Buf, todavía poniéndonos al día tras el crucero: maletas, ropa sucia, la casa, el cole, los cursillos, natación, etc. Todavía sin tiempo para pasar las fotos al ordenador y ordenarlas un poco.
El crucero ha sido realmente agradable, el barco está muy bien, la gente repartidita y en ningún momento tienes la sensación de agobio. Tal vez en el Triana a la hora de comer haya un poco de masificación. Yo intenté comer un día pero no conseguí mesa y finalmente me bajé al Vista Hermosa. No lo comprendo la verdad, en los dos restaurantes comías a la carta y te servían la comida, pero la mayoría de la gente se iba al Triana. Supongo que es el caracter español y la gente prefiere ruido en exceso, apretujones, y platos donde te mezclas la paella con la ensaladilla rusa y te quedas tan ancho. Los espectáculos de cada noche en el teatro muy buenos, sobre todo el mago que es la bomba, y el ambiente estupendo. La gente bajaba las escaleras para coger asiento con cocktails a dos manos

Respecto a las excursiones yo las hice con el barco y la verdad estoy encantado. Cuando el autobus volvía al barco todavía tenías una hora y media más o menos para pasear por la ciudad de turno. En Trapani, tras volver de Segesta y Erice, cruzabas la carretera y estabas en una calle llena de tiendas y mucho ambiente, heladerías, etc.
En Messina, Taormina es un pueblo chulísimo, y cada calle está llena de cuadros, cerámica, balcones, etc, en fín, una pasada, y encima un teatro que no cuento nada más.
También tras la excursión, cruzas la calle y en 5 minutos estás en una plaza donde está la catedral y su famoso campanile con el reloj que tiene figuritas que se mueven.
El puerto de Nápoles ya es más grande y tienes que pasar por una terminal. Tras Pompeya y gracias a un chico de mi excursión que se perdió y que la guia consiguió traer al autobus con media hora de retraso, no nos atrevimos a visitar Napoles desde la terminal porque el tiempo que nos quedaba era muy justo.
En Civitavechia el puerto lleno de cruceros americanos IMPRESIONANTES. Incluso el día de la partida salimos junto a otro del puerto y cenando se veía por la ventana que navegávamos en paralelo.
En Porto Torres no cogimos ninguna excursión. El bus del puerto, con una frecuencia de 10 minutos nos llevó hasta el pueblo, donde una chica en una carpa facilitaba planos del mismo. Igual, cruzar la calle y ya todo recto, disfrutando de un mercadillo de souvenirs, gelatos, y al final del recorrido una pequeña pero interesante iglesia.
Mientras en la península había fuertes lluvias y tornados, nosotro estábamos por poner un ejemplo en Roma a 30 grados. La penúltima noche el barco se movía un poco y no era raro encontrar a señoras agarradas a las barandillas. Y la última noche también, haciendo las maletas pillé un buen colocón.
En Roma la excursión más popular es Roma y San Pedro. Nosotros la hicimos y estamos más que satisfechos. Aunque no voy a negar que me dieron ganas de llorar cuando, tras solo 10 minutos, la guía indicó que debíamos abandonar Piazza Navona para dirigirnos al autobús.
La convivencia en el barco ha sido en general buena. Se podría decir que aquí los gamberros son las personas de más edad, ya que van corriendo a todas partes y no ceden el paso aunque vayas con una niña al brazo por las escaleras. Tambien se practica el "cueling", la que más corre se pone en la cola y luego el resto del grupo se cuela y se pone a la altura de la primera y ni se te ocurra protestar que tienen razón. En esto se nota un poco la educación y los valores de nuestra tercera edad con respecto a otros paises. En el Vaticano se subió una señora a nuestro autobús, que al parecer tenía contratada la excursión con otra empresa, y la hicieron bajarse, aunque ella no quería

Nosotros no llevábamos paquetes de bebida y la verdad es que ni falta. En la piscina y en el teatro no te pedían la tarjeta. Para cenar pedíamos vino (la botella te la guardaban para el día siguiente) y te llenaban tambien los vasos de agua mineral. Gasto de bebidas en el crucero: 54 €, bebiendo vino, que no entra en el "pack de bebidas", cervecitas, cafés, y los cocktails y el agua gratis.
La amabilidad de los camareros, del chico de las habitación y en general de la tripulación fuera de serie. Las chicas del club Popi de lo mejor del barco, superprofesionales, cada día una aventura para la peque, que quería estar más tiempo con ellas que con nosotros.
Y me voy a dormir, que ya no estoy de crucero.
Bona nit.