Cuando en el mes de enero de éste año, 2015 -¿o fue antes?

- empezamos a gestar la idea de hacer un crucero transatlántico con destino a Nueva York, todo quedaba lejos, distante; pero a la vez apasionante, ilusionante. Y si la idea de ir ya se perfilaba, ¿cómo sería la de volver?
De las posibles opciones, viendo los pros y los contra, la balanza quedaba inclinada a la vuelta también en barco. He de reconocer que no me costó decidirme, todo encajaba como en un puzzle: vuelo de ida con Flybe (AGP-SOU) a Southampton de donde partía, crucero de ida (Caribbean Princess, de Princess Cruises), estancia en Nueva York (Residence Inn by Marriot, OWTC), crucero de vuelta (Queen Mary 2, de Cunard Line) y vuelo de regreso con British Airways desde Gatwick (LGW-AGP). Un total de 45 días fuera de nuestro entorno habitual, donde la primera tarea de cada mañana, al despertar, iba a ser mirar por la ventana y ver la tonalidad cambiante de los días y la singularidad de cada una de las escalas.
A todo ésto hay que añadir el aspecto económico, importante; el mental, hasta ahora el crucero más largo que habíamos hecho había sido de 12 días; y el factor tiempo.
Afortunadamente de ésto último contamos con todo el tiempo del mundo.
En el aspecto mental, si después de 10 cruceros a nuestras espaldas no estamos preparados para cuatro o seis días seguidos de navegación, no se a cuando vamos a esperar.
Y de lo primero ..., es cuestión de hacer números, tirar de ahorrillos, "aprovechar" las facilidades financieras de venta a plazos sin intereses de la agencia de viajes y embarcarte, nunca mejor dicho, en ésta nueva aventura.
Con todo esto a favor y con los itinerarios claros, IDA: Southampton, Bergen, Lerwick, Akureyri, Isafjordur, Reikjavik, St.John (de Newfoundland), Halifax y Nueva York; y VUELTA: Nueva York, Bar Harbor, Saint John (de Canadá), Halifax, Quebec, Sydney (el de Canadá), Boston, Newport, Nueva York y Southampton; este viaje prometía ser el mejor de todos hasta ahora y la tarea no hacía mas que comenzar:
- reserva y plan de financiación con la agencia de viajes, sólo la parte de los cruceros.
- reserva "inicial" del hotel en Nueva York, imprescindible tener una dirección en los EE.UU para la obtención del ESTA (Electronic ........) Si más adelante se cambia de idea de hotel, se puede modificar la dirección de la estancia.
- solicitar el ESTA. De nada sirve todo lo anterior si las autoridades norteamericanas no dan el visto bueno a tu entrada en los EE.UU. Así de simple. Con el ESTA obtenido e impreso, todo lo demás es un paseo.
- ir mirando, en mi caso, vuelos ida y vuelta a Southampton.
- reserva del hotel pre-crucero. Es mucha la inversión de tiempo y dinero para arriesgar y viajar el mismo día del embarque al puerto de salida. ¿Y si se retrasa el vuelo y no llegas a tiempo para el embarque? No quiero ni pensarlo.
- recopilación de información de las distintas escalas, de los barcos, apps interesantes, etc.
Decía más arriba: "es cuestión de hacer números". Cuando preparas con tiempo un viaje como éste, donde salen gastos por todas partes, lo mejor es planificar. Quizás mi pasado como trabajador en banca me haga ver las cosas de otro modo. Se trataba de dos cruceros, algo saladillos en el precio, más la estancia en Nueva York, que tampoco se quedaba atrás en cuanto a precio; y los vuelos, una lotería.
El desembolso inicial fue el de la reserva de los cruceros. El resto a pagar en ambos casos es alrededor de unos 45 dias antes de la salida. La facilidad del venta a plazos nos permitía iniciar el pago en seis meses del primer crucero (primer pago mes de abril, ultimo mes septiembre) y el segundo crucero, también en seis meses, iniciarlo más adelante (primer pago mes de agosto, último enero de 2016). De esta manera tan sólo coincidirían por un par de meses las cuotas de ambos. Y así, si se puede navegar.
La obtención del ESTA, Electronic System for Travel Authorization, (
www.esta.es ) es un trámite sencillo, pero es esencial, ¡ya que sin ella no podrás entrar al país! :sick:
Lo principal: disponer de un pasaporte en vigor, tener a mano los datos solicitados y rellenar el formulario. Si todo está correcto, la respuesta es inmediata. Imprimir y guardar.
Pudiera ser que la respuesta no sea inmediata y quede "pendiente de autorización". En unas 72 horas, con la referencia que nos ha dado en pantalla, entramos de nuevo en la página web y comprobamos el estado. El coste es de 14$ USA (= 12,44 €).
Del hotel, de cuya dirección nos hemos servido para la obtención del ESTA, es interesante que el pago se efectúe directamente en el hotel y no tenga cargos por cancelación. Asi podremos anular la reserva sin gastos, si encontráramos posteriormente otro con mejor precio o mejor ubicación según nuestras preferencias o, como fue nuestro caso, que bajó de precio. Así que cancelamos y volvimos a reservar por el nuevo mejor precio. Eso sí, hay que mirar de vez en cuando.
La elección del hotel Residence Inn by Marriot
(
www.espanol.marriott.com/hotels/travel/n...ld-trade-center-area) no fue nada fácil pues buscábamos un alojamiento del tipo apartamento y, si al concepto tan nuestro de "bueno, bonito y barato", le añadimos "céntrico y bien comunicado" tenemos que empezar a descartar uno y otro y otro y ...
Para nosotros éste fue ideal: cerca (aunque el concepto "cerca" en Nueva York es muy relativo) del One World Trade Center, de la estación de metro Fulton, de Battery Park y de Wall Street entre otros; y de algunos comercios que fuimos descubriendo y que resultaron de nuestro interés: Whole Foods Market, Pret A Manger, CVS pharmacy o Century 21 por citar algunos.
En el caso de los vuelos es diferente, ya que el cargo suele ser sobre la marcha y esto si que es una lotería. Se dice que con cuanta más antelación haces la reserva, mejor precio puedes obtener. Pero no siempre es así. A veces suele bajar, pero si esperas demasiado, el precio se pone por las nubes, nunca mejor dicho tratándose de un avión.
La información recopilada de las escalas principalmente la obtenemos de internet: Información y Turismo Oficial, Consulado, Embajada. En algunos casos, si tienen esa opción, incluso solicitamos catálogos (bronchures), mapas, etc. Cuando, al cabo de unas semanas, recibes por correo ésta documentación que a veces ya ni te acuerdas de que la pediste, un nuevo impulso de ilusión llega a tu viaje. ¡Ya queda menos!
También obtenemos ésta información de web's de viajes y foros como éste. Hay lugares de una ciudad que uno descubre por si mismo en sus caminatas sólo o acompañado y otros que son revelados en foros como un regalo generoso de amistad. Se puede regalar cierta perspectiva al fondo de una calle, un parque pequeño junto a un puente, un café, un club de música, hasta un instante de la luz. Ese regalo, intangible, enriquece a quien lo ha hecho y se vuelve un tesoro para el que lo recibe, en un recuerdo y también en la posibilidad de otro regalo. Esta es la pretensión de estas letras, aportar un grano de arena más a la extensa información que navega por la red.
Respecto a los barcos, se nota que los años no pasan en balde y el mar pasa factura en forma de óxido, verdín, etc. No obstante, si bien su integridad y seguridad no se vean afectadas, sí en su aspecto visual.
Es la primera vez que navego con Princess Cruises y el Caribbean Princess es de éstos, de los que necesitan una manita de chapa y pintura. Por ejemplo, el viento se colaba en nuestro camarote por debajo del marco de la puerta de la terraza, levantando en ocasiones hasta la moqueta ya, de por sí, despegada. El WC se notaba que había soportado muchas posaderas y que los numerosos detergentes y limpiadores empleados habían matizado el brillo inicial. El polvo en muebles o pantalla de tv de nuestro camarote era evidente y en el resto de zonas comunes del barco se veía una moqueta ajada por el constante trasiego de pasajeros.
Tengo la impresión del Caribbean Princess de ser un barco concebido para climas cálidos y de actividades al exterior; pero cuando las inclemencias del tiempo y cuánto más navegando por Islandia, donde el clima obliga a cobijarse en el interior, este espacio resulta insuficiente. Por momentos, sus pasillos interiores asemejaban a la calle Larios de Málaga o la calle Triana de Las Palmas, en plena efervescencia festiva. No concibo tampoco un Spa con una piscina exterior inoperativa por lo comentado del clima y como única oferta, aparte de las cabinas de masaje, unas camas calientes y un par de saunas. Y nada barato dicho sea de paso.
La restauración, en el bufett y el comedor, no destaca por grandes excelencias, pero sí entra dentro del estándar de calidad de otras compañías.
El factor humano es una de las joyas que habitualmente tienen todas las compañías de cruceros. Y en un barco eminentemente inglés y además inglés del americano, es de agradecer el esfuerzo por atenderte en español. Felicidades al personal de recepción.
En el aspecto de entretenimiento y actividades hay donde elegir y aún te falta tiempo. Los espectáculos propios son presentados con una calidad justa.
Queen Mary 2 es otra historia. Es la segunda vez que viajamos con ellos y nos gusta. En todo momento evoca los tiempos dorados de los viajes en alta mar. Donde cruzar el océano era todo un evento, cuando Cunard era entonces la línea de transatlántico de predilección para tal ocasión.
Sus gloriosos buques eran verdaderos palacios flotantes, dando a sus pasajeros gran lujo y comodidad. Numerosas personalidades viajaron a bordo de sus barcos, desde políticos a estrellas del cine que bebieron champagne y pasearon a lo largo de las cubiertas exteriores, con sus vestidos elegantes. En todo ésto consistía la esencia de este viaje magnífico, cuando llegar sólo representaba una parte ínfima de la aventura. Cunard celebra este año sus 175 años de navegación y nosotros, con este viaje, formamos parte de esta celebración y por que no, de la historia.
El Queen Mary 2, también necesita un lifting exterior principalmente (creo que el año que viene le "inyectan" unos cuantos millones de dolares). El interior mantiene aún esa linea elegante y noble de la madera con una limpieza impecable.
En cuanto a la comida, tanto del buffet como del restaurante, se nota la dirección de la escuela de la White Star Service. Respecto al factor humano: camareros, sommelier, cabinista, etc, rozan la excelencia.
Otro aspecto a destacar es el de entretenimiento. Hay actividades y espectáculos para todos los gustos, acompañados en su mayoría por una excelente orquesta de 10 miembros, al margen de la que toca en el Queens Room y la de la discoteca G32, el trio de jazz, los pianistas y el terceto de cuerdas. ¡Ahí es nada!
Hay quien me preguntaba: ¿Y no te aburres en un día de navegación? La respuesta es: no.
Un día "normal" de navegación puede consistir en lo siguiente (en concreto el del 12/10):
09:00 - Recoger en el Connexions, cubierta 2, escalera A, los tickets para ver la proyección de hoy en el Illuminations (Planetarium). Importante "madrugar" si no queremos perdernos el documental. El Planetarium tan sólo tiene 150 butacas, con tres pases: a las 13:00, 13:30 y 14:00 y los tickets se acaban enseguida. De todas maneras cabe la posibilidad de que, otro día del crucero, repitan la misma proyección si nos la hemos perdido.
09:15 - Desayuno en el Kings Court Buffet, cubierta 7.
10:00 - Inspección de inmigración para la entrada en UK, en el Restaurante Britannia, cubierta 3, escalera C. Puro trámite para identificar a todos los pasajeros que desembarcan en Southampton. Hoy nos toca a los de la cubierta 4. Simplemente presentar el pasaporte y la tarjeta personal del barco.
10:30 - Show/Demostración del tallado de frutas y verduras, en el Grand Lobby, cubierta 2, esc.B. Verdaderas obras de arte.
13:30 - Proyección en el Illuminations (Planetarium) del documental "Stars over the Atlantic".Cubierta 3, escalera B.
14:15 - Concierto de la tarde, en el Royal Court Theatre, cubierta 2 y 3, escalera B. Concierto de guitarra clásica a cargo de Dimitris Dekavallas. Muy bueno, con obras de Tárrega, Falla, Paco de Lucía, Joaquin Rodrigo o Villalobos.
15:00 - Almuerzo en el Kings Court Buffet, cubierta 7.
15:45 - Café en la cafetería Sir Samuel's, cubierta 3, escalera B. Para nada tiene que ver éste café con el que se sirve en el buffet. Para los que un café espresso después del almuerzo supone un broche a la jornada matutina, éste es el sitio. Ahora bien, te venden una tarjeta para 10 consumiciones con una supuesta ventaja de descuento del 10%. Si es para cualquier otro tipo de café: largo, capuchino, etc, es perfecta. Pero si sólo tomas un café espresso y además single (corto), mejor pagarlo individualmente. Pack 10 cafés: 40,20 $, 10 cafés normales (tax.incl.): 45,43 $; 10 cafés expresso (tax.incl.): 33,73 $.
16: y algo - Siesta, cubierta 4, escalera B, (en el camarote, claro).
18:30 - Tiempo de remojo en el Canyon Ranch Spaclub, cubierta 7, escalera A. Sacamos un bono para los 21 días de crucero al precio de 10$ diario por persona. Tener a tu disposición todo un resort en alta mar con haman, sauna finlandesa, pediluvio, jacuzzi y piscina cubierta, chorros, sala de relax por ese precio es un lujo. La tarifa normal es de 40$ diario, 75$ 3 días, 105$ 6 días.
20:30 - Cena en el Restaurante Britannia, cubierta 2, escalera C.
22:30 - Showtime en el Royal Court Theatre, cubierta 2 y 3, escalera B. Actuación del cantante y guitarrista Zachary Winningham, acompañado por la Orquesta del Royal Court Theatre. Canciones de los años 60 y 70 de Roy Orbison, Ricky Nelson, Simon & Garfunkel, George Harrison o Garth Brooks. Muy bueno.
¿Quien dijo aburrimiento o falta de ejercicio?
Cierto que no todos los días asiste a todo lo que te gustaría, es imposible; otros momentos prefieres el silencio de la lectura en la Biblioteca, la contemplación tranquila del rumbo desde el Commodore Club, ver una película en el Illuminations, o el descanso en la intimidad del camarote. Pero de aburrirse, nada.
Algunas curiosidades que desconocía del Queen Mary 2, al margen de la información que se puede obtener por web de dimensiones, propulsores, etc, son:
Tiene 4 estabilizadores de unos 5 m de largo cada uno y una superficie de 15,63 m2. Al parecer con mar en calma se pueden ver desde la cubierta 7.
Tiene 4 bocinas, siendo el sonido de las 2 de la chimenea original y característico del QM2. Este se pueden oír desde unos 16 km. Se comprueban todos los días de navegación a las 12:00, antes del simbólico toque de la campana del cambio de guardia, en el Grand Lobby, cubierta 3 y del comunicado del capitán, por megafonía, del rumbo, posición del buque, etc.
El GPS recibe la señal de 24 satélites para posicionar el rumbo y la velocidad del barco.
La capacidad del Royal Court Theatre es de unas 1000 personas, el Restaurante Britannia unas 600 personas por turno y en la cocina trabajan 160 cocineros.
Hasta aqui la primera parte. Amenazo con volver con el comentario de las escalas.
Saludos.