SIGO CON LA TARDE DEL PRIEMR DÍA.
Cuando acabamos de comer subimos a nuestro camarote y deshicimos las maletas, había sitio de sobra, es un pequeño camarote pero está muy bien preparado para que quepa todo, es más, nos sobraban armarios.
A las 15:45 tuvimos que bajar con nuestros chalecos salvavidas al punto de encuentro, fue muy divertido vernos todos con esas pintas, nos teníamos que poner debajo de la letra que nos correspondiera y que estaba indicada en el chaleco; en nuestro caso la letra G.
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Para variar los fotógrafos y la cámara de video andaban por ahí para inmortalizar el momento.
Os aconsejo que para el simulacro os pongais una chaqueta puesto que hacía bastante aire, además a estas alturas casi todos estábamos abusando de la Biodramina puesto que se movía bastante. No llegamos a marearnos, pero sí que es cierto que el movimiento era un pelín exagerado.
Para los que os mareeis debéis tomar la Biodramina antes de zarpar, comed manzanas verdes (han de ser verdes por la acidez) tumbaros en la cama boca abajo y nada de líquidos.
Miré la televisión en la que hay un canal en el que te indican la velocidad, la hora estimada de llegada al puerto, la previsión metereológica, la fuerza del viento y la altura del oleaje.
A pesar de que el barco se movía bastante la fuerza del viento era 5 y las olas de 0,5 a 1,25 metros, es decir nada, pero íbamos dando tumbos y la cosa se complicó para la cena en la que yo llevaba unos tacones de aguja y varias veces tuve que apoyarme en mi marido.
Como no estábamos mareados era muy divertido, la verdad, estoy segura que de encontrarnos mal hubiera sido diferente.
A las 16 horas el simulacro ya había acabado.
Seguimos pululando por el barco, sobre las 18 subimos a merendar al Bahía y alucinamos, había desde puding a empanadillas, salchichas, pasteles, tortillas, fruta de todo tipo, minibocatas deliciosos....
y a las 18:30 hacían una charla sobre las excursiones en el teatro Ibiza, allí fuimos pero la verdad es que es la misma información que te dejan por escrito. Además tampoco dieron la posibilidad de hacer preguntas, pero estuvo bien aunque al hacerlas por libre me la debería haber saltado.
Fuimos a registrar la tarjeta y aquí mi primer fallo, llevaba una Visa Electrón que es de crédito, sin embargo, ésta no valía, sólo aceptan las tarjetas que tienen los datos en relieve. No hubo problema y dimos la otra tarjeta.
Os aconsejo que lo hagáis con tarjeta puesto que para los que lo hacen en efectivo han de dar una cantidad a cuenta y si la sobrepasas has de volver a recepción a dar más dinero y así tantas veces como sea necesario, sin embargo con la tarjeta te olvidas y puedes pedir un extracto tantas veces como quieras. Si es con efectivo el último día debes liquidar la cuenta (había bastante cola) y si es con tarjeta y no hay ningún error ya te olvidas.
Volvimos al camarote y nos duchamos y arreglamos, esa noche vestimenta informal.
Nosotros cenábamos en el segundo turno y estoy contenta de haber escogido ese, os cuento: la comida estaba deliciosa, pero era más bien escasa, el primer día pecamos de ingenuos y nos quedamos con hambre, sin embargo la segunda cena le dijimos a nuestro camarero si podíamos pedir varios y nos dijo que al estar en el segundo turno no había problema. Así que nos pedimos 3 platos por barba, doble de pan y como tapeo los quesos que estaban en la sección de postres.
Éramos 3 parejas de treintañeros y todos comíamos bastante. Sé que a media noche era el buffet, pero ni aparecimos por ahí, nuestro turno empezaba a las 22:15.
Al ser del segundo turno, el espectáculo estaba antes, a las 21:00. Llegamos al espectáculo y el maestro de ceremonias del que no recuerdo su nombre, sólo que era francés y que era muy divertido nos dijo que cada noche haría una pregunta sobre el día y que quién la acertara dos cócteles del día y una botella de cava.
Hicimos el momento de meditación y pregunta:
¿Qué ciudad es conocida como la cuna del Renacimiento?
Yo, como una bala levanté la mano, miré a mi alrededor y vi que sólo dos personas más la habían levantado un poco después que yo, me extrañó pero pensé que eran muy tímidos.
Vino hacia mí y me preguntó mi nombre: Mireia
¿de dónde? De barcelona (para no concretar el pueblo)
¿tu respuesta es? Florencia
SÏIIIIIIIIIIIIIIIIii, aplausos, dos cócteles y una botella de cava para mí.
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En mi interior y con mi marido comentaba que no podía ser que todo estuviera saliendo tan bien, increíble, que manera de comenzar el primer día. Miedo me daba el resto, es que todo era perfecto.
Fuimos a cenar y nuestro camarero de mesa (mesa 100) Lindo, se presentó y al principio nos molestó un poco porque empezó a explicarnos que el último día nos harían una encuesta y que para ellos un bien no era suficiente, que les exigían un Muy bien, así que pensamos que vaya coñazo de tío, pero la verdad es que fue un trato y una atención excelente. A él le mando un abrazo y un saludo de la mesa esa que no paraba de comer y de pedir quesos.
Había un camarero que se llama Lima que amenizaba la cena con trucos de magia. Nos hizo reír mucho a pesar de que en nuestra mesa no se atrevía a venir.
No se atrevía porque metimos la pata, llegamos a nuestra mesa y un camarero nos dijo que nos apretáramos que íbamos a ser 8, así lo hicimos y cuando llegó el “metre” nos preguntó que porqué estábamos tan juntitos, le dijimos que porque nos habían dicho que iba a venir otra pareja y cuando preguntó que qué camarero había dicho eso, metimos la pata y dijimos que había sido Lima, a pesar de que al día siguiente nos dimos cuenta de que había sido otro.
Después de la cena todos a la sala Formentera para ver el espectáculo, en mi opinión una sala demasiado pequeña para los 1066 pasajeros que embarcamos esa semana. Así que mucha gente de pie y otros que se iban a otro sitio. También había música en vivo en otros cafés, pero a nosotros nos gustaban más los espectáculos.
Sobre la una nos acostamos puesto que íbamos cansados.
Sé que es mínimo, pero en mi caso, la más leve luz me despierta, y por mucho que cerrara las cortinas del camarote, a las 6:30 todas las mañanas me despertaba, ahí me dio rabia el exterior ya que no descansaba lo suficiente, eso sí sigo pensando que no vale la pena pagar 320 € más por persona por tener un exterior.
Mañana intentaré detallaros Pisa y Florencia.