Denuncia publica de Beatriz Martínez y Antonio Nuñez a PULLMANTUR:
ASUNTO: Quiero denunciar un delito de hurto sobre una pertenencia olvidada por mí en un avión de Air Pullmantur y el trato recibido por el personal de Pullmantur.
HECHOS: Lunes 14 de Marzo Vuelo PLM 1022 Madrid-Cozumel. Antes de bajar del avión al redistribuir el espacio en la bolsa de mano para guardar las prendas de abrigo se nos cayo al suelo y debió de meterse debajo del asiento porque tenemos la certeza de que en los asientos no quedaba nada, una "bombonera" de terciopelo negro que contenía alhajas de valor (anillos, pendientes, relojes, gargantillas, collares y pulseras de plata, perlas y pedrería). Nuestros asientos (62A y 62B) estaban situados en el piso superior del avión. Eramos un total de 18 pasajeros los que volamos en este piso superior y no quedaba nadie allí cuando desembarcamos(17,20 Hora de Méjico). El personal de vuelo fueron los primeros en recoger sus maletas de la cinta y dejar el aeropuerto.
Nosotros también habíamos sido los primeros en entrar en el barco. En cuanto llegamos al camarote del buque Holyday Dream nos percatamos de la falta del joyero en la bolsa de mano e inmediatamente bajamos a recepción (18,20). Se nos confirmó que el avión estaba siendo reabastecido en el aeropuerto por Infratours (Pullmantur en Méjico) y que todavía no habían embarcado los pasajeros del vuelo a Madrid. A la media hora nos dijeron que no se había encontrado nada y no supo concretarme ni nombre, ni cargo ni responsabilidad de las personas con quienes contactaron, pero si me afirmó que no había sido posible hablar con personal de Air Pullmantur. En cambio en una carta que obra en mi poder y que solicite al Jefe de Recepción del barco, y que tardo 6 días en redactar, dice textualmente “ se procedió a contactar al personal en el aeropuerto a través del agente portuario, quien nos indico que se habían comunicado por radio con el personal en el avión y la respuesta fue que no encontraron nada”. En este intervalo de 1 Hora en ese avión sin pasajeros ni personal de vuelo se produjo un DELITO DE HURTO en la pertenencia que se nos cayó al suelo por parte de personal de Pullmantur-Infratours. A mi entender la radio no era la” vía más discreta” para dar cuenta de que un joyero había quedado en el avión.
Esperanzada de que el joyero podía haberse encontrado y haber sido entregado a algún departamento pertinente, a nuestra llegada el lunes 21 al Hotel Palladium en la Riviera Maya me puse en contacto por teléfono (Nº 01-998-887-3771 de coste nada más ni nada menos que 18,00 Dólares USA) con las oficinas de Pullmantur-Infratours. Relate lo sucedido a un tal Gabriel Asensio y al día siguiente por al agente que vino al Hotel para lo de las excursiones le envíe una copia del escrito al que antes mencionaba y del parte de pérdida de Equipaje rellenado en el barco y que estoy segura no remitieron a ningún departamento responsable de Air Pullmantur. A pesar de asegurarme que llamarían al hotel y se pondrían en contacto conmigo, no lo hicieron.
Lunes 28, Aeropuerto de Cozumel. Intento hablar con un responsable de Infratours-Pullmantur y para sorpresa de todos me remiten a la persona que estaba recaudando el “impuesto” de salida del país. No sólo fue una desagradable sino que para colmo me ofendió diciéndome que cómo podía yo demostrar que llevaba ese joyero.
Martes 29. Una azafata del vuelo Cozumel-Madrid nos dijo que si se encontraba alguna pertenencia en un avión esta se entregaba al coordinador del aeropuerto. Siendo optimista ante la posibilidad de que el joyero fuera encontrado por el personal de vuelo una vez que el avión saliera aquel lunes 14 de Cozumel con destino a Madrid, nos dirigimos antes de salir del área internacional al mostrador de pérdidas de equipaje, de allí nos mandaron al despacho- mostrador de Pullmantur. Estaba cerrado y en una nota nos remitían a unos números de mostradores de facturación ante la inminencia de la salida de un vuelo. Allí una mujer alta con uniforme de Pullmantur que estaba por fuera del mostrador me escuchó sin mucha interes y sin preguntarme en que vuelo había olvidado la pertenencia se acerco a un compañero y de nuevo ante nosotros dijo “no se encontró nada de terciopelo negro”. ¿Me había entendido que era un neceser-joyero o quizás un peluche?.
Lamentable.