Abril 26, 2026
× Foro de cruceros Pullmantur, opiniones, dudas, relatos, comentarios

- almart, Brisas del Mediterraneo, 9-16/04/07 -

27 Abr 2007 11:28 #413202 por Garabito
...hola <font color="blue">almart</font id="blue">: gracias por lo de los apartamentos![;)]

Otra preguntita: ya sé del Tibu, pero mis 2 pequeños son de 12 y 15. Veo en tu familia un chiquito sobre esa edad; ¿qué tal el? Hay Tenn Club? merece la pena? Me preocupa sobre todo el de 15, que aunque ya tiene un compañero de edad en nuestro grupo, y me imagino que se encontrarán algunos mas a bordo, está un poco reticente. No sé si la tripulación que se encargue de ellos se los sabe ganar, porque con esa edad tan "pava"...

Dime algo que le anime, o al menos haga perder el miedo!

Saludos

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27 Abr 2007 11:28 #413303 por Garabito
...hola <font color="blue">almart</font id="blue">: gracias por lo de los apartamentos![;)]

Otra preguntita: ya sé del Tibu, pero mis 2 pequeños son de 12 y 15. Veo en tu familia un chiquito sobre esa edad; ¿qué tal el? Hay Tenn Club? merece la pena? Me preocupa sobre todo el de 15, que aunque ya tiene un compañero de edad en nuestro grupo, y me imagino que se encontrarán algunos mas a bordo, está un poco reticente. No sé si la tripulación que se encargue de ellos se los sabe ganar, porque con esa edad tan "pava"...

Dime algo que le anime, o al menos haga perder el miedo!

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27 Abr 2007 11:34 #413206 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Hola, Garabito.
Había un Teen Club, pero el mío no se apuntó. Tampoco conocía a ningún niño de su edad... pero hizo amigos rápido. Iban a jugar al ping-pong (creo que estaba en la cubierta lounge), o al salón de recreativos... o directamente a dar vueltas por el barco. No creo que tenga problemas en hacer amistades rápidamente.[:)]</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">


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** Brisas del Mediterráneo en el S.S.Oceanic 9-16/04/07... qué bueno fue mientras duró...

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27 Abr 2007 11:34 #413307 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Hola, Garabito.
Había un Teen Club, pero el mío no se apuntó. Tampoco conocía a ningún niño de su edad... pero hizo amigos rápido. Iban a jugar al ping-pong (creo que estaba en la cubierta lounge), o al salón de recreativos... o directamente a dar vueltas por el barco. No creo que tenga problemas en hacer amistades rápidamente.[:)]</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">


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27 Abr 2007 15:07 #413510 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">El viernes 13 (¡vaya día para los americanos!) el Oceanic llegaba a Nápoles. Este día decidimos no madrugar, pues ibamos a Pompeya (en tren a unos 20-25 minutos) y tampoco queríamos verla toda, pues nos apetecía comer en el barco, donde se quedaron los cuñados y las sobrinas, pues ellos ya habían visto Pompeya y las niñas no iban a apreciar ver ruinas.
El que sí que madrugó fue el cuñado, que estuvo viendo como atracaba el Oceanic (luego, cuando bajamos del barco, lo vimos grabándonos desde la cubierta Premier).

Este día se desciende desde la cubierta Lounge. Salimos del muelle y, como no teníamos prisa nos fuimos, dando un paseo por una de las principales avenidas de Nápoles, Corso Umberto I, y que venía a desembocar directamente a la Piazza Garibaldi (¡qué pena de plaza, de verdad!) donde está la estación central y la estación de autobuses... y una manifestación. De todos modos, hay una línea de autobuses/tranvías (la línea 1) que te lleva directamente a la estación, y cuya parada está frente a la salida del puerto (comprar antes el billete, valido durante 90 minutos para cualquier tipo de transporte URBANO, y cuyo valor es de 1 €. [NOTA: no olvidéis validarlo).

Bueno, como os iba diciendo, nosotros decidimos dar un paseo (no teníamos prisa) y conocer algo Nápoles. Este fue nuestro trayecto:

La avenida de Umberto I es la más importante de Nápoles, y en ella cohabitan edificios importantes con tiendas de moda (muchas tiendas de moda).
Al cabo de unos 30-35 minutos llegamos a la Plaza Garibaldi. Creo que ya he comentado el tema del tráfico en Italia, caso excepcional de Civitavecchia, donde no había tanto, y caso excepcional de Nápoles, ¡que era todavía aún peor! Aquí, para cruzar tenías que tener ojos hasta en el cogote... no sé cómo explicarlo... ¡Ah, sí! La película La Conquista del Oeste, quien la haya visto: hay una escena en que salen las caravanas a toda pastilla para coger los mejores terrenos del oeste americano... en Nápoles, lo mismo, pero para todo además. Llegamos a ver cruzar a una persona (a esta también le valía, no mirar para cruzar) que, sin mirar, empezó a cruzar la calle, por la que venían coches y motos a una velocidad importante... el hombre ni se inmutó (me quedé con la duda de si era sordo y ciego), y los vehículos tampoco: lo esquivaron por la izquierda, por la derecha... solo faltó que lo saltaran.
Pues nada, explicado un poco el tráfico, decidimos cruzar la Plaza Garibaldi, que sí está la estatua de Garibaldi, pero que (para mí) no es plaza, porque cruzan por todos lados calles de adoquines, con curvas, rotonditas, etc.
Preguntamos a uno de los carabinieri que controlaban la manifestación donde paraba la estación del tren que nos llevaría a Pompeya y el hombre nos miraba con una cara de no entender ni papa, y nos señaló la estación central (esa ya la había visto yo, no te digo)... luego caí en la cuenta: yo le preguntaba por la Transvesubiana, cuando la línea (y la estación) era la Circunvesubiana (el pobre carabinieri estará preguntándose todavía qué estaría buscando yo).
En cruzar la plaza (de unos 70 metros aprox.) tardamos un poco, pues teníamos que ir mirando para todos los lados, intentando esquivar a los vehículos e intentando que los vehículos nos esquivaran...
Entramos a la estración central, y giramos a la derecha, seguimos todo el pasillo y volvimos a girar a la derecha y a la izquierda: al final estaba la estación Central-Circunvesubiana (no es la estación de la compañía en sí, es un enlace con la estación central para los que desde aquí quieran tomar uno de los muchos tranvías que salen hacia las poblaciones cercanas al Vesubio).
Compramos los billetes de ida y vuelta para Pompeya (4,50 €), y que aunque parecidos al billete Unico, no son iguales) y nos bajamos al andén, vía 3, previa validación del billete (como en cualquier metro, introduciéndolo para acceder a los andenes).
A las 10.53 horas cogimos el tren (dirección Sorrento, muy importante), y en unos veinte minutos nos pusimos en Pompeya. La estación en la que hay que bajarse es Pompei Scavi. Durante el trayecto pudimos admirar la imponente imagen del volcán Vesubio…
Nos bajamos del tren y descendimos desde la estación por una cuestecita hacia la derecha, donde los kioscos te vendían toda clase de recuerdos y botellas de agua de dos litros congelada.
Accedimos al recinto de recepción de Pompeya. Nada más entrar a la izquierda había un cajero (aquel día no iba, sobrecarga de líneas), junto al mismo, el lugar donde te entregaban el plano y un libro explicativo de cada casa/monumento señalado en el plano (ambos muy completos)... al fondo, la taquilla. Compramos dos entradas (a 11 €) más dos gratuitas (los menores de 18 años y los mayores de 65 años no pagan), para lo que tuvimos que enseñar los pasaportes.
Entramos a Pompeya por la Puerta Marina (puerta que da al mar) y entramos en otra época... en Pompeya, a pesar de que son ruinas (muy bien conservadas, eso sí), puedes observar cómo era una ciudad romana de aquellos tiempos... y el lujo y la magnificencia con la que vivían los ricos (allí habían muchos ricos), además del erotismo que debía haber en el ambiente, dado la cantidad que hay en las paredes y en las figuras, en las vasijas y en cada rincón.
En el foro nos encontramos con los grupos que iban contratados con el barco. Veías banderitas de Pullmantur para aquí, para allá, y los excursionistas, detrás.





1. Estación, 2. Entrada a las excavaciones, 3. Villa de los Misterios.

Recorrimos la zona que está señalada en el mapa, visitando las casas más características (el lupanar, la panadería, la casa del viejo cazador, la casa del fauno (magnífica, inmensa), la casa de las vestales, la casa de Salustio... recorrimos las calles (en las que se observaban perfectamente el desgaste producido por los carruajes en la calzada, o los agujeros en los “bordillos”, que se utilizarían para atar los animales... mirando las estancias, las pinturas murales (impresionantes... ¡qué estilo más refinado!) los mosaicos (en la casa del Fauno está el de la Batalla de Persépolis, Alejandro Magno contra el ejército persa) te embargaba la sensación de que, en cuanto te giraras, te encontrarías en aquella época, te cruzarías con un pompeyano, con su toga y todo. Una pena fue no poder entrar a la casa de los Vetti (aunque la vimos desde fuera), estaban restaurándola. Al girar por la esquina inferior, nos encontramos a un japonés dentro de una verja que protegía las originales cañerías de plomo, allí semitumbado estudiándolas, tomando notas, midiendo, fotografiando (la cámara era tan grande que tenía que apretar la cabeza contra la verja para poder hacer las fotos), vuelta a tomar notas, a medir, a fotografíar... el pobre acabaría valdado.






Tras admirar Pompeya, nos fuimos a la villa de los Misterios, para lo cual hay que pasar por la vía de los sepulcros que iba a Herculano. Un trayecto de unos 700 metros, y que te permite entrar a la villa (si la miras de frente) por su flanco derecho. Recorrimos las estancias, con sus paredes cubiertas de pinturas (¡qué decir de la sala de los Misterios!), con sus ventanas y puertas petrificadas, con sus patios y sus mosaicos... todo en un estado de conservación muy bueno.



Salimos del recinto de las excavaciones por la entrada principal de la casa (se puede regresar a las excavaciones) pues vimos un puesto venta de recuerdos algo distinto a los que habían en la entrada principal al recinto... empezamos a elegir postales, vasitos, boligrafos, y un libro que me gustó mucho, apaisado, con canutillo en la izquierda y con unas láminas de plástico (o pvc) que las podías superponer a las fotos actuales del lugar en cuestión y te mostraban una hipotética reconstrucción del mismo. No teniendo suficiente dinero en metálico, decidí pagar con tarjeta... el chico que lleva aquello llama a su hermano para que nos acompañe al restaurante de al lado (que es de sus padres), porque él no tiene tarjetero. Vamos allí y (vaya, aún sigue igual) la línea de teléfono sobrecargada no permite al hombre cobrarse... sintiéndolo mucho (sentí sobremanera lo del libro) dejamos los regalos y seguimos el camino, que te lleva hasta la estación por fuera de las excavaciones. De regreso a la estación me entretuve en comprar los recuerdos obligados... llevaba efectivo, pero no quería quedarme sin dinero, así que el libro (que también lo tenían aquí) se quedó en Pompeya...¡Ahhhh.... otra vez será!
En la estación mi hija aprovechó para llamar a su novio, y contarle cómo iba todo... ¡genial!... esto me sirve de excusa para hablar un poco sobre el tema de llamar con móvil: dentro del barco no hay cobertura, en las cubiertas exteriores sí (salvo en Africa). Si pensais llamar desde Europa, averiguad si teneis contratado el servicio con vuestra compañía... yo en Vodafone lo activé, y fue una cosa rápida. En cuanto a la marcación, en Francia no necesité poner el prefijo de España, en Italia sí (sin el 00 pero con el +).
Cogimos de regreso el tren de las 14.24 horas, veinte minutitos y esta vez nos bajamos en la última estación (en la estación de la Circunvesubiana propiamente dicha). Para salir nos encontramos supervisores que nos pidieron los billetes y miraron si estaban convalidados (insisto, convalidadlos en todas las ocasiones, el llevarlos encima sin convalidar no te librará de la multa).
Al salir, nos encontramos con unos compañeros del Oceanic (con los que nos solíamos ver todos los días cuando regresábamos) y les preguntamos donde se compraban los billetes: en los estancos, kioscos, etc. Justo en la salida de la estación había un kiosco. Los compramos a 1 € cada uno. ¿La parada? Justo enfrente (paneles con los próximos autobuses y el tiempo aproximado)... recordad, la línea 1, parada Municipio. Llegó el tranvía... ¡fiiiuuu! Cantidad de gente, ya ni sardinas cogían allí... no nos quedamos en tierra, para adentro, empujad... ah, la maquinita! A convalidar uno, otro, y allí todos nosotros juntos, mirándonos, y nuestros bolsos y bolsas en el medio, entre nosotros (habíamos leido tanto en los foros del peligro de Nápoles y los napolitanos...).

Aquí los billetes del día

a: billete circunvesubiana, b: entrada excavaciones, c: billete unico.

No sabíamos la parada, así que nos teníamos que guiar por lo que veíamos por las ventanas... la gente nos miraba... muy pendientes... ¡menos mal! Casi nos bajamos donde no era, no nos dejaron bajar hasta que llegamos a la correcta... ¡gracias, Nápoles!
Ya dentro del barco, nos fuimos derechos a la cubierta Pool, donde habíamos quedado para comer con los cuñados, comimos en el buffet... y a por los bañadores! Jacuzzi, piscina, Tiki Bar, mojitos, solecito, relax.... y a esperar que zarpáramos, que hoy nos íbamos a las 16.30 horas.



Las terrazas del Oceanic se fueron llenando de pasajeros que vimos cómo nos alejábamos de Italia, mientras pasábamos cerca de Capri.
Realmente, asomado allí viendo a las gaviotas seguir la estela del barco, cómo el Oceanic, rompía el mar con su quilla, provocando olas de espuma que se alejaba (ahora me acuerdo, ese día vimos un tablón flotar)… se te pasa el tiempo…


Aquella tarde se programaron actividades (como todos los días, pero en esta ocasión contaron con más participación) para todas las edades y a las 19.00 horas, bingo (todos los días igual, menos el último), al cual podías jugar por 1 € el cartón. Nosotros nos dedicamos a disfrutar del buen tiempo en las cubiertas, a visitar el Actor’s (está en la cubierta de la piscina), y… ¡a prepararnos, que esta noche es la noche de gala!
A las 19.00 horas teníamos la recepción en la piscina, con Cocktail, vals y presentación de los mandos de cada sección (barco, restaurante, etc.)… aunque primero nos pusimos a la cola para hacernos las preceptivas fotos con el capitán y la familia al completo… la gente (quitando los jóvenes, aunque algunos se escapaban) se arregló mucho aquella noche, parecía aquello una boda… y el capitán el novio. Hasta me marqué un baile con mi hija.






Después bajamos a cenar (no me quiero repetir, pero los cocineros se merecen un 10) y después no fuimos al Broadway (fueron los niños) porque actuaba Julio “el Mago” (en su caso es más un apodo que un oficio, de lo malo que es), preferimos ir… ¿a dónde?... Sí, al Heroes y Leyendas, a relajarnos.


Más tarde, en una de las habituales salidas nocturnas a las cubiertas de todas las noches, pudimos observar a una distancia relativamente cerca otro crucero… las bombillitas temblaban a lo lejos, pequeñas pero relucientes… pensé que los que estuvieran en las cubiertas de aquel barco nos verían a nosotros del mismo modo.

Ahora, cuando lo ves en perspectiva, sigo pensando que estructuramos muy bien el día. Vimos Pompeya (no toda, haría falta todo el día o ir con la lengua fuera detrás de la banderita…) y disfrutamos bastante del barco y sus instalaciones… Aunque todo dependerá siempre de los gustos particulares de cada cual, en un tipo de visita como ésta, de escasas horas, siempre Pompeya antes que Capri.
Desde aquí dejo ahora que Relia cuente lo que hicieron ellos mientras nosotros estuvimos en Pompeya.
</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">

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27 Abr 2007 15:07 #413439 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">El viernes 13 (¡vaya día para los americanos!) el Oceanic llegaba a Nápoles. Este día decidimos no madrugar, pues ibamos a Pompeya (en tren a unos 20-25 minutos) y tampoco queríamos verla toda, pues nos apetecía comer en el barco, donde se quedaron los cuñados y las sobrinas, pues ellos ya habían visto Pompeya y las niñas no iban a apreciar ver ruinas.
El que sí que madrugó fue el cuñado, que estuvo viendo como atracaba el Oceanic (luego, cuando bajamos del barco, lo vimos grabándonos desde la cubierta Premier).

Este día se desciende desde la cubierta Lounge. Salimos del muelle y, como no teníamos prisa nos fuimos, dando un paseo por una de las principales avenidas de Nápoles, Corso Umberto I, y que venía a desembocar directamente a la Piazza Garibaldi (¡qué pena de plaza, de verdad!) donde está la estación central y la estación de autobuses... y una manifestación. De todos modos, hay una línea de autobuses/tranvías (la línea 1) que te lleva directamente a la estación, y cuya parada está frente a la salida del puerto (comprar antes el billete, valido durante 90 minutos para cualquier tipo de transporte URBANO, y cuyo valor es de 1 €. [NOTA: no olvidéis validarlo).

Bueno, como os iba diciendo, nosotros decidimos dar un paseo (no teníamos prisa) y conocer algo Nápoles. Este fue nuestro trayecto:

La avenida de Umberto I es la más importante de Nápoles, y en ella cohabitan edificios importantes con tiendas de moda (muchas tiendas de moda).
Al cabo de unos 30-35 minutos llegamos a la Plaza Garibaldi. Creo que ya he comentado el tema del tráfico en Italia, caso excepcional de Civitavecchia, donde no había tanto, y caso excepcional de Nápoles, ¡que era todavía aún peor! Aquí, para cruzar tenías que tener ojos hasta en el cogote... no sé cómo explicarlo... ¡Ah, sí! La película La Conquista del Oeste, quien la haya visto: hay una escena en que salen las caravanas a toda pastilla para coger los mejores terrenos del oeste americano... en Nápoles, lo mismo, pero para todo además. Llegamos a ver cruzar a una persona (a esta también le valía, no mirar para cruzar) que, sin mirar, empezó a cruzar la calle, por la que venían coches y motos a una velocidad importante... el hombre ni se inmutó (me quedé con la duda de si era sordo y ciego), y los vehículos tampoco: lo esquivaron por la izquierda, por la derecha... solo faltó que lo saltaran.
Pues nada, explicado un poco el tráfico, decidimos cruzar la Plaza Garibaldi, que sí está la estatua de Garibaldi, pero que (para mí) no es plaza, porque cruzan por todos lados calles de adoquines, con curvas, rotonditas, etc.
Preguntamos a uno de los carabinieri que controlaban la manifestación donde paraba la estación del tren que nos llevaría a Pompeya y el hombre nos miraba con una cara de no entender ni papa, y nos señaló la estación central (esa ya la había visto yo, no te digo)... luego caí en la cuenta: yo le preguntaba por la Transvesubiana, cuando la línea (y la estación) era la Circunvesubiana (el pobre carabinieri estará preguntándose todavía qué estaría buscando yo).
En cruzar la plaza (de unos 70 metros aprox.) tardamos un poco, pues teníamos que ir mirando para todos los lados, intentando esquivar a los vehículos e intentando que los vehículos nos esquivaran...
Entramos a la estración central, y giramos a la derecha, seguimos todo el pasillo y volvimos a girar a la derecha y a la izquierda: al final estaba la estación Central-Circunvesubiana (no es la estación de la compañía en sí, es un enlace con la estación central para los que desde aquí quieran tomar uno de los muchos tranvías que salen hacia las poblaciones cercanas al Vesubio).
Compramos los billetes de ida y vuelta para Pompeya (4,50 €), y que aunque parecidos al billete Unico, no son iguales) y nos bajamos al andén, vía 3, previa validación del billete (como en cualquier metro, introduciéndolo para acceder a los andenes).
A las 10.53 horas cogimos el tren (dirección Sorrento, muy importante), y en unos veinte minutos nos pusimos en Pompeya. La estación en la que hay que bajarse es Pompei Scavi. Durante el trayecto pudimos admirar la imponente imagen del volcán Vesubio…
Nos bajamos del tren y descendimos desde la estación por una cuestecita hacia la derecha, donde los kioscos te vendían toda clase de recuerdos y botellas de agua de dos litros congelada.
Accedimos al recinto de recepción de Pompeya. Nada más entrar a la izquierda había un cajero (aquel día no iba, sobrecarga de líneas), junto al mismo, el lugar donde te entregaban el plano y un libro explicativo de cada casa/monumento señalado en el plano (ambos muy completos)... al fondo, la taquilla. Compramos dos entradas (a 11 €) más dos gratuitas (los menores de 18 años y los mayores de 65 años no pagan), para lo que tuvimos que enseñar los pasaportes.
Entramos a Pompeya por la Puerta Marina (puerta que da al mar) y entramos en otra época... en Pompeya, a pesar de que son ruinas (muy bien conservadas, eso sí), puedes observar cómo era una ciudad romana de aquellos tiempos... y el lujo y la magnificencia con la que vivían los ricos (allí habían muchos ricos), además del erotismo que debía haber en el ambiente, dado la cantidad que hay en las paredes y en las figuras, en las vasijas y en cada rincón.
En el foro nos encontramos con los grupos que iban contratados con el barco. Veías banderitas de Pullmantur para aquí, para allá, y los excursionistas, detrás.





1. Estación, 2. Entrada a las excavaciones, 3. Villa de los Misterios.

Recorrimos la zona que está señalada en el mapa, visitando las casas más características (el lupanar, la panadería, la casa del viejo cazador, la casa del fauno (magnífica, inmensa), la casa de las vestales, la casa de Salustio... recorrimos las calles (en las que se observaban perfectamente el desgaste producido por los carruajes en la calzada, o los agujeros en los “bordillos”, que se utilizarían para atar los animales... mirando las estancias, las pinturas murales (impresionantes... ¡qué estilo más refinado!) los mosaicos (en la casa del Fauno está el de la Batalla de Persépolis, Alejandro Magno contra el ejército persa) te embargaba la sensación de que, en cuanto te giraras, te encontrarías en aquella época, te cruzarías con un pompeyano, con su toga y todo. Una pena fue no poder entrar a la casa de los Vetti (aunque la vimos desde fuera), estaban restaurándola. Al girar por la esquina inferior, nos encontramos a un japonés dentro de una verja que protegía las originales cañerías de plomo, allí semitumbado estudiándolas, tomando notas, midiendo, fotografiando (la cámara era tan grande que tenía que apretar la cabeza contra la verja para poder hacer las fotos), vuelta a tomar notas, a medir, a fotografíar... el pobre acabaría valdado.






Tras admirar Pompeya, nos fuimos a la villa de los Misterios, para lo cual hay que pasar por la vía de los sepulcros que iba a Herculano. Un trayecto de unos 700 metros, y que te permite entrar a la villa (si la miras de frente) por su flanco derecho. Recorrimos las estancias, con sus paredes cubiertas de pinturas (¡qué decir de la sala de los Misterios!), con sus ventanas y puertas petrificadas, con sus patios y sus mosaicos... todo en un estado de conservación muy bueno.



Salimos del recinto de las excavaciones por la entrada principal de la casa (se puede regresar a las excavaciones) pues vimos un puesto venta de recuerdos algo distinto a los que habían en la entrada principal al recinto... empezamos a elegir postales, vasitos, boligrafos, y un libro que me gustó mucho, apaisado, con canutillo en la izquierda y con unas láminas de plástico (o pvc) que las podías superponer a las fotos actuales del lugar en cuestión y te mostraban una hipotética reconstrucción del mismo. No teniendo suficiente dinero en metálico, decidí pagar con tarjeta... el chico que lleva aquello llama a su hermano para que nos acompañe al restaurante de al lado (que es de sus padres), porque él no tiene tarjetero. Vamos allí y (vaya, aún sigue igual) la línea de teléfono sobrecargada no permite al hombre cobrarse... sintiéndolo mucho (sentí sobremanera lo del libro) dejamos los regalos y seguimos el camino, que te lleva hasta la estación por fuera de las excavaciones. De regreso a la estación me entretuve en comprar los recuerdos obligados... llevaba efectivo, pero no quería quedarme sin dinero, así que el libro (que también lo tenían aquí) se quedó en Pompeya...¡Ahhhh.... otra vez será!
En la estación mi hija aprovechó para llamar a su novio, y contarle cómo iba todo... ¡genial!... esto me sirve de excusa para hablar un poco sobre el tema de llamar con móvil: dentro del barco no hay cobertura, en las cubiertas exteriores sí (salvo en Africa). Si pensais llamar desde Europa, averiguad si teneis contratado el servicio con vuestra compañía... yo en Vodafone lo activé, y fue una cosa rápida. En cuanto a la marcación, en Francia no necesité poner el prefijo de España, en Italia sí (sin el 00 pero con el +).
Cogimos de regreso el tren de las 14.24 horas, veinte minutitos y esta vez nos bajamos en la última estación (en la estación de la Circunvesubiana propiamente dicha). Para salir nos encontramos supervisores que nos pidieron los billetes y miraron si estaban convalidados (insisto, convalidadlos en todas las ocasiones, el llevarlos encima sin convalidar no te librará de la multa).
Al salir, nos encontramos con unos compañeros del Oceanic (con los que nos solíamos ver todos los días cuando regresábamos) y les preguntamos donde se compraban los billetes: en los estancos, kioscos, etc. Justo en la salida de la estación había un kiosco. Los compramos a 1 € cada uno. ¿La parada? Justo enfrente (paneles con los próximos autobuses y el tiempo aproximado)... recordad, la línea 1, parada Municipio. Llegó el tranvía... ¡fiiiuuu! Cantidad de gente, ya ni sardinas cogían allí... no nos quedamos en tierra, para adentro, empujad... ah, la maquinita! A convalidar uno, otro, y allí todos nosotros juntos, mirándonos, y nuestros bolsos y bolsas en el medio, entre nosotros (habíamos leido tanto en los foros del peligro de Nápoles y los napolitanos...).

Aquí los billetes del día

a: billete circunvesubiana, b: entrada excavaciones, c: billete unico.

No sabíamos la parada, así que nos teníamos que guiar por lo que veíamos por las ventanas... la gente nos miraba... muy pendientes... ¡menos mal! Casi nos bajamos donde no era, no nos dejaron bajar hasta que llegamos a la correcta... ¡gracias, Nápoles!
Ya dentro del barco, nos fuimos derechos a la cubierta Pool, donde habíamos quedado para comer con los cuñados, comimos en el buffet... y a por los bañadores! Jacuzzi, piscina, Tiki Bar, mojitos, solecito, relax.... y a esperar que zarpáramos, que hoy nos íbamos a las 16.30 horas.



Las terrazas del Oceanic se fueron llenando de pasajeros que vimos cómo nos alejábamos de Italia, mientras pasábamos cerca de Capri.
Realmente, asomado allí viendo a las gaviotas seguir la estela del barco, cómo el Oceanic, rompía el mar con su quilla, provocando olas de espuma que se alejaba (ahora me acuerdo, ese día vimos un tablón flotar)… se te pasa el tiempo…


Aquella tarde se programaron actividades (como todos los días, pero en esta ocasión contaron con más participación) para todas las edades y a las 19.00 horas, bingo (todos los días igual, menos el último), al cual podías jugar por 1 € el cartón. Nosotros nos dedicamos a disfrutar del buen tiempo en las cubiertas, a visitar el Actor’s (está en la cubierta de la piscina), y… ¡a prepararnos, que esta noche es la noche de gala!
A las 19.00 horas teníamos la recepción en la piscina, con Cocktail, vals y presentación de los mandos de cada sección (barco, restaurante, etc.)… aunque primero nos pusimos a la cola para hacernos las preceptivas fotos con el capitán y la familia al completo… la gente (quitando los jóvenes, aunque algunos se escapaban) se arregló mucho aquella noche, parecía aquello una boda… y el capitán el novio. Hasta me marqué un baile con mi hija.






Después bajamos a cenar (no me quiero repetir, pero los cocineros se merecen un 10) y después no fuimos al Broadway (fueron los niños) porque actuaba Julio “el Mago” (en su caso es más un apodo que un oficio, de lo malo que es), preferimos ir… ¿a dónde?... Sí, al Heroes y Leyendas, a relajarnos.


Más tarde, en una de las habituales salidas nocturnas a las cubiertas de todas las noches, pudimos observar a una distancia relativamente cerca otro crucero… las bombillitas temblaban a lo lejos, pequeñas pero relucientes… pensé que los que estuvieran en las cubiertas de aquel barco nos verían a nosotros del mismo modo.

Ahora, cuando lo ves en perspectiva, sigo pensando que estructuramos muy bien el día. Vimos Pompeya (no toda, haría falta todo el día o ir con la lengua fuera detrás de la banderita…) y disfrutamos bastante del barco y sus instalaciones… Aunque todo dependerá siempre de los gustos particulares de cada cual, en un tipo de visita como ésta, de escasas horas, siempre Pompeya antes que Capri.
Desde aquí dejo ahora que Relia cuente lo que hicieron ellos mientras nosotros estuvimos en Pompeya.
</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">

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27 Abr 2007 18:32 #413590 por Carlo
¿Cuando es la cena de gala? Pensaba que era al principio del crucero y me ha parecido entender que es al final...

OCEANIC
11 DE JUNIO DE 2007

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27 Abr 2007 18:37 #413592 por almart
<font face="Georgia"><font size="2"><font color="green">Las cenas podríamos llamar "especiales" son:
*Jueves / Roma: Tropical
*Viernes / Napoles: Gala
*Sabado / Tunez: Arabe
Te aconsejan que vistas acorde, pero no es obligatorio... aunque "entrarás más en el rollo" si lo haces.[;)]</font id="green"></font id="size2"></font id="Georgia">


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27 Abr 2007 20:55 #413664 por relia
<font color="purple"><font face="Verdana">Almart, como siempre ¡genial! la escala de Nápoles
Voy a hacer un pequeño inciso...
los cartones para jugar al bingo costaban 2€ no 1€ como has indicado y se podían pagar tanto en efectivo como con la tarjeta magnética (tenían unos listados donde anotaban los cartones que comprabas para cargarlos en tu cuenta). Los bingos se realizan generalmente por las tardes y los dos últimos días en sesión de mañana y tarde.
Está Super animado...Merenguito y los demás miembros del equipo de animación no paran de gastar bromas cuando salen algunos números,"la cabra", el 69... y el abuelo"el 90"...el abuelo de nuestro crucero se hizo tan famoso que incluso desfiló en el pase de moda que realizan en la piscina antes de bajar a Túnez.
No recuerdo bien si eran 5 las partidas de bingo que se organizaban en cada ocasión, pero si recuerdo perfectamente que en las pocas ocasiones que participé nunca gané.
No es que me guste fomentar el juego ni mucho menos pero os aconsejo que no os perdais "El bingo acumulado" del último día. ¡¡ES ALUCINANTE!! Por tratarse de una ocasión especial se celebra en el Salón Broadway (los de días anteriores son en la piscina y creo que un día fue en el bar Casino.
Éste día especial, después de comer fuimos a tomarnos el capuccino de rigor al Casino. Las niñas estaban en el Tibu Club celebrando el exitazo del espectáculo que habían realizado y mi sobrino recorriendo el barco con los amigos que había conocido.
Mientras Almart y el cuñao continuaron en el Casino, mi hermana mi sobrina y yo nos dirigimos al Salón Broadway a ver si la gente se había animado a jugar al bingo.
Cuando entramos nos quedamos sorprendidas...estaba a reventar...no cabía un alfiler.
Estaban todos los miembros de las familias (niños, padres, abuelos...)...sólo faltaba el perro.
Nos acercamos a la cola que había formada ante el escenario para comprar nuestra suerte. La gente cantaba...bailaba...aplaudía...los de animación nos hicieron pasar un buen rato.
Nos fuimos a un rinconcito que quedaba libre y nos aposentamos en el suelo cogiendo por mesa la maleta donde guarda su trompeta Julio "Banda Tropical" (¡¡qué vaaaiina!!) con su consentimiento...por supuesto...a ver si nos daba suerte...
Y empezó el bingo. Se jugaron cuatro bingos, los que ganaban saltaban eufóricos...el resto nos resignábamos...la próxima partida(pensábamos) iba a ser la nuestra.
Así hasta que por fin anunciaron que se iba a jugar la última partida del crucero..."El bingo acumulado"...todos aplaudíamos.
Cuando anunciaron la cuantía del premio acumulado todo el Salón Broadway rugió.
Empezaron a salir los primeros números...se hizo tan enorme silencio que no se oía ni el respirar...(si a Wilfredo dormidito en su maleta se le hubiera caído una pestaña lo hubiéramos oído todos).
Continuaban diciendo números...¡qué emoción!...este lo tengo...más números...éstos no están en mi cartón...los siguientes sí.
Miré el cartón de mi hermana y el de mi sobrina (no nos iba nada mal).Merenguito pide que hagamos la ola...la gente ni se inmuta...cada uno está pendiente de sus respectivos cartones.
Más números...¡bien!...¡sólo me faltan 3!...otro número...¡lo tengo!...y otro...¡tambien!...el corazón se me acelera a 1000 por hora...¡sólo me falta un número!...por favor...por favor...¡que salga ya!...me concentro en ese número...que salga...me concentro más...me concentro tanto que me asusto cuando de pronto todo el mundo se pone en pie...¡HAN CANTADO BINGO!...¡HAN CANTADO BINGO!.
Me levanto del suelo como puedo...se me han dormido las piernas por la posición...todos queremos ver al afortunado/a...es una chica muy joven...la pobre se hace aire con las manos para que se le pase el soponcio mientras comprueban con su cartón que el bingo sea correcto...y sí, sí que lo es[:(][:(][:(]
¿Sabeis cuánto ganó?...3.400€...No está nada pero que nada mal.

¡¡ENHORABUENA A TODOS LOS AFORTUNADOS QUE CADA SEMANA DESEMBARCAN EN BARCELONA MENOS TRISTES QUE EL RESTO DEL PASAJE!!

Cuando a mi regreso les contaba esto a mis amigos y me preguntaban qué hubiera hecho yo de ser la afortunada...tenía muy claro lo que responderles...
YA ESTARÍA PREPARANDO MI VUELTA AL OCEANIC!!!!</font id="Verdana"></font id="purple">

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27 Abr 2007 20:55 #413761 por relia
<font color="purple"><font face="Verdana">Almart, como siempre ¡genial! la escala de Nápoles
Voy a hacer un pequeño inciso...
los cartones para jugar al bingo costaban 2€ no 1€ como has indicado y se podían pagar tanto en efectivo como con la tarjeta magnética (tenían unos listados donde anotaban los cartones que comprabas para cargarlos en tu cuenta). Los bingos se realizan generalmente por las tardes y los dos últimos días en sesión de mañana y tarde.
Está Super animado...Merenguito y los demás miembros del equipo de animación no paran de gastar bromas cuando salen algunos números,"la cabra", el 69... y el abuelo"el 90"...el abuelo de nuestro crucero se hizo tan famoso que incluso desfiló en el pase de moda que realizan en la piscina antes de bajar a Túnez.
No recuerdo bien si eran 5 las partidas de bingo que se organizaban en cada ocasión, pero si recuerdo perfectamente que en las pocas ocasiones que participé nunca gané.
No es que me guste fomentar el juego ni mucho menos pero os aconsejo que no os perdais "El bingo acumulado" del último día. ¡¡ES ALUCINANTE!! Por tratarse de una ocasión especial se celebra en el Salón Broadway (los de días anteriores son en la piscina y creo que un día fue en el bar Casino.
Éste día especial, después de comer fuimos a tomarnos el capuccino de rigor al Casino. Las niñas estaban en el Tibu Club celebrando el exitazo del espectáculo que habían realizado y mi sobrino recorriendo el barco con los amigos que había conocido.
Mientras Almart y el cuñao continuaron en el Casino, mi hermana mi sobrina y yo nos dirigimos al Salón Broadway a ver si la gente se había animado a jugar al bingo.
Cuando entramos nos quedamos sorprendidas...estaba a reventar...no cabía un alfiler.
Estaban todos los miembros de las familias (niños, padres, abuelos...)...sólo faltaba el perro.
Nos acercamos a la cola que había formada ante el escenario para comprar nuestra suerte. La gente cantaba...bailaba...aplaudía...los de animación nos hicieron pasar un buen rato.
Nos fuimos a un rinconcito que quedaba libre y nos aposentamos en el suelo cogiendo por mesa la maleta donde guarda su trompeta Julio "Banda Tropical" (¡¡qué vaaaiina!!) con su consentimiento...por supuesto...a ver si nos daba suerte...
Y empezó el bingo. Se jugaron cuatro bingos, los que ganaban saltaban eufóricos...el resto nos resignábamos...la próxima partida(pensábamos) iba a ser la nuestra.
Así hasta que por fin anunciaron que se iba a jugar la última partida del crucero..."El bingo acumulado"...todos aplaudíamos.
Cuando anunciaron la cuantía del premio acumulado todo el Salón Broadway rugió.
Empezaron a salir los primeros números...se hizo tan enorme silencio que no se oía ni el respirar...(si a Wilfredo dormidito en su maleta se le hubiera caído una pestaña lo hubiéramos oído todos).
Continuaban diciendo números...¡qué emoción!...este lo tengo...más números...éstos no están en mi cartón...los siguientes sí.
Miré el cartón de mi hermana y el de mi sobrina (no nos iba nada mal).Merenguito pide que hagamos la ola...la gente ni se inmuta...cada uno está pendiente de sus respectivos cartones.
Más números...¡bien!...¡sólo me faltan 3!...otro número...¡lo tengo!...y otro...¡tambien!...el corazón se me acelera a 1000 por hora...¡sólo me falta un número!...por favor...por favor...¡que salga ya!...me concentro en ese número...que salga...me concentro más...me concentro tanto que me asusto cuando de pronto todo el mundo se pone en pie...¡HAN CANTADO BINGO!...¡HAN CANTADO BINGO!.
Me levanto del suelo como puedo...se me han dormido las piernas por la posición...todos queremos ver al afortunado/a...es una chica muy joven...la pobre se hace aire con las manos para que se le pase el soponcio mientras comprueban con su cartón que el bingo sea correcto...y sí, sí que lo es[:(][:(][:(]
¿Sabeis cuánto ganó?...3.400€...No está nada pero que nada mal.

¡¡ENHORABUENA A TODOS LOS AFORTUNADOS QUE CADA SEMANA DESEMBARCAN EN BARCELONA MENOS TRISTES QUE EL RESTO DEL PASAJE!!

Cuando a mi regreso les contaba esto a mis amigos y me preguntaban qué hubiera hecho yo de ser la afortunada...tenía muy claro lo que responderles...
YA ESTARÍA PREPARANDO MI VUELTA AL OCEANIC!!!!</font id="Verdana"></font id="purple">

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