Empezare por el principio: el dia de embarque.
Aqui no hay mucho que contar, estaros atentos de que le ponen a las maletas vuestro numero de camarote correcto y poco mas. Nosotros llegamos sobre las 12, dejamos las maletas, rellenamos los formularios y entramos al barco, echamos un vistazo rapido al plano que hay delante de los ascensores para situarnos un poco, salimos a la cubierta y poco despues fuimos a comer, cuando volvimos ya estaban nuestras maletas en la puerta de nuestro camarote.
Nuestro camarate era el p86, interior en la cubierta premier. Decir que los camarotes estan muy bien, por lo menos lo que pude ver (los de 2 personas, de mas no se deciros), no son nada agobiados, hay espacio suficiente para guardar toda la ropa, las maletas debajo de la cama y el baño si es un poco estrecho, pero funcional.
Nuestro camarote siempre estaba en perfecto estado gracias a Teodoro, nuestro asistente de camarote, "super apañao", y muy simpatico, todos los dias nos preguntaba como habia ido el dia y las excursiones y siempre nos recordaba que estaria por ahi para lo que nos hiciera falta.
Despues de deshacer las maletas y organzarnos fuimos de exploracion por el barco, aunque te lo recorres rapido simpre tienes que estar mirando el plano para situarte: " el salon brodway era para alla o por aki" pero al final te haces con el.
En la cena se presentaron los camareros de mesa con un desfile muy chulo, el nuestro fue Luis, algo serio al principio pero poco a poco sacamos mucha conversacion, es un profesional como el barco de grande.
Del espectaculo de presentacion no puedo deciros nada porque esa noche tanto yo como mi mujer (no me acostumbro todavia, jejeje, me sale novia) nos mareamos, el barco se movio mucho, era gracioso vernos por los pasillos dando tumbos de un lado al otro hasta que te mareabas y acababas en el baño.
Cuando tenga otro momento seguire con Villefranche.
Oceanic, te llevaremos en el corazon