Mayo 09, 2026
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Asesinato en el "Antillas y Granadinas"

03 Mar 2008 10:26 #633470 por PINGUI
Esto sigue interesante¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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03 Mar 2008 17:29 #633759 por JOTAEME
Viernes 15 de Febrero de 2008 / Navegación. 9 días antes del asesinato.

Fue el día que más tarde nos levantamos. Sin despertador no amanecimos hasta pasadas las nueve y media. No había ninguna necesidad de madrugar, el barco no tocaría puerto hasta las 8 de la mañana del sábado.
Desayunamos solos en el restaurante y luego, provistos de bañador y toalla, nos dirigimos a la piscina de la terraza Clipper. Allí nos fuimos encontrando con el resto del grupo. Hoy era un día para aprovechar las actividades e instalaciones del barco y, como no, para recortar nuestra lista de sospechosos.
A las once y media a Miguel Ángel le dio por apuntarse en el juego de “Pasapalabra” y lo ganó (recibió alguna pequeña ayuda, pero el merito es suyo porque fue el único que se atrevió a participar). Luego tuvo el honor de crear el equipo de hombres en el juego de “Hombres contra Mujeres”, todo el grupo se unió al juego. Por supuesto dejamos que ganaran las mujeres (¿o ganaron por meritos propios? No sé, ahora mismo no lo recuerdo)
Entre pitos y flautas se hizo la hora de la comida. Nos habíamos acostumbrado a comer en el restaurante y pasamos del buffet. Después de comer Marga y yo nos quedamos solos deambulando por el barco. A las seis y media había baile de Cha Cha Cha en el club Belvedere y decidimos, mientras tanto, hacer un pequeño tour por las cabinas de los pasajeros de nuestra lista por si descubríamos algo.
- Podríamos llamar a la puerta con cualquier excusa.- Dije.
- ¿Y?
- De entrada veremos si son venezolanos y si no, decimos que estamos buscando a una tal ... lo que sea, de Barcelona, si no hay nadie de Barcelona lo más seguro es que nos lo digan y vamos tachando nombres.
- Da un poco de corte ¿no?
- ...
- ¿Y si llamamos por teléfono? Es tan practico como llamar a la puerta, con la ventaja de que no nos van a ver.
Parecía buena idea. Junto al Harry’s había un teléfono y hacia allí nos dirigimos. No había nadie en ese rincón por lo que teníamos la discreción garantizada. Marcamos los números de los camarotes. A esa hora solo encontramos gente en cuatro de ellos, a tres de los cuales despertamos de la siesta. Pero en definitiva conseguimos eliminar dos camarotes con cinco personas de los probables y uno con dos personas de los posibles, la otra pareja probable pasó ahora a posible, pues se identificaron como de Badalona, ciudad que esta pegada a Barcelona. La lista quedaba ahora en 6 que podían ser y 4 que no había que descartar. Habíamos dado un buen paso y habíamos encontrado un sistema que debía permitirnos acotar más hasta encontrar a la pareja motivo de nuestros desvelos.
A las seis estábamos tomando un café con leche y Baileys en el Belbedere a la espera del Cha Cha Cha.
- La verdad es que es clavada.- Dijo Marga señalando con la mirada hacia el otro lado de la sala.
- ¿Qué? ¿Quién?
- La Duquesa de Alba. Con unos cuantos años menos y con un peinado menos escandaloso. Pero daría el pego.
- Pues si.
- Y el marido, ¡anda que no es feo!
- ¿Cómo sabes que el estreñido es su marido?
- Y quién va a ser, ¿su hijo? ¿su amante? ...
- Vale, vale, dejémoslo en el marido.
- ¡Mira! Por ahí llega Paquirrin.
- Hombre a ese si que hay que ponerle imaginación.
- Solo un poco.
Se hicieron las seis y media y no llegó nadie para organizar lo del Cha Cha Cha. Preguntamos a la camarera que atendía las mesas y nos dijo que no tenía ni idea de lo que había programado ni a que hora.
- A lo mejor no es aquí.- Dijo Marga.
- El Diario de a Bordo ponía en el Club Belvedere a las 18:30.
- Y si lo han cambiado y lo hacen en la discoteca.
- Vamos a ver.
Y lo fuimos a ver. De camino nos cruzamos con Moisés y le preguntamos. Sacó una minúscula chuleta del bolsillo de su pantalón y después de mucho mirar nos confirmó que el Cha cHa Cha era en el Belvedere a la hora indicada en el Diario.
Regresamos al Belvedere y esperamos sin éxito hasta las siete. Por fin desistimos y retornamos al camarote. Hoy tocaba el Cocktail del Capitán y la Cena de Gala. Había que intentar ponerse lo más guapo posible y en eso nos esmeramos hasta las ocho.
A las ocho y media guardamos turno en una ordenada cola y nos hicimos la consabida foto con el Capitán. Él no dio muestras de reconocerme y yo no le dije nada, no era el momento ni el lugar y de todas formas tampoco había nada que decir, el Capitán había cumplido su promesa y lo más importante: no había sucedido nada. Pasamos al Salón Broadway donde se nos ofreció una copa y unos canapés y se nos presentó a la elite de la tripulación, los Oficiales Superiores y los Jefes de Departamento. Luego y sin movernos de sitio “disfrutamos” del espectáculo: “Cabaret del Mundo”.
La cena de esa noche fue especial y no porque fuera de gala. Se trataba de la ultima cena que íbamos a compartir a bordo con Maria Eugenia, Ángel, Mary y Miguel Ángel. El sábado los dos primeros desembarcarían a media mañana para que les trasladaran al hotel Divi donde iban a pasar una semana y los dos últimos marcharían por la tarde de regreso a España.
Sabíamos que ese momento tenía que llegar pero no por ello se hizo menos duro. Por suerte nos quedaríamos con las dos parejas de recién casados con los que aún compartiríamos las dos jornadas siguientes. No queríamos acostarnos, sabíamos que si lo hacíamos el final estaría más cerca. Aguantamos todo lo que pudimos en la discoteca pero finalmente fuimos cayendo y dimos por terminada la jornada.

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03 Mar 2008 18:20 #633797 por jorja3
apuesto a que es el estrñío que se quiere cargar a la duquesa de alba[:o)]

<font color="purple">todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no ignoramos las mismas cosas</font id="purple">

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04 Mar 2008 19:09 #634543 por JOTAEME
Sábado 16 de Febrero de 2008 / Aruba. 8 días antes del asesinato.

Desayunamos todos juntos en la terraza del buffet Panorama. Nos despedimos de Maria Eugenia y Ángel y quedamos con Mary y Miguel Ángel para comer juntos sobre las 2 de la tarde, ya que preferían la ruta comercial a la turística.
La vida sigue y frente nosotros había una nueva isla por explorar, así que la media docena de supervivientes del grupo desembarcamos con ganas de recorrer Aruba. Al salir de la terminal nos abordó un hombre que, como no, nos ofrecía recorrer los principales atractivos de la isla a bordo de un micro bus con guía y con una duración de cuatro horas por 15 dólares por persona. El precio y el tiempo nos pareció correcto y no vimos la necesidad de buscar otra cosa. En Aruba hablan, entre otros idiomas, un perfecto español, así que no tuvimos ningún problema para ponernos de acuerdo.
A bordo del bus, la guía y conductora, nos fue hablando en español e inglés sobre las excelencias de la isla y sus gentes. En Aruba conducen de forma correcta, es decir, por la derecha, por lo que nos ahorramos los sobresaltos que habíamos sufrido en Grenada o Barbados cada vez que llegábamos a un cruce o a una rotonda. Atravesamos la capital y nos internamos en la isla hasta llegar a las Formaciones rocosas de Casibari, una especie de monolito granítico en medio de la nada que proporciona una bonita visión del paisaje que lo circunda. Nos entretuvimos buscando iguanas y lagartijas de colores para tomarles fotografías. Tarea harto difícil ya que los bichos se negaban a posar para nosotros y no paraban quietos un momento.
Había leído que Aruba es una isla parecida a Lanzarote, pero creo que el primero que lo dijo se lo inventó y los demás se han limitado a “copiar y pegar” porque no encontré ningún parecido entre las islas (quizás solo uno: ambas están rodeadas de agua por todas partes, pero creo que eso es algo común a todas las islas).
Pasado un tiempo prudencial y con la posibilidad de adquirir bonitos recuerdos en la tienda de turno reemprendimos camino hasta las ruinas de Bushiribana, la costa de ese lugar esta llena de pequeños montículos hechos con unas pocas piedras y cuya finalidad es la consecución de un deseo. Estuve a punto de elevar una de esas pequeñas pirámides con un deseo obvio pero al final me abstuve, ese día habían puesto el suelo muy abajo y me daba pereza agacharme.
Seguimos camino a través de una ruta sin asfaltar hasta llegar al famoso puente natural, famoso cuando estaba en pie y famoso ahora que ya está derruido. Nos hartamos de tomar fotos y de pensar en el estrépito que se debió formar en el momento en que se derrumbó, hubiera sido una pasada estar ahí para filmarlo. Las olas golpeaban de forma violenta y espectacular contra las rocas, no es de extrañar que con el curso de los años, con el curso de los siglos, excavaran la oquedad que formó el puente y al final terminaran derruyéndolo.
Pasamos por la capilla de Santa Ana hasta llegar al faro California. Símbolo fálico de obligada visita, se trata de un simple promontorio rocoso con un faro que ha tomado el nombre de un barco que naufrago cerca de ese punto, tiempo para tomar fotos de un bonito paisaje y continuación del recorrido.
Siguió una breve parada en un punto de Palm Beach. Se trata junto con Eagle Beach de la zona hotelera por excelencia de la isla, no había tiempo para tomar un baño así que nos limitamos a fotografiarnos en sus blancas arenas. De regreso al puerto pasamos por el Hotel Divi y les lanzamos un saludo mental a Maria Eugenia y Ángel, no sé si llegaron a recibirlo, pero no podíamos hacer otra cosa.

Poco después de la una y media abordamos el Holiday Dream. Dejamos bolsas y mochilas en los camarotes y después de encontrarnos con Mary y Miguel Ángel nos dispusimos a comer. Nos relataron el recorrido que habían hecho por Oranjestad y nos indicaron donde estaba la mejor zona de tiendas y donde podíamos comprar artículos electrónicos. Después de comer y puesto que disponían de un poco de tiempo se brindaron a acompañarnos hasta la tienda de electrónica, donde Miguel Ángel se había comprado una cámara fotográfica y donde yo quería comprar una batería para la cámara de video. Cumplido el objetivo nos despedimos definitivamente y regresaron al barco. Frente a ellos más de 20 horas hasta llegar a casa (las mismas que deberíamos pasar nosotros dentro de una semana y dos días).
Deambulamos sin rumbo, curioseando en todas las tiendas que se cruzaban a nuestro paso, en busca de algo que mereciera la pena comprar, perfumes sobre todo. Teníamos todo el tiempo del mundo, el Holiday Dream no zarpaba hasta las diez de la noche, aunque las tiendas cerrarían entre las seis y las seis y media.
Sin embargo a las cinco nos separamos. Las dos parejas querían nadar con delfines, en Isla Margarita, antes de volar de regreso a casa, eso era algo difícil y arriesgado de hacer por libre, lo más cómodo y seguro era hacerlo con Pullmantur y la oficina de contratación de excursiones abría a las cinco y media. Así que algo después de las cinco Jenny, Eli y Frank regresaron al barco para hacer la reserva y no correr el riesgo de quedarse sin plazas. Marga, Juan y yo seguimos recorriendo las calles de la capital, entrando en la mayoría de tiendas que encontrábamos.
Un intenso chaparrón nos obligó a refugiarnos bajo un porche. Estaba anocheciendo, las tiendas iban cerrando y nos empezaron a entrar ganas de retornar al barco. La lluvia fue intensa pero breve y al cabo de unos quince minutos iniciamos, comprado ya todo lo que queríamos comprar, el camino de regreso. Otro chaparrón nos hizo entrar en las galerías comerciales de un hotel. No recuerdo su nombre pero tenía algo muy curioso: un canal se abría paso desde su hall hasta el mar y por él llegaban pequeñas lanchas que transportaban a sus huéspedes. Aprovechamos cuando de nuevo dejó de llover para seguir andando, ya era de noche y salvo algunos tiendas de recuerdos, los únicos lugares con actividad eran bares y restaurantes.
A las nueve y media se desarrolló en el salón Broadway un espectáculo único. Se trataba del “Show de Bienvenida”, puesto que el principal punto de embarque se encontraba en Aruba, en esta escala se hacía la presentación de todos los artistas que intervenían en los espectáculos que se iban a desarrollar a lo largo de la semana. A las diez notamos como el Holiday empezaba a moverse, señal inequívoca de que estábamos iniciando el camino que nos llevaría a Curaçao. A la hora de nuestro turno de cena el show no había finalizado pero nos fuimos para satisfacer nuestro apetito.
La mesa se veía vacía, ocupada solo por nosotros seis, además a nuestro camarero habitual le habían cambiado el turno y fuimos atendidos por otra pareja, con la que costó un poco más llegar al nivel de complicidad que habíamos adquirido con los camareros originales. Todo eso nos hizo comprender que las cosas eran distintas y nos evidenció algo mucho más duro: lenta pero inexorablemente se acercaba el final de nuestro propio crucero. Los fumadores tuvieron que convencer a los camareros de que esa mesa era especial, solo era de no fumadores hasta determinado momento, entonces tenían que aparecer los ceniceros y pasar a la categoría de fumadores empedernidos (no es mi caso pero me solidarizaba con ellos).
Completamos la noche en la discoteca. El espíritu del Karaoke se había ido con Miguel Ángel y no volvimos a pisar ese recinto.

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04 Mar 2008 19:52 #634586 por ermiki
Además de seguir intrigado con el relato , la verdad es que hay momentos enternecedores de recuerdos de lo vivido alli, cuando se lee como lo describes.
Saludos

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05 Mar 2008 18:43 #635373 por ff54
pingui en julio del año pasado yo estube en el mismo camarote que tu, vaya casualidad

antillas y granadinas - Holiday Dream - 2007
Capitales Balticas - moon empress -julio 2008
Lejano Oriente - Costa Allegra - Octubre 2008

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05 Mar 2008 19:20 #635395 por JOTAEME
Domingo 17 de Febrero de 2008 / Curaçao. 7 días antes del asesinato.

Por fin llegamos a Curaçao, en realidad la ultima escala de nuestro crucero pues el lunes regresábamos a Isla Margarita y allí empezaba otra historia; si nada la malograba por supuesto. La verdad es que solo de vez en cuando me iba acordando del verdadero motivo por el que estábamos donde estábamos. El resto del tiempo conseguí cumplir mi palabra y disfrutar del viaje, gracias sobre todo a ese grupo que se había formado de forma espontánea y al que le quedaban unas pocas horas de existencia.
Otra de las cosas que había leído era que valía la pena madrugar para ver la entrada del barco al puerto con el impresionante puente que une Punda y Otrabanda, las dos partes de la ciudad, de fondo, pasando muy cerca de los multicolores edificios que caracterizan Willemstad, la capital de Curaçao. Pero ese día el Holiday atracó en una zona distinta a la prevista y no atravesamos la ciudad ni pasamos por la zona de la pasarela deslizante.
Desayunamos tranquilamente en el Panorama y a las nueve desembarcamos para recorrer la isla. Yo, que había permanecido ajeno a resfriados y catarros, caí por fin. Entre toses y estornudos y con mi dosis de medicina para aliviar el trancazo recorrí, junto a mis compañeros, la escalerilla del barco en busca del taxi de turno.
En Curaçao también se habla español y rápidamente negociamos trayecto y precio, si hubiéramos sido diez la vuelta nos hubiera costado 15 dólares, al ser solo seis el precio subió a 20. Se trataba de la escala más corta del crucero el “Todos a bordo” era a las 14:30 horas y el taxista nos prometió que a las 13 estaríamos de vuelta.
Nos encontrábamos en Otrabanda, como su nombre indica la otra banda de la ciudad y donde autorizaron a los esclavos libertos a construir sus casas cuando se vio que en Punda no cabían todos. Empezamos recorriendo esta zona de la ciudad, vimos el monumento a los esclavos y un curioso grupo de casitas de pescadores. Curioso por la anécdota que nos contó el taxista: las casitas estaban diferenciadas por nombres rotulados en su entrada, algo problemático para el servicio de Correos que instó al gobierno para que numerara las casas. Los habitantes se negaron a que les cambiaran el nombre por un número y el gobierno les amenazó con derruir las casas si no las numeraban. Entonces aceptaron pero con la condición de que serían ellos los que numerarían las casas. Se llegó a un acuerdo y los propios habitantes numeraron las fachadas. Lo curioso es que cada uno le puso a su casa el número que le dio la gana y ahora en las fachadas hay rotulados un nombre y un número que no tiene nada que ver con los de las casas colindantes.
En todas las pequeñas islas carentes de ríos, los isleños se sienten orgullosos de la forma en que obtienen agua dulce. En Curaçao no podía ser distinto, así que hicimos una breve pasada por la central desalinizadora para admirar las gigantescas tuberías que captaban agua del mar para potabilizarla. Después recorrimos una urbanización de clase media donde se podía conseguir una bonita casa duplex adosada y con su parcela de terreno desde 60.000 dólares. Rápidamente hicimos la conversión a euros y luego a pesetas por si había alguna duda, para empezar a pensar lo que podríamos obtener por nuestro piso y lo que podríamos comprar en la isla.
Para pasar de forma rápida a Punda hay que utilizar el imponente puente de la Reina Juliana. Paramos un momento para disfrutar de las vistas: a un lado la principal industria de la isla, la gigantesca refinería de petróleo venezolano y al otro la ciudad multicolor, separada por el canal de entrada al puerto. En ese momento se estaba abriendo el largo puente móvil que permite a los peatones ir de un lado a otro y pudimos disfrutar del espectáculo.
Ya en Punda el taxista nos llevó a una de las pocas tiendas que permanecían abiertas en domingo. Supongo que además se trataba de la que le daba comisión, pero compramos más cosas en otra tienda que encontramos de camino al lugar donde estacionó el taxi, porque eran más baratas. Hechas las compras iniciamos un recorrido por la ciudad, pasando por el Fort Ámsterdam, el mercado flotante, el mercado central, la sinagoga y otros sitios de los que no recuerdo el nombre ni las explicaciones que el taxista nos iba dando. Intentamos visitar la destilería de los famosos licores, pero estaba cerrada. Nuestro amigo conductor nos informó que en Curaçao se respetan mucho las leyes porque tienen un sistema muy peculiar para hacerlas cumplir: cualquier ciudadano puede denunciar a otro si le ve infringiendo alguna norma, si al infractor se le impone una multa el denunciante recibe un 20 % de su importe. Todo el mundo puede ser chivato y todo el mundo puede ser chivatado por ello parece que la solución que espontáneamente se ha tomada es la de respetar las reglas. (¡La de polvareda que levantaría una propuesta de ese tipo en España!)
El taxista nos contó el origen del nombre de Curaçao. No se si trata de un chiste o es real como la vida misma pero nos dijo que al principio de la colonización los indígenas se entretenían en quemar en hogueras a los misioneros y se empezó a llamar a la isla como la del cura asado; de ahí vino Curaçao. Salimos de la ciudad en dirección Este pasando por una zona de viviendas humildes, facilitadas por el estado a la gente que no tiene recursos, para llegar a una pequeña playa. Realizamos una votación para decidir si nos quedábamos en la playa o seguíamos ruta. Ganaron los que preferían continuar y después de tomar fotos en la playa nos montamos de nuevo en el taxi.
Pudimos admirar esa zona de la isla, un paisaje llano con poca vegetación y pequeños puntos habitados. Pasamos por una urbanización de residentes jubilados, cuyas casas (de 60.000 a 90.000 dólares) están financiadas al 50 % por el estado (aunque la propiedad no se puede vender, si se puede heredar), además, de forma gratuita, les llevan a los supermercados y centros comerciales para que puedan hacer la compra. Habrá que empezar a pensarse donde quiere uno pasar los últimos años de su vida.
Divisamos flamencos en una zona pantanosa y terminamos en un hotel que dispone de acuario donde vimos leones marinos y delfines. Ya de regreso entramos en una urbanización de lujo, donde las casas rondan el millón de dólares. Entre otras vimos la casa de la presentadora americana Oprah Winfrey y la de un joven narcotraficante que está preso en Holanda, con varias propiedades embargadas salvo la casa que está a nombre de su mama. El taxista nos comentó que en esos momentos estaba en Curaçao el barco de la Cienciología y pensamos que quizás por ese motivo el Holiday Dream no había atracado en su punto habitual.
Con la sensación de haber conocido la isla más limpia y bonita del crucero, un poco después de la una retornábamos al barco.
Ya todo empezaba a ser “último”, la ultima escala, la ultima comida, el ultimo día,... lo que dos días antes les había sucedido a nuestros cuatro amigos ahora nos estaba sucediendo a nosotros, el crucero iba tocando a su fin.
Realizamos nuestra ultima comida y acudimos a la charla que tenían los pasajeros, que como nosotros, desembarcaban en Isla Margarita. Luego nos disgregamos quedando, si no nos encontrábamos antes, en nuestra mesa del Salón Broadway a la hora del espectáculo.
Retomamos la tarea de llamar a las cabinas de nuestra lista que el otro día no habían contestado. Eso nos permitió descartar a una pareja que teníamos como dudosa. Hubo una cabina que seguía sin contestar y hacia ella nos dirigimos para descartar que el teléfono estuviera estropeado. Tres veces acudimos esa tarde para llamar a su puerta y nunca encontramos a nadie. Al final pregunté en recepción alarmado ante la posibilidad de que finalmente esa fuera la cabina de nuestra pareja y que su ausencia fuera motivada por el temido “accidente” sin habérseme informado de tal circunstancia.
En recepción no tenían constancia de ninguna ausencia y la cabina seguía siendo ocupada por la pareja que embarcó en Isla Margarita el lunes anterior. Quede relativamente tranquilo, aunque por un momento desee que por fin hubiera pasado algo que me liberara de la tarea de seguir buscando, de seguir esperando.
Antes de acostarse había que dejar las maletas en la puerta de camarote, así que nos duchamos y preparamos el equipaje. La noche estaba dedicada a los piratas. Unos pocos pasajeros llevaban atuendos y pinturas piratas, pero la mayoría seguía de “civil”. El espectáculo, por supuesto, versaba sobre la piratería y resultó el peor de cuantos se ofrecieron durante el crucero.
Disfrutamos como nunca de nuestra ultima cena. Hoy era el día de nuestro aniversario de boda, no fue tan emotivo como las bodas de bronce de Mary y Miguel Ángel, que se habían celebrado unos días antes con tarta y mariachis incluidos, pero estuvo bien. Lo celebramos con cava y fuimos efusivamente felicitados por nuestros compañeros de mesa. Después terminamos en la discoteca hasta que el cuerpo dijo basta.
Cerramos definitivamente las maletas dejando fuera lo que íbamos a vestir y necesitar por la mañana y que íbamos a acarrear encima hasta la llegada al hotel. Depositamos el equipaje en el pasillo y nos acostamos.

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06 Mar 2008 16:25 #636010 por PINGUI
Jotaeme, por lo que cuentas parece ser que pudisteis disfrutar a tope de todo el crucero sin sobresaltos, al menos hasta el último dia. QUE BIEN. Haber que pasa ahora en I. Margarita!!!!! o en la última noche!!!! que tambien puede ser.......


Hola, ff54, tambien es casualidad que ocuparas el mismo camarote que yo.

Un saludo a todos, y espero la continuación del relato, estoy intrigadisima.

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06 Mar 2008 19:02 #636115 por JOTAEME
Lunes 18 de Febrero de 2008 / Isla Margarita. 6 días antes del asesinato.

Como ya se había convertido en tradición, nos encontramos en el Harry’s para empezar el día con un buen café y subir al Panorama a desayunar. Estaba previsto que el Holiday Dream llegara a puerto a las 11, cuando subieran las autoridades de inmigración se desarrollaría el control de pasaportes y a partir de ese momento se irían produciendo los desembarques del pasaje. A partir de las 11:30 los pasajeros independientes o los que embarcaron en Aruba y querían visitar la isla por libre, de 12:30 a 13:00 los que tenían contratada alguna excursión y a las 13:00 los pasajeros con estancia en alguno de los hoteles de la Isla. El Holiday fondearía fuera del puerto y el traslado se haría mediante los tenders ya que el punto de atraque estaba ocupado por el Empress (el buque que tomará el relevo del Holiday en el “Antillas y Granadinas”) ¡¡¡Qué bien!!! Yo que me había librado, gracias a la escala fallida en Mayreau, de enfrentarme al ventilador que me agredió en 2005 iba a tener finalmente la oportunidad de verlo de nuevo cara a cara.
Pasamos el tiempo entre el desayuno y la llegada de las autoridades tomando el sol en la Clipper. Cumplimos los tramites y recogimos las mochilas y todo lo que quedaba en el camarote puesto que a las doce había que abandonarlo definitivamente. Eli, Frank, Jenny y Juan iban a nadar con los delfines antes de que les llevaran al aeropuerto para regresar a España y esperamos con ellos hasta que llegó su hora, tomando unas copas. Nos despedimos con el convencimiento de que pronto nos reencontraríamos (dada la proximidad) con los catalanes y que no dejaríamos pasar la primera oportunidad que se nos presentara para hacer lo mismo con los madrileños.
Nos quedamos definitivamente solos. En realidad había más gente, pero el genial grupo de diez convertido en seis, quedaba minimizado en dos, y eso más que grupo es pareja. Había pensado en comer algo antes de desembarcar, porque no tenía muy claro que al llegar al hotel tuviéramos oportunidad de hacerlo antes de la cena, pero no teníamos nada de hambre, el último desayuno había sido especialmente copioso y el estomago no aceptaba nada más. A la hora anunciada nos dirigimos al Broadway y en ordenada fila descendimos hasta la cubierta señalada para abordar el tender. Conseguí superar el fatídico momento, me senté lejos de él y contemplé su mirada asesina, a pesar de que le habían puesto una protección de caucho, pude ver como se lanzaba sobre la cabeza de un incauto pasajero, aunque la cosa terminó en un doloroso pero simple coscorrón sin sangre ni desmayo alguno.
- Cambiaria la semana en la isla por dar otra vuelta en el Holiday.- dijo Marga al desembarcar.- Aunque solo me dejaran bajar en Mayreau.
De nuevo pisamos la tierra de Isla Margarita y mientras esperábamos que nos indicaran que autobús nos llevaría al Hesperia Playa el Agua preparé la cámara. De forma distraída fui grabando como un turista más. Lo que en realidad intentaba hacer era capturar los rostros de todos los pasajeros que como nosotros iban al Playa el Agua porque, ahora sí, entre ellos se encontraba un asesino y su víctima.
- ¡Mira!, la duquesa va con nosotros.- Dijo Marga.
- ¿Estaba en nuestra lista?
- Supongo.
La guía de Maloka nos indicó que llegaríamos al hotel alrededor de las dos y que a las dos y media tendríamos la reunión de presentación con Fanny, tendrían sus motivos pero lo que parecía era que querían desembarazarse lo más pronto posible de todos nosotros aun a costa de que nos saltáramos la comida.
Cuando llegamos, en lugar de pasar por recepción, nos llevaron a la entrada de la Trattoria, uno de los restaurantes temáticos. Allí esparcidos sobre una mesa se encontraban unos sobres con información sobre el hotel y un par de tarjetas llave de las habitaciones. Sin esperar a que nos los repartieran la gente fue buscando sus sobres y yo, disimuladamente, aproveché para poner cara a unos cuantos nombres.
Si en ese hotel había botones estaban de vacaciones. Guiados por un tan bonito como inexacto plano y arrastrando nuestras maletas, encontramos la habitación. La primera impresión fue muy buena: nueva, limpia y espaciosa, con dos gigantescas camas, un mueble con estantes y un armario que escondía una vacía nevera y sobre el que descansaba el televisor, una terraza que daba al jardín, un gran armario con tres perchas y unos estantes, en uno de los cuales estaba la caja de seguridad de pago y por último un espacioso baño con ducha. Perfecto, pero no había tiempo que perder si queríamos ver que es lo que Fanny quería contarnos y lo más importante si queríamos comer, puesto que, ahora si, el estomago empezaba a protestar.
Fanny nos dio la bienvenida, nos habló de las instalaciones del hotel, de las tarjetas para las toallas de la piscina, de la caja con cargo, de la seguridad / inseguridad en la calle, del tipo de cambio, de las excursiones,... Nos preciso que a nosotros lo que nos salía más a cuenta era pagar en bolívares y que había tres tipos de cambio: el oficial, el suyo y el de la calle. El oficial era de 2,15 bolívares fuertes por dólar y 2,75 por euro y el que ella nos ofrecía era de 4 bolívares por dólar y 5,2 por euro. El de la calle era más alto pero nos podían engañar, robar, violar y no se cuantas cosas más. El suyo era tan legal ¿? como el oficial y se comprometía a recomprarnos los bolívares que nos sobrarán al mismo precio que nos los vendiera.
Sobre la comida de ese día nos dijo que podíamos comer en el buffet principal o que por si lo preferíamos nos habían preparado un buffet frío en el lugar donde nos encontrábamos. En seguida rectificó y dijo que como eran pasadas las tres de la tarde el buffet principal estaba cerrado y tendríamos que aprovechar el buffet frío.
Por último nos indicó que ella estaba cada día de ocho a diez y media en una sala anexa al lobby y si no allí encontraríamos su número de teléfono celular por si la necesitábamos a cualquier otra hora.
El buffet nos dejo fríos: una bandeja de lechuga, otra de tomate y otra de zanahoria, queso y jamón dulce y de postre sandía. Llenamos los platos porque algo habría que comer pero no se trataba de lo que nosotros conocíamos como una comida decente. Curioseando la hoja con el plano del recinto comprobé que en el Restaurante Guayamurí se ofrecían snacks hasta las cinco de la tarde y hacia allí nos dirigimos, acompañados por Mariví y Manolo, una pareja vallisoletana con la que nos aliamos ese día. Las ensaladas, hamburguesas, perritos calientes, pizzas y pasteles acompañados de cerveza y de unos capuchinos pasables mejoraron nuestro humor.
De regreso a la habitación recogimos las tarjetas para las toallas y una pieza que había que introducir en la caja de seguridad para que funcionara. Deshicimos rápidamente las maletas, guardamos pasaportes, dinero y cosas de valor en la caja y nos pusimos el bañador para disfrutar de nuestro primer baño en la piscina que había junto a los bloques de nuestra habitación, por cierto, la única piscina con barra húmeda, que estrenamos de inmediato.
Cuando desapareció el sol recogimos los bártulos y nos fuimos a duchar. Guapos para la primera noche en el Hesperia dimos un paseo por el complejo antes de la cena.
Para nuestro gusto la gente cena muy pronto. Eso lo evidenció el horario del buffet de El Peñero, el restaurante principal: de seis y media de la tarde a diez y media de la noche. Claro que en Isla Margarita a las seis y media ya es de noche. Nosotros acudimos a cenar un poco después de las nueve y no sé si porque éramos de los últimos o desde el inicio había sido así, pero la impresión fue desastrosa. El restaurante olía a fritos, las ensaladas resultaron pobres, la carne y el pescado estaba mal dispuesta, lo que la hacía poco atrayente, los postres a base de fruta insípida y bizcochos con diversas formas y colores. Teníamos hambre y comimos pero sin ningún placer, encontramos el pescado seco, la carne dura, el pollo aderezado con extrañas salsas que lo hacían incomible. El personal resultó atento y respondía tan pronto como solicitábamos cualquier bebida.
Ya sabía que los hoteles de Isla Margarita no son como los de Republica Dominicana o Riviera Maya, ya sabía que la comida dejaba que desear, pero siempre pensé que no habría para tanto, que la comida no podía resultar tan mala, que la gente exageraba,... pues no, de hambre no te mueres pero gozar de la comida tampoco. Pero bueno se trataba de la primera noche, estábamos comparando con lo que comíamos en el barco y eso resultaba muy peligroso y, además, teníamos la opción de cenar en los “restaurantes temáticos”. Mañana las cosas iban a ser diferentes.
El hotel no tiene discoteca pero tiene un gran teatro a cielo abierto. Después de cenar nos dirigimos al teatro para distraernos con lo que allí se estuviera ofreciendo. Llegamos justo en el momento en que la actuación finalizaba. Claro, la gente cena a las siete o a las ocho, a las nueve empieza el espectáculo y a las diez y cuarto acaba. Luego un poco de música para que baile quien quiera y a la cama porque hay que levantarse pronto para poder ocupar con la toalla las hamacas con sombrilla de la playa y tenerlas dispuestas después de desayunar (eso no sabíamos si era si pero nos lo suponíamos).
Puesto que no nos gustaba la música decidimos dar otro paseo. Paseo con pocos alicientes y que se terminaba en unos veinte minutos. Además cuando llegamos a la verja de la playa, el guarda de seguridad nos informó que el hotel velaba por nuestra seguridad hasta ese punto y que lo que sucediera atravesando la puerta era bajo nuestra propia responsabilidad. Añadió que si salíamos y no nos alejábamos mucho no tenía porque pasarnos nada pero que, sobretodo, no fuéramos a pasear por la playa. En vista del panorama retrocedimos y decidimos regresar a la habitación.

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07 Mar 2008 11:19 #636527 por PINGUI
Como me recuerda tu relato sobre el primer contacto con las comidas en el hotel, a lo que nos sucedio a nosotros en Aruba.....
Claro, venimos de pasar unos dias con la excelentes "viandas" del Holiday y de golpe te encuentras con tres luchugas mal puestas del buffet del hotel.
sigue, sigue....

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