DIA 6
De nuevo nuestro capitan nos sorprendio, bueno ya no, llegando unos minutos antes de la cuenta a su destino. Atracamos por la banda de babor (la izquierda), y nos dirigimos a nuestra excursion programada, Virgin Gorda an the Baths, junto con la mayoria del barco, eramos 180 personas de un total de 350 o asi.
Aunque el mar estaba un pelin picado cuando no subimos al transbordador, la estabilidad del mismo (no era un barco tradicional con casco en V, sino un barco con el casco de los catamaranes, es decir como con dos patines en lugar de una sola quilla), y el trayecto se hizo bastante comodo, aunque duraba media hora, y recomiendo que la ida se haga en la parte de arriba del barco o junto a los aparatos de aire acondicionado si os mareais.
En cuanto llegamos a la isla Virgin Gorda (supongo), que era nuestro destino, nos trasladamos a unas especies de autobuses (yo los definiria como camionetas descapotadas con asientos estrechos pero suficientes, y que le habian puesto un toldo por techo para evitar el sol) que nos llevaron con mitad incomodidad mitad diversion a nuestro destino principal, las bañeras. Los autobuses son 4 filas de 5 personas por fila y es mejor sentarse detras que delante, y mejor en las esquinas que en el centro. El final del trayecto nos lleva a una caseta de madera con un cobertizo del mismo material donde nos bajamos para comenzar la ruta a pie. Atravesando un espectacular camino de vegetacion, arena e impresionantes rocas de granito durante unos cinco minutos descendemos a una cala con vestuarios, un chiringuito, taquillas (no creo que sean necesarias), y una playita de arena blanca y transparentes aguas, en el lado derecho, y un laberinto de bloques de granito en su lado izquierdo que nos lleva a las bañeras donde se adentra el mar haciendo el lugar un sitio muy atractivo y donde merece la pena gastar la mitad del carrete en fotos.
Para esta excursion recomiendo que lleveis una carcasa para fotos de agua, si es posible, ya que en las baths merece la pena no estar continuamente pendiente de que se moje o no la camara (con flash salen mejor pero no es totalmente necesario). Estuvimos bañandonos y disfrutando la playa durante una hora y media aproximadamente (se nos atonjo poco tiempo), y regresamos por el magnifico camino pero ahora cuesta arriba, al punto de encuentro, donde nos sirvieron el famoso ponche de ron, nos contaron y nos devolvieron camino de vuelta al barco. Hubiese estado mejor que alguna guia nos hubiese ido contando algo sobre el lugar, su formacion rocosa, sus habitats y protecciones medioambientales, etc, etc; pero o bien por el numero de personas que ibamos, o bien porque era una de las primeras excursiones que hacian a la zona, este aspecto quedo un poco escaso.
A la vuelta, nos tomamos una cerveza en el minibar del barco y unas patatas fritas (merece la pena probad la cerveza de alli o teniamos muchas sed) y se nos hizo bastante agradable el viaje. A una velocidad de 27 nudos (segun entendimos) en apenas otros veinte minutos estabamos de nuevo en el barco. La excursion la recomiendo encarecidamente, aunque nos falto que hubiese sido mas larga (en el tiempo claro), y no puedo hablar de excursiones por libre porque no hablamos con nadie que las hubiese hecho.
Poco mas puedo contar de esta isla, creo que hubiese merecido la pena haber tenido mas tiempo para recorrerla y visitar otros lugares, pero como saliamos a mediodia rumbo a nuestro siguiente puerto no nos fue posible disfrutar mas de este rocoso e impresionante lugar.
Una vez en marcha hacia nuestro siguiente destino, Isla Catalina, pudimos observar lo impresionante que parece Puerto Rico desde el barco. Sobre las 20:00 empezamos a divisar sus luces y no fue hasta pasadas las 12 de la noche cuando terminamos de divisar su costa. Ademas esa noche el viento nos daba de popa por lo que, unido a la luna llena, tuvimos una excelente travesia e incluso por la velocidad del barco y la del viento que eran similares pero de rumbo opuesto daba la sensacion de calma total en el barco. La puesta de sol en la proa del barco, Salon Belvedere, fue maravillosa y muy agradable tanto para la vista como para charlar y tomar un combinado con nuestros amigos.
Esa noche disfrutamos con la musica de los años 70, la fiesta de las dracks queens, y de madrugada con el Gran Buffet donde vimos con que arte los cocineros nos hacian mil figuras de distintos materiales. Lo mismo veiamos un ciervo de mantequilla, que un barco hecho con un melon, un conejo con melones amarillos, una rosa que era una sandia, un pastel que era un libro y un largo etcetera. Merece la pena estar los 5 minutos previos a la apertura para hacer fotos, y no menos agradable es probarlos una vez que se abre el servicio.
Nuestro cuerpo empezo a reclamarnos el oportuno, y no menos merecido, descanso, y por primera vez, nos dirigimos a nuestro camarote cerca de las 3 de la madrugada.
El siguiente destino merecia un descanso, al menos nos lo parecia, y con la tranquilidad de no tener que pasar ningun control de alcoholemia (nos hubiesen quitado 4 puntos por lo menos) conciliamos el sueño en espera de nuestra sigiente parada, ISLA CATALINA.