Una vez de vuelta en Nápoles fuimos derechitos a terminar nuestro trabajo de campo sobre las pizzas. Habíamos visto por internet una pizzería muy bien valorada y muy cercana al puerto. Por el camino me paré para hacer una foto que os dará una idea del tamaño del Allure.
Mira que el Divina es grande, ¿pero a qué parece pequeño al lado del
bicho?
Pues lo dicho, a comer pizza. Cuando llegamos, el local estaba lleno, es muy pequeñito. Apenas esperamos 15 minutos, pero se hizo eterno porque hacía muchísimo calor. Cuando por fin nos dieron mesa, horror, dentro hacía más calor todavía, por el horno de leña. En fin, todo sea por la ciencia. Sólo hay dos variedades a elegir, margarita o marinara. Como eran muy grandes pedimos tres en vez de cuatro. Y procedimos a comparar la margarita napolitana con la romana. Debo decir que las dos están buenísimas, pero por unanimidad elegimos .....la romana, por su masa crujiente, la napolitana es blanda. Y de postre, más limonada

.
Como veis es un local muy pintoresco, y barato

.Se llama
Napoli in Bocca
Una vez resuelta la duda de las pizzas, regresamos al barco y derechitos a las piscinas, que hacía un calor de mil pares.
Esta es la beach pool.
Pues disfrutando estábamos de las piscinas cuando de golpe, la temperatura del aire bajó unos diez grados por lo menos, una cosa muy brusca. Y a lo lejos empezaron a verse nubes blancas, aparentemente inocentes. Pero yo ya he vivido este tipo de situación y sé lo que ocurre en cuestión de minutos.Cuando vivía en Gijón, me pilló una galerna en plena playa de San Lorenzo. Busqué a mi marido y a las niñas y les dije que regresábamos al camarote. Total, en media hora nos habríamos ido igualmente porque queríamos ir a ver una peli en el Amber Theater,
Home, en 3D. Mi marido me dijo que era una exagerada, que sólo eran unas nubecillas y que la temperatura había bajado porque se había levantado brisa. Sí, sí, brisa. Le dije: pues los mozos de piscina han cerrado la cubierta 16 y están empezando a recoger las tumbonas de la 15, ¿no te dice nada eso?
Llegamos al camarote y se desató una tormenta y un vendaval impresionante, vientos de más 100 km/h. Por megafonía oímos al capitán dar una orden, dijo :"
echo, echo,echo "y unos números que no recuerdo. Y en un momento desalojaron a todo el mundo que estaba en cubiertas exteriores, nosotros pudimos ver el desalojo del Paseo Boardwalk. Imagino que
"echo" significa
"emergency", porque "
echo" es lo que designa internacionalmente la letra" E" en el código radiofónico. Yo lo sé porque lo tenía que usar cuando trabajaba en emergencias.
Nosotros nos fuimos tranquilamente a ver la película, y a los 20 minutos de empezada, sonó un nuevo mensaje del capitán anunciando la reapertura de las cubiertas, que aunque seguía lloviendo ya no había peligro. Lo dicho, un visto y no visto, pero a quien le cogiera de excursión....
Luego, a merendar. Como sorprendentemente seguíamos con ganas de pizza, nos fuimos a Sorrento's . Se puede optar por porciones de pizzas ya hechas o pedir al gusto, eligiendo entre varios ingredientes. Elegimos cuatro variadas, dos de ellas repletas de pimientos jalapeños

, justamente las que nos comimos primero, a los cuatro nos chifla el pique.
Por cierto, no dejéis de probar tampoco los perritos calientes en el
The Boardwalk Dog House. Hay muchas salchichas de diferentes tipos y cosas que añadirles. De verdad que cuesta decidirse, todas tienen una pinta,uuuuuum.
Luego más actividades y a arreglarnos para la cena, actividad que nos lleva una hora por lo menos,somos cuatro a ducharnos. Y las petardas que son muy coquetas, siempre quieren peinados especiales y tardan como 10 minutos en elegir qué
joyas se van a poner, sí, lo que oís, tienen su propio repertorio de joyas, bisutería infantil, obviamente. Una de las cosas que más me gusta de los cruceros es ponernos elegantes para las cenas, así son especiales y es muy agradable ponerse vestidos que en la vida diaria no los usas.
Las cenas en el Icon siempre fueron estupendas. La comida deliciosa, y las petardas encantadas porque podían pedir del menú de adultos. Una noche,la pequeñita no quiso postre y el camarero venga a ofrecerle alternativas, de hecho terminó trayéndole una cosa que no estaba en la carta. Le explicamos que ella era más bien de cosas saladas y picantes, como curry. Y nos respondió que tendría preparado algo muy especial para la noche siguiente. Y así fue. Le trajo un surtido de comida india que atrajo la mirada de los demás comensales. Tres cuencos con langostinos vindaloo, pollo tandori y curry de cordero, y un plato con naans y papadums. Se puso de grana y oro, como decidimos por el sur

. Pedazo de detalle.