Bueno, bueno, pues aquí estamos. A ver por dónde empiezo a relataros tantas cosas, voy a tener que hacerme un guión primero, porque la verdad que tengo ........ tantas cosas que contar.....
Nosotros embarcamos los primeros, a las 11h cuando todavía no había colas en el check-in, allí estábamos. Por cierto, ya desde el momento en que pasáis el primer control en el puerto os encontraréis a los típicos americanos ofreciéndoos galletas cookies, que serán las mismas que luego podréis hartaros a comer en la Promenade. Eso sí, son unas galletas que tienen buen sabor pero no son crujientes, están blanditas, ¡una pena!, crujientitas estarían mucho más ricas, pero bueno, ¡qué se le va a hacer!.
Aprovechamos para comprar un pack de 6 botellas de agua de 1l cada una por 8€ para tener agua en la habitación, más que nada porque habíamos leído en algún sitio del foro que el agua no era muy buena. Sin embargo no os lo recomiendo, la verdad que el agua que dan gratis en el barco está bastante buena, y como siempre está disponible no merece la pena. Yo recomendaría llevar una botella grande o unas cuantas pequeñas para que os las rellenéis y siempre tengáis agua. Por cierto, en los camarotes hay una nevera llena de bebidas y chocolates, que como no puede ser de otra forma hay que pagar si se usa algo de lo que hay dentro. Si no pensáis tomar nada de lo que hay allí, podréis pedir a la Assistant del camarote que os la vacíe (lo pone en las hojas que hay en el camarote y no ponen ninguna pega) y aprovechar que tenéis la nevera vacía para meter vuestras botellas de agua o latas si es que compráis alguna cuando vayáis a alguna de las ciudades. Ah, se me olvidaba, en la habitación ponen una cubitera con hielos.
En fin, que ese día lo aprovechamos para darnos una vuelta por todo el barco y saber por nosotros mismos dónde estaba todo. Un buen tour por el barco os facilitará saber dónde estáis en cada momento y luego será más fácil programarse el día y no perder el tiempo intentando saber dónde ir para cada cosa.
La primera impresión del barco es ALUCINANTE. La verdad es que es un barco diseñado con mucho gusto, cuidando mucho los detalles. Uno se plantea realmente si el barco puede llegar a flotar con tanta cosa. Os invito a reflexionar y pensar si a todo lo que lleva el barco le sumáis el peso de los pasajeros, el peso de la tripulación, el peso de la comida, el peso de las maletas de cada pasajero, etc.... y pensar que el barco pueda soportar todo ese peso y navegar, ¡es fascinante!.
Aunque habiendo embarcado en el barco a las 11h no se podía pasar a la zona de los camarotes hasta las 14h, nosotros conseguimos ir a nuestro camarote echándole mucho morro. Como os he contado anteriormente, en mi caso el inglés no ha sido un problema, sino todo lo contrario, me ha permitido refrescarlo, y la verdad que ha sido también un buen ejercicio.
Las maletas no estaban todavía allí, pero claro, como podreis suponer no íbamos a ir investigando el barco con 6l de agua a la espalda, así que después de hablar con varias personas del staff del barco conseguimos camelarlas y acceder a la habitación. Uno se plantea si realmente en casa se necesita un baño más grande del que se tiene en el camarote, porque está fenomenal. El armario está bastante bien si en el camarote sois 2 personas, si sois 4 igual es algo pequeño, en ese caso os recomendaría poner las maletas debajo de la cama para tener más espacio en el armario y en la habitación. En las camas se duerme de maravilla, tienen nórdicos y los colchones los acaban de cambiar este año, así que no tendréis problema.
Para el tiempo que se está en la habitación merece la pena tener un camarote interior, que son bastante más económicos, a fin de cuentas por la noche no se ve nada asomándose a la ventana. Aunque los camarotes con terraza son una autentica pasada, tuve la oportunidad de entrar en dos diferentes. Según me contó algún pasajero los camarotes de la Promenade están muy bien insonorizados y a pesar de los desfiles y la música que hay en ella, en las habitaciones no se debe escuchar nada.
En fin, que investigando el barco fue como conocí a Tonnus, fue ella la que con la descripciòn que nos dimos supo quién era yo. No habiamos quedado en ningún sitio en concreto y al final nos encontramos.Parece mentira que con lo grande que es el barco y los 3500 pasajeros que lleva puedas verte tantas veces con la gente que terminas por conocer. Me parece que quedar en el cabina roja de la Promenade es una idea estupenda, ¡imposible no verla!.
Por cierto, tuvimos la suerte de que cuando nos dieron la SEAPASS (es la tarjeta que te dan al hacer el check in y sirve como identificación para salir y entrar en el barco, así como para pagar con ella en el barco ya que va asociada a la tarjeta VISA) ya teníamos el segundo turno de cena asignado. Ese turno es el mejor para luego poder ver los espectáculos en el teatro y estar más tranquilo para que al volver de las excursiones podáis relajaros un poco, hacer alguna actividad, ducharos y arreglaros para las cenas.
A nosotros nos tocó cenar en el restaurante EL CARMEN (las cenas se sirven en tres restaurantes:EL CARMEN, LA BOHEME y LA FLAUTA MÁGICA, en realidad es un único restaurante que tiene tres plantas y cada una tiene un nombre distinto y se accede a ellas por distintas plantas pero están todas comunicadas entre sí. Es un restaurante precioso). Nos dieron una mesa para 11 personas, y ninguna de ellas era española. Al principio nos quedamos un poco extrañados porque pensamos que en el barco habría más españoles y más gente hispana con los que la conversación sería más fácil, pero la verdad que no me arrepiento de no haber pedido el cambio de mesa. Vuelvo a repetir que es una ventaja dominar el inglés, en mi caso nos tocó con una pareja de canadienses, otra de noruegos y una familia de 5 personas de Inglaterra. Es decir, que no nos quedó más remedio que hablar el inglés y practicarlo, lo que nos ha venido fenomenal, es una gran oportunidad para refrescar el idioma si se conoce porque por el contrario resultaría difícil aguantar una cena de 2h de duración sin poderse comunicar con el resto de comensales.
El comedor lo tienen dividido por zonas, en cada zona hay un ENCARGADO (Head of waiters) que lleva una chaqueta roja y es como el jefe de esa zona. Esa persona es la que todos los días se acerca a la mesa y te pregunta qué tal ha ido el día, y te comenta sobre el día siguiente. Luego cada mesa tiene asignado un CAMARERO (waiter) que es el que sirve los platos. Por cierto, los menús también los tienen escritos en español, aunque los que están en inglés son más bonitos en cuanto a presentación, los de español es simplemente un folio apaisado. Seguimos, cada mesa tiene además asignada un AUXILIAR DE CAMARERO(assistant waiter) que es la persona que te sirve el pan y las bebidas. Os comento esto porque el último día son a estas tres personas a las que hay que darles las propinas.
Bien, pues después de la cena comienza el desfile de bienvenida en la Promenade. Por cierto, si conseguis poneros en primera fila os darán un collar hawaiano de flores.
Comentaros que es un barco americano, y todo está muy americanizado, en cuanto a política de servicio al pasajero y de demostrar que todos son una gran familia y tienen un único objetivo: conseguir que el pasajero esté a gusto en el crucero y todo sea de su agrado, ah y en todo momento dar la sensación de un equipo perfecto.
Si por alguna causa os quejáis de algo, veréis como luego os llaman a la habitación o dejan un recado en el teléfono para preguntaros si todo va bien y si el problema se ha solucionado, ¡es alucinante lo atentos que están a todo!.
Ah, el teléfono de la habitación es fantástico. Tiene un botón que viene estupendamente para despertarse por las mañanas. Se pulsa el botón WAKE UP y a continuación marcáis la hora a la que queréis levantaros y a esa hora sonará como un despertador, ¡es maravilloso para no dormirse y llevar bien el día siguiente!
Bueno, lo dejo aquí por ahora porque ya es tarde y no quiero aburriros con tanta información.