Para que nos vayamos familiarizando con lo que vamos a visitar, voy recopilando datos para cada escala, que he encontrado navegando por Internet.
ESTAMBUL
Comenzar el itinerario por Estambul es entrar de golpe en el corazón de Turquía. Aunque desde 1923 Ankara es la capital del país, Estambul sigue siendo el centro neurálgico de la economía, la cultura, el arte y la religión. Esta ciudad ubicada en el Bósforo es a la vez muy antigua y muy nueva, oriental y occidental. De hecho, este estrecho separa dos continentes: el europeo y el asiático. Además, en este lugar se puede admirar uno de los espectáculos más bellos de toda Turquía: las maravillosas puestas del sol de tonos rojizos que se reflejan en el agua. Es cuando la ciudad se convierte en un lugar mágico y se comprende el porqué fue elegida capital de tres imperios de gran poder, el romano, el bizantino y el otomano.
Cuenta la leyenda que la fundación de esta ciudad data del 680 aC. cuando Byzas al mando de un grupo de dorios de Megara, deciden establecerse en el Bósforo denominando a la villa Calcedonia. Al extenderse el territorio por la ocupación de nuevos colonos se cambia el nombre por Bizancio para ser rebautizada en el 330 aC. como Constantinopla, al ser nombrada capital del Imperio Romano por Constantino I. Estambul adquiere el nombre que hoy conocemos con el Imperio Otomano que mantuvo la capitalidad del país en esta ciudad hasta el gobierno de Mustafá Kemal Bajá que decidió traspasar ese honor a Ankara.
En los últimos años Estambul ha sido profundamente restaurada. De ser una ciudad muy vieja y antigua ha pasado a convertirse en una ciudad moderna que conserva numerosos lugares históricos que recorrer. Se han construido nuevas comunicaciones como los dos Puentes del Bósforo que han mejorado notablemente el tráfico y se han finalizado ya las obras del primer tramo del metropolitano. Se están restaurando las impresionantes murallas bizantinas y numerosas mansiones antiguas convirtiéndolas en hoteles de lujo o cafés y restaurantes de gran encanto.
La visita a Estambul suele comenzarse por Santa Sofía. Esta iglesia mandada construir por Constantino I ha tenido distintos usos, del 916 al 1453 fue iglesia, de 1480 a 1934 mezquita y desde 1934 hasta nuestros días, museo. Desde su construcción en el 325 ha sido restaurada en varias ocasiones, la primera fue en el 532 y en cinco años fue reconstruida totalmente, después de su destrucción en un incendio. Para su edificación se utilizó como material básico el mármol. En 1453 se le añadieron los elementos típicos de la arquitectura árabe como alminares y fuentes. La última restauración fue ordenada por Atatürk que mandó descubrir los hermosos mosaicos que habían sido tapados con yeso siguiendo las prescripciones del Islam y, es en este momento cuando se le otorga la categoría de museo.
Accediendo a este hermoso edificio por la puerta principal se llega al antepatio en el que se encuentran el pabellón de los relojes y los sepulcros de los sultanes y príncipes del Imperio Otomano. De allí se pasa al vestíbulo en el que se encuentran las puertas de bronce del 883. En la parte superior de la puerta que conduce al atrio de la basílica se encuentra el mosaico de la 'Madre de Dios con Jesucristo' que tiene a los lados a los dos Emperadores, Justiniano y Constantino, a los que el edificio debe su construcción. El atrio, nártex, tiene varias bóvedas de mosaico dorado y las paredes están cubiertas con mármol. Del atrio, a través de cinco puertas, se pasa a los vestíbulos exteriores y de éstos, con nueve puertas, se accede a la iglesia en la que destacan la impresionante cúpula de 55 mt. de altura y 31 mt. de diámetro, las pinturas bizantinas y los mosaicos.
Son interesantes también los elementos característicos de la arquitectura otomana como el palco enrejado del sultán, el oratorio y la tribuna de los cantores. Muy curiosas resultan las columnas sudorosas y la ventana refrescante por la que solo entra aire fresco en cualquier estación del año.
Después de recorrer este hermoso edificio se puede tomar un delicioso café en el jardín, en el local llamado Ayasofya, muy acogedor. Recuerde que este importante museo cierra los lunes.
Enfrente de Santa Sofía se encuentra otro de los edificios emblemáticos de la ciudad, la Mezquita Azul. Construida entre 1609 y 1616 por mandato del Sultán Ahmed Cami. su nombre se debe al recubrimiento de las paredes de azulejos azules de Iznik. También es de ese color la cúpula de 43 mt. de altura y 22 mt. de diámetro. En el exterior destacan los seis minaretes ya que las mezquitas normalmente solo tienen cuatro y tan sólo La Meca tenía seis y tras la construcción de esta mezquita tuvieron que añadirle uno más. En las noches de verano se celebra un espectáculo de luz y sonido muy hermoso.
Siguiendo con los edificios de culto musulmán, la Mezquita de Suleimán el Magnífico resulta impresionante, tanto por su ubicación en una colina situada en la orilla occidental del Cuerno de Oro, como por su diseño. El arquitecto elegido fue Sinán que la levantó en solo siete años, de 1550 a 1557. Es la mezquita más grande de Estambul y, quizá, la más hermosa. En el exterior destacan los cuatro minaretes y en el interior, el nicho para la oración (mihrab) y el púlpito (mimber), ambos de mármol blanco labrado y con hermosas vidrieras.
Si las mezquitas son edificios representativos de Estambul, los palacios no son menos importantes. El Palacio de Topkapi, conjunto arquitectónico realmente impresionante.
Al lado de la puerta de entrada se encuentra la Fuente de Ahmet III que con su cúpula y los relieves es una de las más bellas de la ciudad. Detrás de la puerta se abre una plaza con la Iglesia de Santa Irene de culto cristiano, y desde allí se accede al patio exterior en el que se encuentran las cocinas, que acogen el Museo del Serallo de Topkapi; en él se puede admirar la colección imperial de cristal, plata y cerámica china de gran valor. Al frente de las cocinas se levantan las caballerizas. Al lado de las caballerizas está el Harén, que estaba protegido por eunucos negros para impedir la entrada de hombres que no fueran familiares directos del sultán. En el patio del Harén se erige una torre de 40 mt., parte del interior de la Sala del Visir y dos salas que exponen cerámica de Iznik y Kutahya.
De allí, atravesando la Puerta de la Felicidad, se pasa al patio interior del serrallo donde están ubicadas la Sala de Audiencias, la Biblioteca de Ahmet III, el columnario y la Cámara del Tesoro, que en sus cuatro salas acoge riquezas propias de los Cuentos de las Mil y Una Noches como el trono de Nadir recubierto de piedras preciosas y perlas, armas de tanta valía como la daga esmeralda, alfileres para turbantes, armaduras enjoyadas y como estrella del tesoro el diamante Spoonmaker de 84 kilates.
A la salida de la Cámara se puede pasear por el Jardín de los Tulipanes en el que se levanta el Quiosco de Bagdad, donde las cúpulas y los techos están adornados con relieves dorados, las paredes con azulejos esmaltados y las puertas y ventanas con madreperla y marfil.
Dentro del recinto palaciego, la Estancia de la Circuncisión y la Casa de las Reliquias que acoge los objetos personales del reverenciado profeta Mahoma. (El Palacio de Topkapi se puede visitar todos los días excepto los martes).
El Palacio de Dolmabahce está ubicado en un entorno realmente especial, a lo largo de 600 mt. en la orilla europea del Bósforo. En el interior resulta deslumbrador el Salón de Recepción con 56 columnas y una lámpara de cristal de cuatro toneladas y media de peso y 750 bombillas. Se puede visitar todos los días excepto lunes y jueves.
Construido en el siglo XIX, el Palacio de Beylerbeyi ofrece un hermoso contraste con el mármol blanco del edificio y su jardín repleto de magnolias. Este palacio está situado en la orilla asiática del Bósforo y se puede visitar todos los días, excepto los lunes y los jueves.
El Palacio de Yildiz es un verdadero vergel. Sus jardines están poblados por flores, plantas y árboles de todo el mundo, además de ofrecer un conjunto arquitectónico impresionante con una mezquita, varios pabellones y un palacio. El edificio más hermoso conocido como el 'Sale' nos transporta al lujo en el que vivían los sultanes y su corte. Por su situación, en lo alto de una colina, ofrece una panorámica excelente de Estambul y el Bósforo. Este palacio se puede visitar todos los días excepto los lunes y los jueves.
Estambul tiene otros monumentos de gran belleza como la Plaza del Sultán Ahmet situada en el lugar ocupado por el antiguo Hipódromo. Aún se pueden ver en esta plaza tres excelentes muestras bizantinas: el Obelisco de Teodosio, porque fue el emperador Teodosio quién lo traslado a Estambul, en realidad es un obelisco egipcio de la época de Tutmés III, la Columna Salomónica conocida también como la Columna de las serpientes procede del templo de Apolo en Delfos y la Columna de Constantino, revestida con placas de bronce que se ganaron a los cruzados en el 1204.
Las murallas de la ciudad recorren en nuestros días siete kilómetros desde el Cuerno de Oro hasta el Mar de Mármara. Destaca Yedikule, una fortaleza con siete torres: la Torre de las Inscripciones y la Torre Dorada en la que tenían lugar las ejecuciones. La Torre Gálata, de 62 mt., cuenta en la parte más alta con un estupendo restaurante desde el que se pueden obtener unas vistas realmente hermosas.
Son muy interesantes también la Torre de Leandro, situada en una pequeña isla a la entrada del puerto y la Cisterna de Yerebatan, del siglo VI, cuya cúpula descansa sobre 336 pilares y tiene 141 mt. de largo, 63 de ancho.