Cozumel.
Yo tenia muy claro que si conseguía llegar a Cozumel... no me perdería la visita de Tulum. Tulum, significa muralla... también puede ser fortificación. Y según los estudios arqueológicos el asentamiento puede ser de entre el 400 o 500 antes de Cristo. Es posible que fuera una de las principales ciudades mayas... pero lo más destacable de Tulum, es que es la única ciudad de esta civilización construida a orillas del mar... sobre un acantilado.
Como ya conté en el capitulo de excursiones, el desembarque y organización de las excursiones en Cozumel fue un desastre. En principio nos iban a llevar en los tenders... pero luego, habían decidido que los que teníamos que ir hasta Playa del Carmen lo haríamos en los transbordadores. La travesía fue normal y tranquila. Llegamos a Playa del Carmen, y me encanto el sitio... a pesar de ser evidente el destrozo general causado por el huracán pocos días atrás. El día estaba muy nublado y nada mas bajar del transbordador se puso a llover.
Nos recogieron con el autobús y tomamos camino hacia Tulum a unos 60 km. de Playa del Carmen. Teníamos que tener en cuenta que tan solo hacia unos 4 o 5 días que Emily les había visitado... y el panorama de desolación era palpable en cada metro cuadrado que recorríamos. Palmeras decapitadas... arboles arrasados... casas sin tejados, las cercas de las fincas habían desaparecido y solo se intuían por los restos que el monstruo no había devorado… Devastación... y el agua que el huracán había dejado y que aun permanecía estancada en ambos lados de la carretera. Todo esto, no impedía que pudiéramos llegar a Tulum... pero si es cierto que el paisaje, en otras condiciones hubiera sido más bonito y que el sentimiento de abatimiento que vi en la gente que encontraba en el camino, hubiera sido sustituido por risas.
Durante la visita, había dejado de llover... el sol asomaba muy tímidamente... tan tímidamente como iban saliendo las iguanas de sus refugios en busca de calor. Los restos de la ciudad de Tulum, se componen de cuatro grupos. Nosotros visitamos el grupo de Poniente, donde se encuentra el Gran Palacio y el Templo de los Frescos; y el grupo de Oriente, con el Castillo y el Templo del Dios Descendente.
A mí me parecía, que el guía no tenia ganas de muchas explicaciones... tal vez penso, que no sabíamos nada sobre la civilización maya... y que lo que nos contara o no... al fin y al cabo nos iba a sonar a chino... o se nos iba a olvidar antes de llegar de nuevo al barco. Y se equivoco del todo... Al ataque fui como un toro miura con todo tipo de preguntas. El mexicano me miraba como diciendo: "vaya, esta es la plasta del grupo..." pero a mí me daba igual! y solo me causaba risa!
Nueva pregunta. Nueva mirada. "Que tía más pesada... otra vez... preguntita...". Otra pregunta... Resoplido del mexicano... que miraba al cielo... quiero suponer que para ver si se acercaba chaparrón de nuevo... y que nada tenia que ver conmigo. Al hacerle la cuarta pregunta... el mexicano desapareció... doble giro de cabeza... y le vi huyendo de mi despavorido!!!! A mí me entraron ganas de reírme... y reírme... y no parar de reírme! pensando... si te crees que te vas a librar de mi tan fácilmente... no sabes lo que te espera. Solo por hacerle un poco "rabiar"... la siguiente vez que me lo cruce le bombardee con 7 u 8 preguntas todas de una vez... a estilo ametralladora... ya no le volví a ver... hasta que llegamos al autobús. Y estoy segura de que se escondió bajo un enorme sombrero mexicano... bajo la cabeza y se recostó en algún bar... hasta que pasara el peligro de encontrarse de nuevo conmigo.
Como el guía nos dejó junto al Castillo aun faltaba por ver el grupo Sur y el grupo Norte. Me acerque hacia el sur para ver el Templo del Mar, volví sobre mis pasos. La vista desde arriba me dejo sumida en un silencio interior, fue uno de esos momentos donde te das cuenta de lo pequeños que somos... de lo poco que somos... cuando contemplas el abismo... cuando nos comparamos con la inmensidad del mar. El mar era un mar salvaje y yo sentía su voz... que me llamaba para encontrarnos frente a frente. Descendí hasta la preciosa playa a los pies de esta maravilla arqueológica y le vi rugiendo y enfadado. Continué, subiendo hasta el Templo del Viento. Desde aquí, se contempla todo el horizonte y en todas las direcciones y no me extraña que sea cierto, que esta ciudad dedicada a Venus, hubiera sido un centro de observación astronómica. Bordee el camino de regreso en dirección a la muralla cuando el viento empezó a soplar con mas fuerza y la lluvia llegaba de nuevo.
Llovía como no llueve en ningún otro sitio del mundo, y cuando llegue hasta el punto donde te recoge esa especie de trenecito que te lleva hasta los autocares... se acababa de marchar uno. Me había mojado de pies a cabeza. La lluvia era aun más intensa. Una cola de gente ataviada con impermeables de plástico blanco de usar y tirar esperaba la llegada del siguiente trenecito... yo miraba a la gente... y miraba el camino que te conduce desde la entrada del parque arqueológico hasta la salida de la zona. No había duda. Me iba andando. Si ya estaba empapada... que más daba un poco mas de agua!! El agua me caía como si en lugar de lluvia estuviera bajo una cascada... agua... agua y más agua. Recordaba el seco clima en Madrid. Los días y meses pasados este último invierno donde tantas veces había ansiado ver llover. Y tuve clarisimo... que lo que merecía la pena era mojarse y cuanto mas mejor. Llevarme un recuerdo mas en el corazón, la lluvia golpeando mi cara y el olor a vegetación pura y salvaje. Cuando llegue a mi destino, el agua me caía de tal forma que allí donde me paraba, formaba un extenso charco.
Las tiendas de recuerdos y productos típicamente mexicanos tienen cosas muy bonitas. Aun no habían podido restablecer la electricidad, y aquellas que eran interiores y estrechas se alumbraban de velas... las sombras entre mascaras y demás objetos les daban un aire de misticismo y misterio que quedo interrumpido por la obligación de regatear de la manera más feroz de que se sea capaz.
Los comerciantes pedían 3 o cuatro veces mas de lo que estaban dispuestos a recibir, se mostraban inamovibles en sus precios y no dispuestos a rebajar ni un céntimo. Cuando ya me tenían casi convencida para que me llevara una especie de chal... les dije que no me interesaba y salí de la tienda. Cinco pasos me dio tiempo a dar cuando uno de los empleados corría detrás de mí para decirme... que él me lo dejaba mas barato sin que se enterara el dueño de la tienda... yo me quede atónita... y participe en la parafernalia de secreto comercial que se estaban montando... adquiriendo el chal como si fuera mercancía ilegal!! Precio de salida: 18,00 $, precio de adquisición: 7,00 $, que era todo, lo que llevaba suelto.
Desde Playa de Carmen volvimos a coger el transbordador hasta Cozumel, donde el barco había atracado. Empapada... y resguardada por el chal que me habían vendido clandestinamente, me acurruque en un sitio junto a una ventanilla. El mar había ido empeorando... y el oleaje era enorme. A los pocos minutos de salir de Playa del Carmen... el transbordador empezó a moverse... de arriba a abajo... de derecha a izquierda... se balanceaba de tal manera que mi cuerpo chocaba contra el lateral y contra la ventanilla me di mas de un cabezazo... a cada instante el movimiento era más violento y más intenso... y más fuerte... el lado inferior de la ventanilla tocaba la línea del mar... y las olas nos pasaban por encima. El agua... caía por las ventanas con tal cantidad que parecía que nos estuvieran tirando contenedores llenos. Por un momento, palpe el chaleco salvavidas debajo de mi asiento. Con lo que me había estado riendo del "pulpo naranja" que no fui capaz de ponerme el día del simulacro... pero no me pare ni a pensar si seria o no capaz de ponérmelo... porque al ver a la gente aterrorizada... a mi el susto se me esfumo! y lo que había empezado siendo una aceleración de los latidos de mi corazón se transformo en una sensación intensa de emoción y disfrute. La adrenalina subía y no dejaba sitio para el miedo. Solo hay una cosa, en mi vida, de la que tengo miedo. Y aquel viaje hasta el Holiday... no lo era.
Cuando llegamos hasta Cozumel... para volver al barco... seguía lloviendo con tanta fuerza que se hacia difícil caminar. Y al subir al Holiday... Horror... de nuevo me toco contemplar las escenas de histeria, de crispación, de agresividad... de barbarie de algunas personas... contra el capitán... claro esta...! y resto de la tripulación por no haberles advertido de que a la vuelta el transbordador se movería mas de lo normal e iban a sufrir mareos.
<u>Mis consejos:</u>
Si vas a Tulum… tal vez puedas hacerlo por tu cuenta. Te llevará mas tiempo, pero evidentemente si no mejoran las excursiones y siguen contando con mexicanos esquivos y desorganizados… mejor desorganizarse uno solo y a su aire.
Regatea… regatea… y regatea sin parar. Nada merece la pena para pagar tres veces mas de lo que valen allí las cosas. Ni es justo que por ser turistas españoles nos intenten camelar.
No esperes que los mexicanos sean tan simpáticos como los cubanos… Lo siento, pero no lo son… son agradables pero nada mas… y es mas, se sentía cierta hostilidad al saber que éramos españoles… y por lo visto aun no han olvidado los destrozos de la llegada de los españoles hace mas de 500 años. Y cuidado no pretendo generalizar… pero si hubo mas de una frase poco afortunada hacia nosotros.
Disfruta de la magia de la cultura maya… es impresionante. Lee algo antes de ir… será una forma de exprimir mucho mas la visita.
Si eres propenso al mareo… toma algo antes de subir al transbordador.
Lleva el repelente de insectos siempre contigo.