Lo prometido es deuda.
La ceremonia inolvidable.
Tras la excursión de Ajaccio, y después de comer y de tomar el cafetito en estupenda compañia, tomé una buena ducha y me fuí a la pelu a ponerme guapa para la boda. Allí la jefa de crucero entró a preguntarme algunos datos para confeccionar el certificado de renovación de votos. La peluquera,como buena profesional, al enterarse que me casaba me comentó que le gustaría hacerme un peinado de acuerdo con la ocasión y yo le dije que adelante.Cuando mi marido me vió llegar, me queria mandar de nuevo a la peluqueria porque decia que me veia muy rara. Pero a mi me gusto.
A las 5:20 puntualisimos como habiamos quedado, aparecieron los invitados en nuestra cabina. Fué entonces cuando empezé a ponerme nerviosa.
Nos dirigimos todos al salón Pacific donde nos habiamos citado con Silvia. Esta se llevó a los invitados primero y después vino a por nosotros.
No puedo explicar lo que sentí cuando atravesé la puerta de la Cueva del Pirata, donde se celebro la ceremonia.¡¡El ambiente era tan intimo¡¡ El piano tocando una melodia, las luces tan tenues y romanticas, los invitados esperandonos comenzaron a aplaudir. El capitán se acercó a nosotros y nos saludó. Parecia que estabamos viviendo un cuento.
La ceremonia preciosa. Tras unas palabras del capitán, Silvia leyo unos versiculos de la Biblia. Después mi marido tenia que repetir las tipicas frases de la ceremonia del matrimonio, pero según él, se puso muy nervioso y se le trababa la lengua. Yo creia que no terminaba.
Después me tocó a mi. Ufffff¡¡¡¡¡¡ que mal trago pasé. La emoción me embargó por completo. Tenia que respirar y tragar, antes de repetir cada frase. Las lagrimas no me dejaban hablar.
Después intercambio de anillos,(Echando de menos a Carla y Marta)y el consabido "primer" beso de casados.
Tras la ceremonia, bailamos el baile nupcial y brindamos con champán.
Después partimos la tarta, que amablemente Pullmantur nos regaló, y nos hicimos las preciosas fotos que vamos a tener de recuerdo para toda la vida.
Lo que falto en la boda: Dos chicos altos, guapos y encantadores de 21 y 24 años, que espero que algún dia llegareis a conocer. Rubén y Armando, nuestros hijos, lo mas maravilloso que nos ha ocurrido en estos 25 años compartiendo nuestra vida.
Cuando decidimos hacer este crucero y renovar los votos, creiamos que iba a ser una cosa intima entre los dos por eso ellos no nos acompañaron, pero poco a poco, como sobre ruedas se fue convirtiendo en un acontecimiento. Con despedida de solteros, con flores,con invitados, con celebración..... en fin si lo programamos no nos sale mejor.
No queriais que os contara la boda, pués toma boda, a leer se ha dicho.[

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