Hola a tod@s:
Veo con agrado la estupenda información que nos facilitáis en este foro y que nos sirve de tanta ayuda para preparar el crucero, por lo que también quiero contribuir a que compartáis la información que he podido recabar de otros foros y que creo es más que interesante, aunque no corresponde exactamente al Crown Princess y sí al Star Princess, pero al tratarse de la misma compañía y casi el mismo recorrido, pienso es MUY UTIL.
Repito no es experiencia mía, sino de alguien que amablemente la puso en la red (gracias) para conocimiento de todos y que la reproduzco a continuación:
INTRODUCCIÓN
Desde hace bastante tiempo teníamos muchas ganas de conocer todas las capitales bálticas por lo que era un viaje muy esperado.
Reservamos con mucha antelación, en el mes de Febrero a pesar de que íbamos a viajar en Septiembre, por lo que pudimos preparar el viaje y todas las escalas a conciencia. Teníamos claro que, al igual que en nuestros anteriores cruceros, las íbamos a hacer todas por nuestra cuenta.
Nos llamó la atención que toda la documentación del viaje nos la enviasen en inglés a pesar de remitírnosla Un Mundo de Cruceros.
Viajamos dos días antes de la fecha de salida a Copenhague. El aeropuerto es pequeño pero muy bien comunicado y todo está perfectamente indicado, se empezaba a notar que estábamos en un país nórdico.
Tras recoger el equipaje nos dirigimos de la Terminal 2 a la 3, compramos los billetes del tren en las taquillas de la DSB. Precio 25.5 DKK por persona, unos 3€ al cambio. El personal que te atiende habla perfectamente el inglés por lo que te puedes entender con ellos sin problemas. Seguimos las indicaciones y ya estábamos en la estación.
Los trenes tienes salidas cada diez minutos y tardan unos treinta en hacer el trayecto. Nos bajamos en la Estación Central denominada Hovedbanegard/Vesterbro, situada en el lateral del Tivoli y a unos cien metros de nuestro hotel. Es muy bonita y merece una visita más relajada y sin cargar con las maletas. Si necesitáis un taxi en la salida principal hay una parada.
Otra opción es coger el bus del aeropuerto al centro, tienen el mismo precio y te dejan al lado de la estación aunque se tarda más tiempo en hacer el trayecto. Son los nº 9, 250S y 500S.
El precio de los taxis unos 40€.
Nos alojamos en el First Hotel Vestrebro, hotel de cuatro estrellas muy bien comunicado, cercano a la estación de trenes, justo al lado del Tivoli, en el corazón de la ciudad. La reserva la hicimos por internet a través de
www.hotels.com. No tuvimos ningún problema con ella. Bastante bien el hotel en líneas generales.
Durante dos días nos dedicamos a pasear por Copenhague, ver todas sus calles y a disfrutar del buen ambiente que se respira en esta ciudad.
Muy limpia y segura, con un transporte público excelente. Su gente es encantadora y amabilísima, sus precios moderados en comparación a las otras tres capitales nórdicas, no excesivamente grande, puedes recorrerla andando sin problemas.
Una ciudad para disfrutarla plenamente e ideal para hacer una escapada de un fin de semana. No es excesivamente monumental pero tiene algo que la hace especial.
Imprescindible recorrer sus canales en uno de los barcos que salen desde Nyhavn. Desde el agua es desde dónde realmente se aprecia la belleza de esta ciudad.
PRIMER DIA: EMBARQUE
El traslado desde el hotel al puerto lo hicimos en bus, la línea 26 tiene una parada justo delante del hotel y te deja a unos cien metros del muelle de atraque del Star Princess.
En cuanto llegamos se hicieron cargo de nuestras maletas y nos fuimos al check-in. Pedimos a alguien de habla española pero no fue posible, no tenían a nadie a pesar de que en la publicidad te aseguraban asistencia en español.
Los trámites fueron rápidos, nos comunicaron que necesitábamos una fotocopia del pasaporte para la excursión de S. Petersburgo, era posible hacerlo en la recepción, y que si queríamos dar una tarjeta de crédito lo cual hicimos. Comento este detalle porque el último día del crucero, al pasarnos la cuenta del barco a nuestro camarote nos llevamos una desagradable sorpresa.
Si no marcas con una X en un pequeño guión, en la parte inferior de la tarjeta que te dan a firmar en el momento de chek-in para autorizar el cargo a tu cuenta, en un párrafo escrito en letra pequeña, estás autorizando a la compañía para que ellos hagan el cambio de dólares a la moneda que tenga tu banco de origen, euros en nuestro caso, y que esta transacción conlleva un cargo del 3% sobre el total de la cuenta. Lo de la comisión te lo ponen en la cara posterior de la tarjeta. Por otro lado el cambio no es el que los bancos tenían en esos momentos en vigor sino el suyo propio.
Nada de esto te lo comunican en el momento del embarque, sabemos que fue culpa nuestra por no leerlo todo atentamente pero hasta ahora nunca, con ninguna otra compañía, habíamos tenido un problema de este tipo. En principio confías en la seriedad de las navieras y no vas pensando en que te puedan hacer estas cosas.
Tampoco fue problema del idioma ya que al igual que nosotros había una veintena de personas de habla inglesa poniendo hojas de reclamaciones, por el mismo motivo, el día del desembarque.
CAMAROTE
Situado en la cubierta Baja o planta 11, muy amplio y luminoso, decorado en tonos pasteles. El baño es pequeño, tiene suficientes productos de aseo pero se echan en falta algunos detalles como gorro de ducha, un vestidor muy grande, dos camas unidas, escritorio, mesa con dos butacas, televisor de 21 pulgadas y minibar. Lo mejor de todo el balcón, con una mesa y dos sillas de resina.
A diario nos dejaban la tarjetita correspondiente para que hiciéramos el pedido para el desayuno en el camarote y el tipo de fruta que quieres que te sirvan todos los días.
De nuestro camarero de planta sólo conocimos el nombre, porque lo ponía en la documentación que te dejan en el camarote, ya que nunca se presentó en persona ni lo vimos en ningún momento.
El servicio deja bastante que desear, quizás sea lo peor de este barco, no es normal que te abra la cama a las seis de la tarde, nosotros nos duchemos a las ocho y cuando vuelves de la cena no haya cambiado las toallas del baño. No volvía a entrar en el camarote hasta el día siguiente.
El servicio de habitaciones bastante bien, tanto cuando pedimos el desayuno como la cena, rápido y eficaz.
RESTAURANTES
La primera noche acudimos al restaurante Amalfi, teníamos asignado el segundo turno de cena. Nos habían sentado en una mesa de nueve personas, nosotros y un grupo que viajaban juntos, todos mayores de setenta y cinco años, por lo que nos sentimos un poco desplazados y no volvimos a ir.
Siempre tienes la opción de pedir un cambio de mesa pero me parece un fallo organizativo sentar a un grupo junto a una pareja, más cuando hay una diferencia de edad tan grande, y sobre todo cuando había muchas más personas de habla hispana que viajaban en las mismas condiciones que nosotros.
El resto de las noches fuimos a cenar al restaurante Portofino, por la mañana hacíamos la reserva por teléfono en una mesa para dos y con camareros de habla hispana. Esto último no siempre era posible ya que dependía de la ocupación. Lo que sí teníamos siempre era la carta en español.
Los precios de las bebidas moderados, en la línea de las navieras de este nivel.
La calidad de la comida muy buena así como la presentación y la temperatura a la que te llega a la mesa. Carta muy variada, creo que no repitieron platos en los diez días de crucero.
La carta es la misma en cualquiera de los restaurantes, no cambia de uno a otro.
El servicio es lo que falla un poco, es algo lento, se equivocaron algunas veces en los platos y sobre todo están bastantes distraídos, más pendientes de hablar entre ellos que de las necesidades del cliente.
No me gusta que estén todo el rato encima de ti, pero sí que cuando quiero que me traigan algo no tenga que estar cinco minutos a ver si me miran porque están de broma con el compañero.
El buffet poco variado, no nos gustó y sólo lo usamos para los desayunos.
Junto a la piscina Oasis tenías disponible durante todo el día pizzas, hamburguesas, perritos y patatas fritas.
NIÑOS
Creo que no existían a bordo. Hay que reconocer que mediados de septiembre es época escolar por lo que es difícil que haya padres con niños.
PASAJEROS
De todas las edades pero la mayoría eran personas de edad avanzada.
SEGUNDO DIA: NAVEGACIÓN
Lo dedicamos a conocerlo bien y a disfrutar de sus instalaciones.
Son las mejores que conozco a bordo de un barco.
Es uno de los más grandes que hay en estos momentos y eso se nota por todas partes. La palabra que quizás mejor lo definiría sería amplitud, la hay por todas partes, en los pasillos, en las cubiertas....
Dispone de cinco piscinas, todas perfectamente climatizadas lo cual lo hace ideal para recorridos por el báltico dónde a pesar de ser verano no siempre hace altas temperaturas.
Hay una situada en la proa, cerrada en nuestro viaje, la segunda corresponde al gimnasio y la zona de spa, dispone de un sistema de nado contra corriente y las hamacas que la rodean son de madera de teca, la tercera está en la zona media del barco con dos jacuzzis a los lados, a continuación está la cubierta con otros dos jacuzzis, después la infantil y por ultimo la situada en la popa con unas vistas espectaculares y gradas en tres alturas.
Gran cantidad de hamacas repartidas por todas las cubiertas, en ningún momento faltan, todas disponen de servicio de camareros y bares junto a ellas. Hay que decir que nunca sientes que haya mucha gente, parece mentira que en un barco en el que viajan 2.700 personas nunca tengas la sensación de multitud sino todo lo contrario, parece que va medio vacío.
Tiene tantas instalaciones que la gente se reparte muchísimo.
El gimnasio situado en la proa de la planta 15 está muy bien dotado y acondicionado además de muy concurrido. Es una gozada estar corriendo en la cinta mientras miras el horizonte.
Junto al gimnasio está la piscina de nado contracorriente que he mencionado antes y los vestuarios masculinos y femeninos. Dentro de ellos hay taquillas donde dejar tus efectos personales así como ducha, la sauna y baño turco. Todo gratuito y en magnífico estado.
Al lado el Spa y la peluquería, del los que no puedo opinar porque no hicimos uso de los mismos.
Dispone también de juegos variados en las cubiertas y de minigolf de nueve hoyos.
Este día primera Cena de Gala.
VESTIMENTA
Informal durante el día, algo más formal por las noches aunque había de todo.
Las noches de gala las señoras de largo y los hombres con traje, poco smoking.
TERCER DIA: ESTOCOLMO
Estuvo a punto de anularse la escala debido a los fuertes vientos pero al final, tras una hora de espera pendientes de que nos dieran información, pudimos desembarcar en los tenders.
El barco atraca en Nynashamn, pueblo situado a unos 50km de la capital pero bien comunicado con ella. En realidad los tenders te dejan en un simple apeadero ya que no hay nada más alrededor y el pueblo se haya a algo más de un Km.
El traslado se puede hacer en bus o en tren, nosotros elegimos el segundo por asegurarnos los horarios y evitar los posibles atascos de tráfico.
Salimos andando del barco, llegar a la estación de tren es fácil, sólo hay que seguir los carteles indicadores y en unos veinte minutos estás comprando los billetes. Se compran en un kiosco en el que venden de todo, no aceptan €, sólo coronas suecas, pero sí tarjetas de crédito. Ticket de ida y vuelta unos 10€ al cambio.
No es posible equivocarse ya que sólo hay una línea y aquí es dónde finaliza por lo que no corres el riesgo de equivocarte de línea ni de dirección. De todas formas ante cualquier duda hay que coger el que pone Balsta.
Las salidas son cada 30 minutos y tardan una hora en llegar a la Estación Central de Estocolmo, situada en pleno centro de la ciudad. Justo al lado hay una oficina de turismo.
Hay que decir que puntualidad inglesa en cuanto al horario.
La parada del autobús está unos cinco minutos antes.
Estocolmo bonito pero nos quedamos algo decepcionados, y no sólo nosotros sino todas las personas a las que conocimos durante el viaje y con las que lo comentamos.
Creo que esperábamos algo más. Está formado por catorce islas pero la principal, Gamla Stan, es pequeña, se recorre en un rato paseando tranquilamente. Hay tiempo suficiente para verlo durante la escala, excepto si quieres visitar alguno de los muchos museos de los que dispone la ciudad.
Para entrar en la catedral necesitas coronas suecas, no admiten euros ni tarjetas.
Si quieres ir al W.C , aunque sea en unos grandes almacenes, debes introducir una moneda en uno de los tornos que hay en la entrada por lo que debes llevar monedas.
CUARTO DIA: HELSINKI
El traslado del puerto al centro se puede hacer en uno de los autobuses de línea de la ciudad. Dos € el billete.
Nos sorprendió gratamente, no es un ciudad monumental pero tiene una avenidas y paseos espléndidos, muy tranquila, no existen los atascos de tráfico ni el ruido del los claxon de los coches.
Una ciudad muy agradable para vivir.
Al tener el euro como moneda no tuvimos ningún problema en este sentido.
Imprescindible, aparte de pasear por la ciudad, ver la catedral ortodoxa Uspenki, la catedral de S. Nicolás, la iglesia de Temppeliaukio excavada en la roca, y por supuesto coger el ferry hasta la fortaleza marítima de Suomenlinna.
Se llega en uno de los barcos-bus que salen cada 15-30 minutos, dependiendo del horario, de la Plaza de Mercado. Se tarda unos 15 en llegar.
Los tickets se sacan en una máquina expendedora y cuestan 3.60€. Hay que validarlos.
QUINTO Y SEXTO DIA: SAN PETERSBURGO
Aquí por primera vez cogimos una excursión con una naviera.
Habíamos estado mirando para hacerla por nuestra cuenta pero al final debido a la inseguridad ciudadana, la mala calidad de los transportes públicos, las grandes distancias existentes entre los diferentes puntos turísticos, la necesidad de un visado y la dificultad para salir del puerto nos decantamos por ella.
Habíamos hecho la reserva de la excursión por internet a través de la página web de Princess y el día del embarque nos encontramos los tickets en nuestro camarote junto al resto de la información.
Hay que decir que la guía, Tatiana, fue estupenda, no dejó de darnos toda la información posible durante las casi veinte horas que estuvimos con ella entre los dos días. Habla muy bien el español y se hace entender perfectamente.
Todo estuvo muy bien organizado, un grupo de 28 personas de habla hispana, pero en el que sólo nosotros éramos españoles.
En todas las ciudades Princess tenía una excursión con guía en castellano, aspecto por el que hay que felicitarla, ya que es una compañía muy americana. No todas las navieras ponen a disposición del cliente excursiones en su idioma.
La ciudad muy bonita pero también muy insegura, muy cara para el turista a pesar de que el nivel de vida es muy bajo. Los precios están marcados en € en las zonas turísticas.
El transporte público escaso y muy muy lento debido a los permanentes atascos de tráfico.
Una pareja que hizo la excursión por su cuenta nos comentó que había tardado dos horas en llegar del puerto al centro y otro tanto para volver. Habían cogido un autobús del puerto, que utilizan los trabajadores para desplazarse dentro de él, hasta la salida y desde allí varios tranvías. En fin, horroroso.
No alegramos de coger la excursión aunque nos vinimos un poco con la sensación de que no conocíamos realmente la ciudad ya que no tuvimos tiempo de pasear por nuestra cuenta por ella.
SÉPTIMO DIA: TALLIN
Se llega al centro de la ciudad dando un paseo desde el muelle donde atraca el barco. En la verja de salida del puerto hay una oficina de información en la que te dan planos y recorridos turísticos.
Si está cerrada, como fue en nuestro caso porque era muy temprano, te dejan los planos en la puerta de la caseta para que los cojas.
El casco antiguo de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Es suficiente con unas tres horas para recorrerla en su totalidad.
No hay que dejar de visitar la Plaza del Ayuntamiento y la zona alta de la ciudad donde está el castillo de Trompea y las catedrales ortodoxas y luteranas.
Ciudad orientada totalmente al turismo, pero preciosa.
OCTAVO DIA: GDANKS
El barco atraca en Gdynia, ciudad con poco que ver y situada a unos 20km de Gdanks.
El trayecto se puede hacer en cogiendo el shuttle del barco (20$ por persona), en taxi (hay muchos esperando en la salida del barco, nos pidieron 100$ por todo el día) o ir hasta el centro de la ciudad (andando unos 45 minutos o en bus de línea) y aquí coger el tren de cercanías que comunica las dos ciudades.
Nosotros elegimos la tercera opción, como no llevábamos zlotys y nos gusta andar hicimos el trayecto paseando. Cambiamos dinero en un Kantor (oficina en la que no te cobran comisión y te hacen un cambio bastante bueno) y compramos nuestros billetes en la estación de Glowna Osobona situada en la calle Dworcowa. Precio 4Zl por persona y trayecto, equivalentes a 1€.
Hay que recordar validar los tickets, pasan cada 15 minutos y tardan unos 30 en hacer el trayecto. Junto a la estación hay una oficina de información y turismo.
Nos tenemos que bajar en la estación de Gdanks Glowny, a cinco minutos andando de la calle Dluga, corazón de la ciudad. En el camino hay otra oficina de turismo. No tienen información en español.
Tanto a la ida como a la vuelta se puede parar en la ciudad- balneario de Sopot. Nosotros no lo hicimos ya que nos gustó tanto Gdanks que decidimos pasar aquí todo el día. Sin duda una de las sorpresas más agradables del viaje.
Es una ciudad ideal para las compras, en especial para el ámbar.
Una cerveza de medio litro en la terraza de la mejor cervecería de la calle principal 1.5€. Realmente bien de precios para el mercado español.
NOVENO DIA: NAVEGACIÓN
De nuevo a disfrutar del barco.
BARES
Variedad, hay bastantes, como he comentado antes los precios están acordes con la categoría del barco. En todos ellos tienes algún espectáculo o música en vivo. El servicio es correcto.
Impresionante el Skywalkers Night Club, discoteca situada en la planta 17, a la que se llega mediante una escalera mecánica.
Intentamos ir un par de noches pero no había nadie, en las dos ocasiones estaba completamente vacía. Esto es fácil de entender si tenemos en cuenta que la media de edad era muy avanzada y que las escalas eran agotadoras. Supongo que en otros recorridos, como en el caribe, el problema será encontrar un sitio libre.
ZONAS PUBLICAS
El trato en la recepción bueno en líneas generales pero en ningún momento encontramos a nadie de habla española, aunque era una de las cosas que ofertaban.
Algo que nos pareció bastante ridículo fue que nos dijeran que nos pasarían un cargo de 1$ a nuestra cuenta por hacernos la fotocopia de los dos pasaportes. Nos pareció increíble si tienes en cuenta lo que estás pagando por cada pasaje. Al pasarnos la cuenta parece que se dieron cuenta del detalle y optaron por no cargarlo.
Lo que si tuvimos que reclamar fueron varios cargos de bebidas que no habíamos consumido, pero que nos las habían pasado a nosotros. Lo solucionaron sin problemas.
Segunda Cena de Gala.
DÉCIMO DIA: OSLO
El barco atraca a 500m de la plaza del Ayuntamiento donde se encuentra la oficina de turismo.
Volvemos a las ciudades nórdicas y a sus calles tranquilas y limpias y a su excelente transporte público.
El centro de la ciudad se puede recorrer perfectamente andando, dando un tranquilo paseo.
Merece la pena ir hasta el Parque Vigeland, se puede hacer a pie o en tranvía, nosotros lo hicimos caminando, pues nos gusta pasear y disfrutar de la arquitectura urbana. Creemos que es la mejor forma de conocer una ciudad. Tardamos unos 30 minutos.
En él se exhiben más de 200 esculturas de piedra y bronce.
UNDÉCIMO DIA: DESEMBARQUE
Te dan la opción de realizar el desembarque por libre, nosotros la elegimos. Es un buen sistema si no coges el traslado del barco ya que no tienes que estar esperando a que te llamen sino que sales a la hora que quieras.
Me pareció algo excelente.
PROPINAS
Te cargan en cuenta 10$ por persona y día.
Estoy totalmente en contra de este sistema. Creo que ello hace que el personal se relaje al tener las propinas aseguradas y que la calidad del servicio disminuya.
Por otro lado no estoy totalmente segura de si el 100% de las propinas que damos llegan a manos de los empleados.
Hay colgadas fotos del barco en la Galería, Barcos, Princess, Star.
En conjunto puedo decir que un viaje precioso, en un barco excelente pero con un naviera que debe mejorar en algunos aspectos, en especial en lo que se refiere al servicio.