Abril 26, 2026
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- almart, Brisas del Mediterraneo, 9-16/04/07 -

29 Abr 2007 02:38 #414175 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Hoy sábado, 14 de abril, no hemos madrugado tampoco, y menos después de haber pasado una noche (junto a la de navegación hacia Villefranche) algo movida (pero sin exagerar).
Nada más levantarme me puse a rellenar las fichas para bajar a tierra, y que me habían dejado la noche anterior. Las fichas tenían gran parte de los datos ya impresos, pero faltaban algunos más concretos, que rellené enseguida… a las 9.00 horas ya estábamos desayunando en el 7 Continentes, porque queríamos comer antes de desembarcar. Hoy íbamos los cuñados y nosotros (con nuestros respectivos hijos) con la excursión del crucero.
Durante las mañanas que hemos desayunado en el restaurante nos hemos ido encontrando a Muñoz, supervisor de camareros (quien no se arrimaba mucho a pesar de su cordialidad y simpatía, pues mi sobrina Cecilia lo controlaba y le marcaba la distancia con su seriedad en cuanto entraba en el salón); a Aldo, un camarero muy simpático que también tuvo que trabajarse una foto con la sobrina.
Tras desayunar, dejamos a las sobrinas en el Tibu (en la cubierta Premier) y nos subimos al Actor’s (la cafetería con mejor horario de todo el barco, desde las 8.30 horas de la mañana hasta las 1.30 horas de la madrugada), esperando el momento de nuestra llegada al puerto de La Goulette, en Túnez. Tomamos una copa, y cuando avistamos tierra nos subimos a la cubierta Sun para disfrutar de la brisa y ver cómo atracábamos… al entrar en el puerto, pudimos ver el Grand Voyager.





Al poco de atracar el Oceanic (sobre las doce y poco) anunciaron por megafonía que las autoridades aduaneras de Túnez subirían en breve al barco para visar los pasaportes, en la Disco Starlight [¡¡NO OLVIDAROS LOS PASAPORTES!! También son necesarios para embarcar…].
Nos fuimos a por las sobrinas (el visado del pasaporte es personal e intransferible) y nos fuimos para la Starlight… ya había una cola inmensa, que llegó a dar la vuelta completa a la cubierta Lounge (los que estaban para entrar a la Disco Starlight veían el extremo de la cola)… aún así y todo, la cola se movió rápida, pues cuatro personas de la policía aduanera (el otro iba de paisano), se pusieron a poner sellos como locos… cuando llegamos nosotros, nos cogieron el pasaporte con la ficha (pusimos la ficha correspondiente dentro de cada pasaporte) y nos sellaron el pasaporte y una de las partes de la ficha, devolviéndonos la otra parte de la ficha más el pasaporte. Salimos de la Disco y nos fuimos a comer…
A las 13.30 horas nos fuimos al Salón Broadway para desembarcar con nuestra excursión (Carthago-Sidi Bou Said). El salón estaba prácticamente lleno, y Pedro nos tenía más o menos controlados… empezó a dar salida a los excursionistas por secciones del Broadway… primero estos, estos ahora… bajamos a la cubierta Atlantic, de la cual descendimos y nos fuimos para el autobús. Solo te dejaban acceder cuando tu grupo/familia iba completo/a. Te cortaban el ticket de la excursión y a subir al autobús. A nosotros nos tocó el veinte, con Isham como guía (simpático, nos explicó perfectamente lo que íbamos viendo [metiendo alguna que otra palabra en italiano]).


Boleta de la excursión.

Este es el mapa con los sitios que visitamos:

a- Puerto donde atracó el Oceanic, b- Puerto púnico de Carthago, c- colina de Byrsa (Iglesia de San Luis y restos de Carthago), d- Termas de Antonino, e- Sidi Bou Said. El orden de visita fue Byrsa-Puerto-Termas-Sidi Bou Said.



Salimos del puerto y nos dirigimos a la colina de Byrsa, donde se fundó posteriormente Cartago. Isham, mientras circulábamos por las calles de La Goulette, nos relató la leyenda de la fundación, con su piel de toro y todo.



Lo primero que divisas es la catedral de San Luís (hoy en día desconsagrada y museo), en cuyo entorno se encuentran las ruinas de la antigua Carthago púnica. Enfrente de la misma, habían varios puestos de recuerdos, así como personas caracterizadas de romanos para la foto, como en el Coliseo de Roma.
Bajamos del autobús y una docena de vendedores tunecinos se avalanzó sobre nosotros, con vasijas, rosas del desierto, y (¿recordáis esos tamboriles que llevaban un palito y unas bolitas colgando de unos hilos?) un sonido machacón mientras te decían “un euro un euro un euro” y te agarraban del brazo para que no escaparas... Nos dirigimos deprisa hacia la entrada al parque arqueológico… y ellos deprisa detrás nuestra… me salen de noche y me da un canguelo…
Entramos, y nuestra sorpresa es cuando nos dicen que para hacer fotos hay que pagar un vale de 1000 dinares o 1 € (me gusta el cambio/change tan rápido y el redondeo de la moneda en Tunez).



Aunque son escasos los restos arqueológicos al aire libre, desde la colina se tiene una bella panorámica de la zona. Isham nos explicó lo que era cada uno de aquellos edificios (en numerosos casos solo el suelo) y nos explicó un poco qué ibamos a ver en el museo, diciéndonos el tiempo que teníamos para verlo y a qué hora nos marchábamos del lugar. Estaríamos en el lugar unos 30 minutos…






Dentro del museo hay numerosas piezas, mosaicos y estatuaria impresionante que te cuenta sin palabras la importancia que debió alcanzar la urbe en su momento.





De nuevo nos subimos al autobús (los vendedores nos volvieron a asaltar) y nos fuimos para lo que fue el puerto de Carthago (con su característica forma de “donut”), previo paseo por una de las más aristocráticas zonas de la ciudad (en época del protectorado) pero a la que se le notaba que había vivido tiempos mejores. También pasamos por delante del “Toffet” (santuario púnico, lleno de altares, donde nos dijo Isham que la aristocracia púnica sacrificaba a uno de sus hijos a sus dioses).



Me mosqueé un montón porque no paramos a verlo. No sé todavía cómo me salió tan bien la foto con el autobús en movimiento… para mí era más digno de ver aquello (estaban allí los altares de piedra grabados) que ver el puerto de Carthago, del cual sólo queda el anillo de agua y un montículo de tierra con vegetación en su interior.



Tras explicarnos el guía cómo debió ser el puerto, estuvimos allí un rato (más o menos unos diez minutos) y nos volvimos a subir al autobús para ir a las Termas de Antonino, a orillas del mar.
Isham volvió a explicarnos el lugar sobre una maqueta que existe junto a las ruinas y nos dejó allí diciéndonos que podíamos recorrerlas y que nos esperaba sobre las 14.45 en la salida (en unos 30 minutos, más o menos)…
La primera vista es impresionante (hoy prácticamente lo que se ve en realidad son los subterráneos, donde estaban las calderas, etc.) y observando la única columna completa que queda en pie puedes imaginarte la grandeza de las termas (terceras en tamaño en aquella época)… recorrimos los vestigios, nos hicimos fotos, vimos muchos ladrillos y poco mármol (algo quedaba del expolio [como en Byrsa] sufrido durante siglos para construir las ciudades cercanas).








Salimos del complejo y, enfrente, vimos tiendas de recuerdos. Cojí unas cuantas postales (6 postales, 1 €) y me fui a pagar. Solo llevaba piezas inferiores a 1 €, y no me las quisieron coger (en realidad esto pasa con todos los que te vendan algo a 1 €), no tengo ni idea de por qué.
Nos subimos al autobús y nos fuimos a Sidi Bou Said. Las calles estaban llenas de gente y de autobuses. Isham nos dijo que el autobús nos recogería en el mismo lugar a las 17:45 y nos llevó hacia la calle principal del pueblo y nos fue explicando las características del mismo, llevándonos hasta la puerta de un lugar donde nos dijo que se representaba el modo de vida autóctono, y que costaba 2 € la entrada. Gran parte de los que íbamos entraron, e Isham, al ver nuestra intención de seguir visitando el pueblo y no entrar, nos preguntó por qué. Le dijimos que queríamos ver el pueblo y él siguió insistiendo hasta que nos dejó por imposible.
Hay que ver Sidi Bou Said. Sus casas blancas y sus calles estrechas y serpenteantes pueden recordar a Ibiza, pero se distingue por sus puertas y ventanas de color azul. El pueblo es muy bonito, con tiendas de recuerdo por doquier… recorrimos las calles llenas de turistas y esquivamos vendedores… “Pepe, Pepe”, te llamaban, mientras intentaban cogerte del brazo… por mi hija me preguntaron “cuanto cameloz?” (más por atraerme a la tienda que con reales intenciones).





De regreso por la calle principal nos metimos en una tienda, a comprar recuerdos, chilabas (algunas, las demás las traiamos de Alicante, salimos en las fiestas de moros y cristianos), babuchas, pañuelos, etecé etecé etecé…
Nos embolicamos con el vendedor (qué castellano más bueno) y a coger cosas, mira esta gumia, mira esta cara, piel de camello, no se estropea, mira como no le pasa nada cuando le pongo el mechero, esto también te va bien, eso también es muy bonito… para, para, que no me quiero llevar toda la tienda… luego llegó el momento de regatear… porque tienes que regatear, lo primero que te dice es que te ha subido el precio porque hay que regatear, si no no vende… pues nada, a regatear. Al final, cuando comprendimos que el precio era justo, se fue a buscar a su jefe porque estaba palmando pasta con lo que le daba… total, vino el jefe, hablaron en árabe y montaron el paripé (el jefe coge la maquinita y empieza a sacar la cuenta de lo que le va enseñando) y al final dice (todo con gestos y meneando la cabeza) que vale, que me deja comprar.
Total, cargados nos vamos bajando la calle, y aunque te ven que ya has comprado, te siguen tirando de la manga los vendedores con los que te cruzas.

Nuestro itinerario en Sidi Bou Said

a- Lugar donde nos dejó y recogió el autobús, b- casa de representación de las costumbres autóctonas, c- plaza con vista panorámica (dos fotos más arriba).

Llegamos al punto de reunión y al autobús, en el trayecto de vuelta nos enseñan (lo de enseñar es un decir, más bien lo intuyes allí donde te dice) un par de vestigios más y a subir al barco.
A pie de pasarela nos esperaba un guardia de aduanas, que nos recogía la ficha que nos habíamos quedado (luego las unirán por ver si alguien se quedó en tierra), mientras los de la cola compramos tambores (a 5 € los grandes y 1 € los pequeños) a un puesto de recuerdos que está frente a la escalerilla (para estar ahí tiene que ser familia de alguien). Pasamos bolsos y bolsas por el detector del barco y nos fuimos a dejar las cosas a la cabina y a ver zarpar al Oceanic... aún estaba el Grand Voyager atracado... se ve que no tenían cerveza, porque los pasajeros nos pedían que le echáramos alguna...
Nos tomamos una copita en el Heroes y Leyendas… y aprovechamos para hacernos otra foto con Fabián (siempre pendiente de que no nos faltaran mojitos).



Nos duchamos y vestimos con nuestros ropajes (si no os acordáis de compraros las chilabas en tierra [máximo 10 € las sencillas] puedes comprarlas en el barco por 15 €].
Quedamos en el casino y nos hicimos una copa (yo, un par de bloody marys), y a cenar. Esta noche todos los camareros llevan casacas moras, y hubo más “participación” por parte de los pasajeros.





Cenamos y nos fuimos a hacernos la foto de recuerdo con nuestra pajarera típica y todo.




Después, al Casino a escuchar música mientras charlábamos… no fuimos al espectáculo del Broadway, “un viaje de sueños”…
Más adelante nos fuimos al Héroes y Leyendas… esperando que se hiciera la hora del buffet magnífico, cosa que mi hija aprovechó para presentarse al concurso de Miss Sherezade en la Disco Starlight... al final los niños se fueron a dormir, cansados, y no vieron el buffet magnífico. Lo cierto es que el nombre le hace justicia. A la 1.15 horas abrieron el restaurante SOLO para que los que quisieran hicieran fotos y video… a lo largo del restaurante se había dispuesto una mesa larguísima, espléndidamente arreglada con estatuas de hielo y mantequilla, frutas esculpidas, comida y comida dispuesta artísticamente… ¡qué pena que algo que había sido preparado con tanto trabajo y esmero durara apenas diez minutos!






Cuando abrieron (termina la media hora de exposición y cierran nuevamente hasta que entras a degustarlo) la gente se comportó más o menos, pero había cierto tipo de personas que se dedicaban a “pillar”: uno por aquí se llenaba el plato de jamón, otro por la otra punta se lo llenaba de cigalas, etc… y eso que habían cenado hacía poco.
Bueno, nosotros cogimos lo que nos apeteció y nos sentamos en una mesa… pudimos observar que los cocineros reponían si se acababa algo...
Tras el bocado, nos fuimos otra vez al Heroes y Leyendas… nos retiramos a las 3.00 de la madrugada…

En fín… estuvo muy bien la excursión. No paramos en el Toffet (algo que tengo apuntado en el debe) y sobre todo me encantó Sidi Bou Said… en cierto modo me recordaba a nuestras casas de la costa mediterránea... eso sí, eché en falta la emoción de días anteriores, de descubrir las cosas, los lugares por uno mismo...
El buffet fue eso… magnífico. Un diez para todos los cocineros que estuvieron dos días (según anunciaron) trabajando para crear aquella obra de arte…

…bueno, nos fuimos a la cama satisfechos del día vivido, pero una sombra se cernía sobre todos nosotros…
</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">

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** Brisas del Mediterráneo en el S.S.Oceanic 9-16/04/07... qué bueno fue mientras duró...

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29 Abr 2007 02:38 #414249 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Hoy sábado, 14 de abril, no hemos madrugado tampoco, y menos después de haber pasado una noche (junto a la de navegación hacia Villefranche) algo movida (pero sin exagerar).
Nada más levantarme me puse a rellenar las fichas para bajar a tierra, y que me habían dejado la noche anterior. Las fichas tenían gran parte de los datos ya impresos, pero faltaban algunos más concretos, que rellené enseguida… a las 9.00 horas ya estábamos desayunando en el 7 Continentes, porque queríamos comer antes de desembarcar. Hoy íbamos los cuñados y nosotros (con nuestros respectivos hijos) con la excursión del crucero.
Durante las mañanas que hemos desayunado en el restaurante nos hemos ido encontrando a Muñoz, supervisor de camareros (quien no se arrimaba mucho a pesar de su cordialidad y simpatía, pues mi sobrina Cecilia lo controlaba y le marcaba la distancia con su seriedad en cuanto entraba en el salón); a Aldo, un camarero muy simpático que también tuvo que trabajarse una foto con la sobrina.
Tras desayunar, dejamos a las sobrinas en el Tibu (en la cubierta Premier) y nos subimos al Actor’s (la cafetería con mejor horario de todo el barco, desde las 8.30 horas de la mañana hasta las 1.30 horas de la madrugada), esperando el momento de nuestra llegada al puerto de La Goulette, en Túnez. Tomamos una copa, y cuando avistamos tierra nos subimos a la cubierta Sun para disfrutar de la brisa y ver cómo atracábamos… al entrar en el puerto, pudimos ver el Grand Voyager.





Al poco de atracar el Oceanic (sobre las doce y poco) anunciaron por megafonía que las autoridades aduaneras de Túnez subirían en breve al barco para visar los pasaportes, en la Disco Starlight [¡¡NO OLVIDAROS LOS PASAPORTES!! También son necesarios para embarcar…].
Nos fuimos a por las sobrinas (el visado del pasaporte es personal e intransferible) y nos fuimos para la Starlight… ya había una cola inmensa, que llegó a dar la vuelta completa a la cubierta Lounge (los que estaban para entrar a la Disco Starlight veían el extremo de la cola)… aún así y todo, la cola se movió rápida, pues cuatro personas de la policía aduanera (el otro iba de paisano), se pusieron a poner sellos como locos… cuando llegamos nosotros, nos cogieron el pasaporte con la ficha (pusimos la ficha correspondiente dentro de cada pasaporte) y nos sellaron el pasaporte y una de las partes de la ficha, devolviéndonos la otra parte de la ficha más el pasaporte. Salimos de la Disco y nos fuimos a comer…
A las 13.30 horas nos fuimos al Salón Broadway para desembarcar con nuestra excursión (Carthago-Sidi Bou Said). El salón estaba prácticamente lleno, y Pedro nos tenía más o menos controlados… empezó a dar salida a los excursionistas por secciones del Broadway… primero estos, estos ahora… bajamos a la cubierta Atlantic, de la cual descendimos y nos fuimos para el autobús. Solo te dejaban acceder cuando tu grupo/familia iba completo/a. Te cortaban el ticket de la excursión y a subir al autobús. A nosotros nos tocó el veinte, con Isham como guía (simpático, nos explicó perfectamente lo que íbamos viendo [metiendo alguna que otra palabra en italiano]).


Boleta de la excursión.

Este es el mapa con los sitios que visitamos:

a- Puerto donde atracó el Oceanic, b- Puerto púnico de Carthago, c- colina de Byrsa (Iglesia de San Luis y restos de Carthago), d- Termas de Antonino, e- Sidi Bou Said. El orden de visita fue Byrsa-Puerto-Termas-Sidi Bou Said.



Salimos del puerto y nos dirigimos a la colina de Byrsa, donde se fundó posteriormente Cartago. Isham, mientras circulábamos por las calles de La Goulette, nos relató la leyenda de la fundación, con su piel de toro y todo.



Lo primero que divisas es la catedral de San Luís (hoy en día desconsagrada y museo), en cuyo entorno se encuentran las ruinas de la antigua Carthago púnica. Enfrente de la misma, habían varios puestos de recuerdos, así como personas caracterizadas de romanos para la foto, como en el Coliseo de Roma.
Bajamos del autobús y una docena de vendedores tunecinos se avalanzó sobre nosotros, con vasijas, rosas del desierto, y (¿recordáis esos tamboriles que llevaban un palito y unas bolitas colgando de unos hilos?) un sonido machacón mientras te decían “un euro un euro un euro” y te agarraban del brazo para que no escaparas... Nos dirigimos deprisa hacia la entrada al parque arqueológico… y ellos deprisa detrás nuestra… me salen de noche y me da un canguelo…
Entramos, y nuestra sorpresa es cuando nos dicen que para hacer fotos hay que pagar un vale de 1000 dinares o 1 € (me gusta el cambio/change tan rápido y el redondeo de la moneda en Tunez).



Aunque son escasos los restos arqueológicos al aire libre, desde la colina se tiene una bella panorámica de la zona. Isham nos explicó lo que era cada uno de aquellos edificios (en numerosos casos solo el suelo) y nos explicó un poco qué ibamos a ver en el museo, diciéndonos el tiempo que teníamos para verlo y a qué hora nos marchábamos del lugar. Estaríamos en el lugar unos 30 minutos…






Dentro del museo hay numerosas piezas, mosaicos y estatuaria impresionante que te cuenta sin palabras la importancia que debió alcanzar la urbe en su momento.





De nuevo nos subimos al autobús (los vendedores nos volvieron a asaltar) y nos fuimos para lo que fue el puerto de Carthago (con su característica forma de “donut”), previo paseo por una de las más aristocráticas zonas de la ciudad (en época del protectorado) pero a la que se le notaba que había vivido tiempos mejores. También pasamos por delante del “Toffet” (santuario púnico, lleno de altares, donde nos dijo Isham que la aristocracia púnica sacrificaba a uno de sus hijos a sus dioses).



Me mosqueé un montón porque no paramos a verlo. No sé todavía cómo me salió tan bien la foto con el autobús en movimiento… para mí era más digno de ver aquello (estaban allí los altares de piedra grabados) que ver el puerto de Carthago, del cual sólo queda el anillo de agua y un montículo de tierra con vegetación en su interior.



Tras explicarnos el guía cómo debió ser el puerto, estuvimos allí un rato (más o menos unos diez minutos) y nos volvimos a subir al autobús para ir a las Termas de Antonino, a orillas del mar.
Isham volvió a explicarnos el lugar sobre una maqueta que existe junto a las ruinas y nos dejó allí diciéndonos que podíamos recorrerlas y que nos esperaba sobre las 14.45 en la salida (en unos 30 minutos, más o menos)…
La primera vista es impresionante (hoy prácticamente lo que se ve en realidad son los subterráneos, donde estaban las calderas, etc.) y observando la única columna completa que queda en pie puedes imaginarte la grandeza de las termas (terceras en tamaño en aquella época)… recorrimos los vestigios, nos hicimos fotos, vimos muchos ladrillos y poco mármol (algo quedaba del expolio [como en Byrsa] sufrido durante siglos para construir las ciudades cercanas).








Salimos del complejo y, enfrente, vimos tiendas de recuerdos. Cojí unas cuantas postales (6 postales, 1 €) y me fui a pagar. Solo llevaba piezas inferiores a 1 €, y no me las quisieron coger (en realidad esto pasa con todos los que te vendan algo a 1 €), no tengo ni idea de por qué.
Nos subimos al autobús y nos fuimos a Sidi Bou Said. Las calles estaban llenas de gente y de autobuses. Isham nos dijo que el autobús nos recogería en el mismo lugar a las 17:45 y nos llevó hacia la calle principal del pueblo y nos fue explicando las características del mismo, llevándonos hasta la puerta de un lugar donde nos dijo que se representaba el modo de vida autóctono, y que costaba 2 € la entrada. Gran parte de los que íbamos entraron, e Isham, al ver nuestra intención de seguir visitando el pueblo y no entrar, nos preguntó por qué. Le dijimos que queríamos ver el pueblo y él siguió insistiendo hasta que nos dejó por imposible.
Hay que ver Sidi Bou Said. Sus casas blancas y sus calles estrechas y serpenteantes pueden recordar a Ibiza, pero se distingue por sus puertas y ventanas de color azul. El pueblo es muy bonito, con tiendas de recuerdo por doquier… recorrimos las calles llenas de turistas y esquivamos vendedores… “Pepe, Pepe”, te llamaban, mientras intentaban cogerte del brazo… por mi hija me preguntaron “cuanto cameloz?” (más por atraerme a la tienda que con reales intenciones).





De regreso por la calle principal nos metimos en una tienda, a comprar recuerdos, chilabas (algunas, las demás las traiamos de Alicante, salimos en las fiestas de moros y cristianos), babuchas, pañuelos, etecé etecé etecé…
Nos embolicamos con el vendedor (qué castellano más bueno) y a coger cosas, mira esta gumia, mira esta cara, piel de camello, no se estropea, mira como no le pasa nada cuando le pongo el mechero, esto también te va bien, eso también es muy bonito… para, para, que no me quiero llevar toda la tienda… luego llegó el momento de regatear… porque tienes que regatear, lo primero que te dice es que te ha subido el precio porque hay que regatear, si no no vende… pues nada, a regatear. Al final, cuando comprendimos que el precio era justo, se fue a buscar a su jefe porque estaba palmando pasta con lo que le daba… total, vino el jefe, hablaron en árabe y montaron el paripé (el jefe coge la maquinita y empieza a sacar la cuenta de lo que le va enseñando) y al final dice (todo con gestos y meneando la cabeza) que vale, que me deja comprar.
Total, cargados nos vamos bajando la calle, y aunque te ven que ya has comprado, te siguen tirando de la manga los vendedores con los que te cruzas.

Nuestro itinerario en Sidi Bou Said

a- Lugar donde nos dejó y recogió el autobús, b- casa de representación de las costumbres autóctonas, c- plaza con vista panorámica (dos fotos más arriba).

Llegamos al punto de reunión y al autobús, en el trayecto de vuelta nos enseñan (lo de enseñar es un decir, más bien lo intuyes allí donde te dice) un par de vestigios más y a subir al barco.
A pie de pasarela nos esperaba un guardia de aduanas, que nos recogía la ficha que nos habíamos quedado (luego las unirán por ver si alguien se quedó en tierra), mientras los de la cola compramos tambores (a 5 € los grandes y 1 € los pequeños) a un puesto de recuerdos que está frente a la escalerilla (para estar ahí tiene que ser familia de alguien). Pasamos bolsos y bolsas por el detector del barco y nos fuimos a dejar las cosas a la cabina y a ver zarpar al Oceanic... aún estaba el Grand Voyager atracado... se ve que no tenían cerveza, porque los pasajeros nos pedían que le echáramos alguna...
Nos tomamos una copita en el Heroes y Leyendas… y aprovechamos para hacernos otra foto con Fabián (siempre pendiente de que no nos faltaran mojitos).



Nos duchamos y vestimos con nuestros ropajes (si no os acordáis de compraros las chilabas en tierra [máximo 10 € las sencillas] puedes comprarlas en el barco por 15 €].
Quedamos en el casino y nos hicimos una copa (yo, un par de bloody marys), y a cenar. Esta noche todos los camareros llevan casacas moras, y hubo más “participación” por parte de los pasajeros.





Cenamos y nos fuimos a hacernos la foto de recuerdo con nuestra pajarera típica y todo.




Después, al Casino a escuchar música mientras charlábamos… no fuimos al espectáculo del Broadway, “un viaje de sueños”…
Más adelante nos fuimos al Héroes y Leyendas… esperando que se hiciera la hora del buffet magnífico, cosa que mi hija aprovechó para presentarse al concurso de Miss Sherezade en la Disco Starlight... al final los niños se fueron a dormir, cansados, y no vieron el buffet magnífico. Lo cierto es que el nombre le hace justicia. A la 1.15 horas abrieron el restaurante SOLO para que los que quisieran hicieran fotos y video… a lo largo del restaurante se había dispuesto una mesa larguísima, espléndidamente arreglada con estatuas de hielo y mantequilla, frutas esculpidas, comida y comida dispuesta artísticamente… ¡qué pena que algo que había sido preparado con tanto trabajo y esmero durara apenas diez minutos!






Cuando abrieron (termina la media hora de exposición y cierran nuevamente hasta que entras a degustarlo) la gente se comportó más o menos, pero había cierto tipo de personas que se dedicaban a “pillar”: uno por aquí se llenaba el plato de jamón, otro por la otra punta se lo llenaba de cigalas, etc… y eso que habían cenado hacía poco.
Bueno, nosotros cogimos lo que nos apeteció y nos sentamos en una mesa… pudimos observar que los cocineros reponían si se acababa algo...
Tras el bocado, nos fuimos otra vez al Heroes y Leyendas… nos retiramos a las 3.00 de la madrugada…

En fín… estuvo muy bien la excursión. No paramos en el Toffet (algo que tengo apuntado en el debe) y sobre todo me encantó Sidi Bou Said… en cierto modo me recordaba a nuestras casas de la costa mediterránea... eso sí, eché en falta la emoción de días anteriores, de descubrir las cosas, los lugares por uno mismo...
El buffet fue eso… magnífico. Un diez para todos los cocineros que estuvieron dos días (según anunciaron) trabajando para crear aquella obra de arte…

…bueno, nos fuimos a la cama satisfechos del día vivido, pero una sombra se cernía sobre todos nosotros…
</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">

** Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
** Brisas del Mediterráneo en el S.S.Oceanic 9-16/04/07... qué bueno fue mientras duró...

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29 Abr 2007 10:26 #414194 por pepeillo
almart.

como siempre un relato apasionante.
y con la intriga de lo que va a suceder.

tambien felicitar a relia por complementar a almart en este viaje apasionante.

felicidades a los dos.



un veterano novato.

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29 Abr 2007 10:26 #414268 por pepeillo
almart.

como siempre un relato apasionante.
y con la intriga de lo que va a suceder.

tambien felicitar a relia por complementar a almart en este viaje apasionante.

felicidades a los dos.



un veterano novato.

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29 Abr 2007 13:19 #414309 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Domingo, 15 de abril… día de navegación. Hoy todo el mundo estaba a bordo… y así y todo no hubo aglomeración de pasajeros (excepto en el salón Broadway a las 17.30 horas con motivo del gran bingo acumulado, que ya ha relatado mi cuñada relia)…
No madrugamos (al final resulta que madrugamos menos veces de las que creimos) y fuimos a desayunar al restaurante… Aldo, atento, seguía infructuosamente intentando que Cecilia le diera un beso.
Tras desayunar nos dividimos en tres grupos: mi mujer y relia se fueron al SPA (habían reservado el Reina por un Dia), el cuñado se fue con las sobrinas al Tibu (tenían que ensayar la obra que iban a representar por la tarde) y yo me fui con mis hijos a la piscina, donde el equipo de animación habían preparado juegos diversos para pasar la mañana: el mini golf y el gran juego del barco.
En el mini golf los niños tenían que introducir las bolitas en puertas valoradas con puntos. Al mejor le entregaron un premio.



Siguieron con el gran juego del barco, en el que tuvieron tres pruebas: ghym kana de consecución de objetos por el barco, pintura representativa del Oceanic y canción acapella valorada por los aplausos del público.







Finalizados los concursos, ¡cómo no!, a bailarrrr…..




Foto con el equipo de animación

Después, nos fuimos a mirar el mar desde distintas cubiertas y después al Casino (donde estaba actuando el mariachi), a esperar que fueran llegando los demás… las señoras regresaron nuevas… y con camisetas de recuerdo del viaje (la de mi mujer no podía ser más explícita).






Relia y el cuñado.

Llegada la hora, nos fuimos a comer al restaurante, tranquilos… una vez finalizada la comida… al Broadway, a ver la actuación de los niños del Tibu… Cecilia era una modelo y Regina un hada madrina… pero bueno, esto que lo cuente Relia, porque a la obra asistieron todos menos yo, que me fui a dormir la siesta (ya tenía ganas).

Finalizada la siesta y dada la hora, me fui al Heroes y Leyendas, imaginándome que estarían allí… como así fue.



Antes de acudir había visto que estábamos más o menos a mitad de travesía de Tunez a Barcelona… salimos a la cubierta e hicimos unas cuantas fotos. También vimos un bulto negro y cuadrado de tamaño considerable flotando en el mar. Estaba atardeciendo…



Sin apenas darnos cuenta se nos había pasado el día entre unas cosas y otras (también habíamos estado dando viajes a la cabina para ir recogiendo todo)… caía la tarde bajo las sombras de la noche… y casi sobre nuestros rostros. No habíamos hecho comentarios al respecto, pero el ambiente hablaba por sí solo.

Nos arreglamos y nos fuimos a cenar.







Todas las noches, los mariachis cantaban durante la cena… nosotros le pedimos un par de canciones durante las mismas…

Cómo no, volvimos a cenar de una manera excelente, Paula y Alex estuvieron muy atentos con nosotros, la emoción casi se podía palpar…





Al final, cuando salieron todos, camareros y cocineros a despedirse (con el “Amigos para siempre” de fondo), mi hija no pudo contener su emoción y se puso a llorar… enseguida nos emocionamos todos… aquel saludo (todas las servilletas girando sobre nuestras cabezas) y aquella canción venían a confirmarnos aquello de lo que no habíamos querido hablar en todo el día y que con el paso de las horas nos había “mustiado” un poco el ánimo: el viaje estaba tocando a su fín… un nudo se nos había instalado en la garganta y los ojos estaban más húmedos de lo normal… lo habíamos pasado tan bien que no queríamos llegar a ese momento…

Ese agradecimiento interno por haber pasado una semana maravillosa, esa despedida agradecida se reflejó hacia nuestros camareros Paula y Alex (eran las personas con las que habíamos pasado mucho tiempo, un contacto más directo), a quienes al final contagiamos nuestra emoción (incluso Alex, cuando ya nos marchábamos del salón, llorando se fusionó en un abrazo con mi hijo, que también lloraba mientras nos ibamos) y nos despedimos de ellos con abrazos y un “muchas gracias por todo”…
Aquel “muchas gracias por todo” se lo dimos a ellos, pero iba dirigido a todo el crucero en sí, al viaje, a las excursiones, al personal del Oceanic, a la calle oscura de Villefranche sur Mer, a la pizza de patatas de Florencia, a aquellas personas tan simpáticas de Nápoles que nos indicaron donde bajarnos del tranvía, a la villa de los misterios, al vendedor de Sidi Bou Said, al foro romano, a los mimos de Pisa, a las carreras, a aquel libro de Pompeya que no me compré, a las contemplaciones… a todo un mar de sensaciones y recuerdos que se convertirán en inolvidables.





Nos recompusimos un poco en el Broadway, cuyo espectáculo también era de despedida. Antes de entrar, los niños se hicieron una foto con el muñeco Wilfredo (y con un tal Gustav, que va mucho con él y le mete la mano por la espalda).




Con Pedro y la Orquesta Alegría… el que está de pie a la izquierda fue el que nos atendió el día del embarque.





Durante el espectáculo (muy bueno) se despidieron varios del personal, unos se iban, otros se trasladaban de barco. Al salir, nos hicimos fotos con los artistas… y con Merenguito.







Salimos a la cubierta… vimos las luces y el faro de Menorca. Tras esto, fuimos al Héroes y Leyendas a tomarnos una copa. Nos despedimos de Fabián y nos fuimos al poco (el día que más pronto nos acostamos, sobre las 12.30 horas), porque estábamos otra vez de ánimos caidos...
En el camino de regreso a nuestra cabina las numerosas maletas a las puertas de las cabinas nos recordaron una vez más que el crucero daba sus últimos coletazos. Rellenamos las cintas de desembarque de nuestras maletas (las nuestras eran naranjas y las pusimos en las asas del equipaje).
Sacamos las maletas (sólo dejamos la ropa del día siguiente y el equipaje de mano), nos levantó un poco el ánimo el poder rellenar el cuestionario de nuestras impresiones de la compañía, que ya os podéis imaginar las respuestas que pudimos poner, y nos acostamos... mañana estaríamos en Barcelona.
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** Brisas del Mediterráneo en el S.S.Oceanic 9-16/04/07... qué bueno fue mientras duró...

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29 Abr 2007 17:11 #414348 por mazazo
Simplemente, magnifico, este ultimo relato me ha emocionado [V].

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29 Abr 2007 17:48 #414351 por Main
almart que narración, me dejas sin palabras [:0][:0][:0]. Y lo de la despedida de la última noche me ha recordado tanto al crucero del año pasado, porque realmente sientes esa pena de abandonar el barco y despedirte de los amigos, del personal del barco, de tantas cosas maravillosas que te llevas de recuerdo en una semana tan intensa, y la despedida de los camareros tan maravillosos que te han atendido tan estupendamente, ....

La verdad que te felicito por el relato tan humano y maravilloso que has realizado.









Sky Wonder 24/7/06

MSC Opera - Fiordos Noruegos Julio 2010
Grand Mistral - Turquia e Islas Griegas Julio 2009
Empress - Capitales Bálticas Julio 2008
Oceanic - Brisas del Mediterraneo Julio 2007
Sky Wonder - Rondó Veneciano Julio 2006

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29 Abr 2007 18:04 #414352 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Gracias a vosotros, que habeis querido leer nuestra experiencia... y que confirmais con vuestras palabras que no somos nosotros solos quienes pensamos así...[:)]</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">

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29 Abr 2007 18:15 #414356 por pepeillo
sencillamente, GENIAL.

de una gran ayuda a los que aun no han partido.
y a los que partimos alguna vez, recordar los grandes momentos vividos, ya casi perdidos en nuestra memoria.

GRACIAS.



un veterano novato.

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29 Abr 2007 20:57 #414419 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Lunes, 16 de abril…
Hoy nos levantamos con una sensación distinta… no tenemos muchas ganas de nada, pero hay que desembarcar (además de tener que dejar la habitación libre antes de las 8.00 horas)… a nosotros nos tocará a las 9.15 horas (el color naranja del equipaje desciende a esa hora), así que nos vamos a desayunar.

En la puerta, Aldo nos espera para llevarnos a nuestra mesa… y al final consigue que Cecilia le de un beso! Incluso Muñoz consigue hacerse una foto con ella, y que le sonría.


Aldo.


Muñoz.



Tras desayunar nos vamos al Casino, a esperar que por megafonía anunciaran que podíamos desembarcar… había que ver las caras de todos los que estábamos allí: caras largas por todos lados… varios jóvenes recostados, durmiendo tras la última noche en la Disco Starlight… nos llaman por megafonía, vamos… sonreímos, pues a la salida del barco había una representación de los camareros, cocineros, esteticistas… que nos despedían y nos daban las gracias por haber viajado con ellos…

Toda la alegría que mostrábamos al subir al barco una semana antes faltaba en este momento.

Cuando bajamos por la escalera mecánica, estaba en marcha la cinta transportadora (que está a la izquierda). Nos acercamos y enseguida sacamos nuestro equipaje.

Cruzamos la sala de embarque de la terminal… estaba vacía, en una hora comenzarían a llegar los nuevos pasajeros, los nuevos cruceristas…



Cogimos el T-3, que nos dejó en Colón. Cruzamos a las Ramblas y, rápidamente, nos metimos en el metro, que nos dejó en la estación de Sants.

Llegamos con antelación, así que esperamos, y ya cerca de la hora de bajar nos acercamos a un punto de venta de bocadillos y sándwiches… compramos la comida, el viaje en el talgo de regreso a Alicante es largo.

Montamos en nuestro vagón, en el que los ocupantes en su mayoría veníamos del crucero, y donde mi hijo coincidió con un amigo que había hecho en el Oceanic… hicieron todo el viaje juntos.

Aprovechamos las horas que teníamos por delante para descansar, para rememorar, para reflexionar sobre lo acontecido durante toda la semana, y pensé que había salido todo muy bien… qué digo bien! Mejor de lo esperado… era cierto que en las excursiones a Florencia/Pisa y a Roma no habíamos podido hacer los itinerarios previstos completos, pero comprendí que esto sólo hubiera sido posible si hubiéramos pasado prácticamente de largo por cada lugar que visitamos… ahora estoy seguro de que hicimos lo correcto, de que cuando queríamos ver algo tranquilamente lo hicimos, sin apurarnos, sin angustiarnos por verlo todo… nos planteamos desde un principio que si no daba tiempo a ver algo no había problemas, y que si en un momento dado corrimos, no era porque se nos escapaba el último tren, era porque no queríamos perder el “colchón” de un tren de diferencia, que si lo perdíamos, aún contábamos con otro… fuimos muchos los que hicimos las excursiones por libre (la mayoría foreros seguramente, porque íbamos todos a los mismos lugares, buscando lo mismo) y NADIE se quedó nunca en tierra. Coincidíamos en los autobuses de vuelta sobre todo, y NADIE volvía con cara de haberlo pasado mal, al contrario… también es cierto que todos sabíamos a lo que íbamos, preparados desde casa, y que había que andar (si pensais hacerlo, llevaros calzado cómodo, y que no estreneis en el viaje)… además, como último recurso siempre se puede coger un taxi de regreso, pues con los autobuses del puerto llegabas tres cuartos de hora antes de que zarpara el barco.

¡Quién me lo hubiera dicho tres meses antes! Todo fue culpa del cuñado y de Relia… ellos eran los que se iban de crucero, y le propusieron a mi hija de irse con ellos (la promoción contemplaba los niños hasta 16 años gratis [salvo tasas y propinas])… total, que durante varios días nos pusieron los dientes largos, y al final nos liamos la manta a la cabeza y nos lanzamos a la aventura de un crucero, cosa que nunca había entrado en nuestros planes y que ahora va a ser difícil sacarla de los mismos. Sirvan estas palabras como agradecimiento a ambos… de no ser por ellos no hubiéramos vivido esta bella experiencia (cuñado, ¿cuándo el próximo?).

Luego vinieron los meses de recopilar información (el cuñado encontró también este foro)… aquí comenzamos a sacar datos, y con ayuda de los mismos y el Google Earth comenzamos a diseñar las excursiones… el resto ya es historia y aquí la hemos dejado puesta, para que aquellos indecisos en el tema de cruceros se hagan el ánimo a vivir unos días fabulosos. En esto también tuvo que ver el tiempo que hizo, que acompañó (aunque a veces nos acordáramos de Lorenzo... qué calor!).

Todo esto hizo que cuando accediéramos al barco subiéramos prácticamente hechos unos críos, dando gritos y saltos de alegría (¡ya estamos aquí, ya estamos aquí!), con una ilusión tremenda por comenzar esta maravillosa aventura... fuimos positivos a la hora de vivir aquellos días.

No es mi intención ser consejero de nadie, porque no quiero que luego la gente piense que la he engañado en algo… si me preguntáis, yo os contestaré aquello que yo hice, pero este post lo he puesto para contaros lo bien que lo pasamos ocho alicantinos en el Brisas del Mediterráneo, a bordo del Oceanic…



Gracias, y hasta pronto… de todas formas, esto sólo es el principio (siempre estaremos aquí).[:)][:)][:)][:)]
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