Ya cambiados de ropa, fuimos un momentito a reservar el crucero del año que viene

, es que había una oferta que se acababa justo ese día, y sinceramente, empezar un crucero sabiendo ya la fecha del siguiente es un gustazo

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De ahí subimos a conocer el windjammer, en la cubierta 16, una cosa, no busquéis la cubierta 13 en el Allure, no existe...serán supersticiosos....en fin.
El buffet es enorme, con muchas islas. La comida muy variada, pero se centran mucho en platos indios y tailandeses. Nosotros encantados, eso sí, pero a quien tenga un gusto más mediterráneo tendrá menos donde elegir. Para desayunar había de todo, incluidas sopas y arroces, que no sé yo quién desayuna eso, pero si lo ponen será por algo. También cenamos allí una vez, se esmeran un poquito más pero efectivamente se nota recortes respecto a nuestro viaje en el Liberty. No había rincón de sushi y los postres muy justitos. Pero en líneas generales, no tengo queja...salvo una: aun siendo grande se queda pequeño para el pasaje que hay. Casi siempre estaba llenísimo y era francamente incómodo moverse entre las islas. Incluso a veces, se formaban colas y tenías que esperar a que un camarero te asignase mesa. Pero, hay muchas alternativas que la gente parecía no tener en cuenta. Viendo el plan del windjammer, empezamos a movernos a contracorriente, no sólo de horarios, sino de lugar. En el barco hay paneles donde consultar el grado de ocupación de cada restaurante, también se puede consultar desde la tv del camarote. Así que nosotros primero mirábamos dónde había menos gente y allí que íbamos. Por ejemplo, para desayunar alternábamos el restaurante American Icon con el buffet del Solarium Bistro. En el Icon podías pedir a la carta y también había un buffet, menos extenso que en le windjammer, pero de mejor calidad. Y encima en un ambiente relajado y elegante, con zumo de naranja natural, no de sobre, como el windjammer..ah y los huevos benedict ....
Respecto a las cenas, nosotros teníamos la modalidad de My Time Dining, asignado al restaurante American Icon. Lo ideal es reservar previamente los horarios de todos los días, porque de lo contrario, las colas eran inmensas, ya sabemos que los españoles vamos a la misma hora. Nosotros era llegar y pegar, derechitos a nuestra mesa.
Un sólo día fuimos sin reserva por un cambio de última hora y nos tocó hacer cola, los muy listillos, se acercan a ofrecer descuentos suculentos para los restaurantes de pago a la gente que está esperando y el caso es que funcionaba, muchos cambiaban de idea ante la oferta

. Cierto es que procuraban aligerar la cola, de hecho , a nosotros nos ofrecieron subir a cenar a uno de los restaurantes de turno fijo porque se había quedado una mesa vacía, y total, la comida es la misma, así que para arriba que nos fuimos.
La calidad de la comida muy buena y los postres....una foto vale más que mil palabras