Otra vez aqui.
Trataré ahora de explicaros lo mejor y mas resumidamente posible el altercado mas grave que sufrimos a bordo del Serena, lo que dio lugar a que perdiesemos una noche presentando una reclamación por escrito, despues de lo cual no nos quedo ganas de nada.
Antes de nada debo reseñar que esto tuvo lugar durante la cena en el Restaurante Ceres, y unicamente con los camareros que atendian la mesa en la que yo cenaba. La mesa de al lado, del resto de nuestro grupo no tuvo problema alguno, no esta noche, sino ninguna otra.
Dia 2, escala de Bari, todo el dia sin mas problemas, acoplandonos a los horarios y funcionamiento del barco.
Llega la cena, y por fin esta todo el grupo junto en dos mesas de 10 personas cada una.
Nos sentamos y viene nuestro maitre, de nacionalidad India, que jamas nos hablo en español aunque era evidente que algo de español sabia; en fin, comienza a tomarnos nota de las bebidas. Ya habia en la mesa dispuestas tres botellas de agua, asi que la mayor parte de todos nosotros decide no pedir nada mas.
El problema viene cuando M. Pilar y su marido piden una botella de vino, este señor automaticamente les pide sus tarjetas para cargarles el vino, asi que ellos la sacan, comprueba que se trata de la tarjeta X1, asi que al contrario que el resto de camareros que hasta el momento les habian atendido, este, les trae solo una copa de vino, asi que Pilar le dice que ellos han pedido una botella. Este señor se enfada airadamente por la reclamación de Pilar, y sin mediar palabra, sin ningún tipo de explicación, sin un "por favor", comienza con desagradables gestos y aspavientos a exigirnos al resto de comensales nuestras tarjetas, a mi el primero. Yo debido a la mala educación y los malos modos con los que se estaba dirigiendo a mi, le digo que no he pedido nada y que por lo tanto no se la voy a dar, tras lo que se dirige a mis padres y mis suegros, con los mismos malos modos y mala educación. Le digo que ellos tampoco se la van a dar, porque tampoco han pedido nada, pero este señor insiste. Mis padres, bastante mayores, avergonzados ante el show que estaba montando este señor, sacan sus tarjetas y se la entregan, mis suegros y mis hijos ante su insistencia hicieron lo mismo muy a mi pesar.
Ya tuvimos a este señor jodiendonos todo el viaje.
Ese dia quedaron nuestra mesa y la de al lado practicamente solas en todo el comedor, las que quedaban eran de gente que simplemente charlaban despues de cenar. Todo el mundo termino de cenar, incluso los postres y la nuestra estaba aun pendiente del segundo plato. Tras 60 minutos de haber terminado el primero plato nos sirvieron el segundo plato; los platos frios y de modo EQUIVOCADO a la mayoria de nosotros, unos nos consentimos con tal de distendir un poco el caldeado ambiente. Miguel, el marido de Pilar, impecablemente correcto, requirio al maitre, para que le retirará el plato que le habian servido pues no era lo que él habia pedido, lo que agravo el enfado de este señor, que se retiro a por la carta haciendo otra vez aspavientos, para empezar de nuevo con malos modos a señalarle que lo que él habia pedido era eso, tras lo que se enzarzo de nuevo en una discusión en la mesa, algo que me parece inaudito. Tras varios tensos segundos, Miguel se planto y le dijo que le daba todo igual, que no queria ese plato y que se lo retiraran. Vergonzoso tener que llegar a eso.
Por otro lado yo, mientras llegaba el segundo plato, tras un rato esperando que atediera mi llamada la cual veia y simplemente ignoraba, le pedi una botella de agua para mi hijo pequeño, previo entrega de mi tarjeta costa. Este agua jamas llego a mi mesa y la noche fue muy larga. Exactamente lo mismo le hizo a M. Pilar ante sus reiteradas peticiones durante toda la noche. NADA.
El colmo llego con los postres, momento en el que he de admitir, perdi definitivamente los nervios.
Nos toman nota por fin de los postres. Mi hijo pequeño (8 años), estaba a mi lado, le encata la fruta y pregunta que cual fruta habia, el camarero le dice claramente. Melón. Mi hijo no le dejo continuar ¿melon? el camarero asintio, melon quiero pues.
Entretanto pasaba el tiempo y el postre no venia, el ambiente se caldeaba en la mesa. Al fondo veo que entra el jefe de maitres de todo el barco, con el que habia hablado el dia anterior para que nos colocasen a todo el grupo juntos. Perfecto, voy le saludo, me reconoce rapidamente y me pregunta que que tal va todo, aprovecho y le explico brevemente lo sucedido, ante lo que reacciona rapidamente, llama al jefe de maitres del Restaurante Ceres, y le pide que llame al maitre de nuestra mesa para pedirle explicaciones.
La reaccion de este, lejos de mejorar su servicio, logro sacarlo mas aun de sus casillas.
Pues bien, ponen los postres, tarde y de nuevo a la mayor parte de nosotros equivocados (resultaba que eran los de la mesa de al lado), pero por casualidad mi madre habia pedido helado y era lo que le habian puesto, asi que empezo a tomarlo. De repente un camarero le dice al nuestro que nos ha servido mal los postres, asi que este, sin mediar palabra y sin ningun tipo de explicación comienza a retirarlos de la mesa (a mi madre la dejaron con la cuchara en la boca) y, directamente los sirven en la mesa de al lado. BOCHORNOSO.
El colofon es cuando le traen a mi hijo CIRUELAS, yo ya no aguante mas, y le dije al camarero tal como ponia el plato en la mesa que eso no lo habia pedido mi hijo, tras lo que el camarero se ensarzo a discutir conmigo, diciendome que era imposible que nos hubiera ofrecido melon, porque no habia. Me levante fuera de mi, me dirigi a este señor y le dije que como se atrevia a discutirme lo que le estaba diciendo, y este señor riendose, me decia que yo estaba mintiendo. Al ver la trifulca, el jefe de maitres del restaurante que estaba pendiente de todo, se acerco rapidamente a nuestra mesa de donde retiro a nuestro maitre, me pregunto personalmente que que fruta queria el niño, y le dije que me daba igual la fruta que quisiera, pero que sus camareros no podian estar toda la noche increpandonos, discutiendo todas nuestras peticiones y dejandonos por mentirosos. NO SE TRATABA DE QUE SE HUBIESEN EQUIVOCADO, SI ALGUIEN SE EQUIVOCA RECTIFICA Y TODOS TAN AMIGOS, LO QUE SUS CAMAREROS NO PODIAN HACER ERA LLAMARME MENTIROSO DELANTE DE MIS HIJOS Y ENSARZARSE A DISCUTIR INUTILMENTE CONMIGO.
Terminarón por arruinarme a mi, a mis padres (jamas habian hecho un viaje conmigo y dudo que lo vuelvan a hacer) a mis hijos, a mis amigos, el resto de la noche, que M. Pilar, Moijor y el que suscribe, terminaron presentando una reclamación por escrito.
Ahora vuelvo.
JUAN