "Titanic" pues me creo que son de la misma época).
La verdad es que tanto el viaje como la Luna de Miel han sido INOLVIDABLES... Mónaco, Florencia, Roma, Pompeya... todo precioso, una maravilla y unos días de ensueño.
Sin embargo, lo que es el barco, casi PARA OLVIDAR. Lo de que era algo (muy) viejo ya me había hecho a la idea, pero por lo demás me lo esperaba muchísimo mejor (a la mejor es que soy muy sibarita o delicado, no sé). Comencemos por las bebidas; no me extraña que estubieran incluidas, aquello era garrafón (las botellas de licor -JB, Ballantines, etc.-, no llevan ni siquiera dosificador!!!) mezclado con polvos a los que llamaban refrescos y que servían con una mangera a modo de surtidor de gasolinera (un verdadero asco que no sabía a nada). Por otro lado las comidas, bastante buenas en el comedor y muy bien presentadas (lo mismo que digo una cosa, digo la otra), pero muy muy deficiente en el buffet (SUSPENSO EN CALIDAD Y VARIEDAD!!!), donde todos los días era lo mismo (patatas fritas, patatas cocidas, patatas asadas y patatas con mahonesa, ah! y las croquetitas que se me olvidaban) todo esto con una "estupenda" CERVEZA CALIENTE (bueno, la verdad es que en el barco todas las bebidas están calientes, no sólo la cerveza).
Por otro lado, ¿quién dijo que era el crucero con más marcha y de gente joven? Aquello era una mezcla entre Benidorm y el INSERSO (con todo mi respeto a las personas mayores). Además, los responsables del barco intentaron contentar a estas personas (ellos sabrán cuáles quieren que sean sus clientes) volcando todas las actividades y comidas hacia ellas, de tal manera que en el comedor los jóvenes estábamos sentados en mesas pequeñas y apartadas (la mia era de 4, dos parejas de recién casados) y algunas parejas estaban solas y arrinconadas!! (que pena me daban) mientras las "marujas" de Benidorm con los "niños coñazo" que no paran de gritar, ocupaban las mejores mesas y todos juntitos.
Lo del trato... pssss. Sólo daré un dato: conocí al camarero de mi planta (cubierta) el día de antes de desembarcar y creo que lo que venía buscando era la propina que le dí. Con eso os hago un resumen de cómo es el trato. MIENTO! los camareros del restaurante (Rony de Puerto Rico y Miguel de Cuba) ENCANTADORES, de verdad unas bellísimas personas, atentos, todo lo que diga es poco.
Y bueno, en definitiva, piscina, comedores, bares... el barco no está preparado, en mi opinión, para albergar a tanta gente. Un claro ejemplo es que el último día (navegación, obviamente no hay excursiones) todos los servicios estaban colapsados. Yo hay cosas que no pude probar por el agobio tan grande de gente (marujas en su mayoría, claro, con los niños coñazo).
A pesar de todo y del "Titanic", perdón, "Oceanic", nuestro viaje ha sido INOLVIDABLE así como nuestra primera experiencia en cruceros, en parte porque nos ha hecho muy buena mar y porque no paramos en la barcaza.
Una cosa está clara, pienso repetir la experiencia de viajar en crucero, lo mismo que tengo claro en que barco y con qué compañía NO VOLVERÉ A VIAJAR.
UN SALUDO A TODOS Y TODAS!!
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Juanjo.