Bueno... ahora viene lo malo:
Indignante, inadmisible, insalubre.... puedo seguir unos cuantos renglones más.
Llegamos al camarote... por el pasillo ya se olia "el pastel". Dentro de la habitación ni os cuento.
Mi hija utiliza el inodoro, aguas menores, y aprieto el botoncito... nada. Bueno... será que mientras se embarca la cosa funcina así... pero vaya marrón. Además.. en las otras habitaciones pasa lo mismo, así que debe ser lo normal.
Por la noche la situación sigue siendo la misma, y preguntamos. Nada, que es un pequeño problema, que se soluciona enseguida.
Pero a la mañana siguiente sigue el problema, y ya no son aguas menores. Esto es una loteria, y no se sabe cuando vas a tener suerte de poder utilizar un servicio básico.
Pero tenemos muchas ganas de disfrutar y nos quejamos poco.
La segunda noche es insoportable el pasillo y las habitaciones, y las quejas van subiendo de tono.
Tras cuatro días en esa situación no aguantamos más y nos quejamos con un reporter, como han dicho no hay hojas de reclamaciones, y nos quieren invitar a cenar para ver si nos olvidamos... mi nariz no se olvida.
El quinto día parece que se ha solucionado, después de amenazar con abandonar el barco en Florencia y presentar una demanda ante sanidad portuaria, la sorpresa es el día del desembarco que otra vez apareció el problema.
Más allá de problemas de gustos o de opiniones, no se puede tolerar que el WC de tu habitación no se pueda usar, que tampoco puedas usar los camarotes de tus familiares que están igual, que te miren como un bicho raro porque no quieras dormir en una habitación con tus heces flotando al lado (perdón)
Sinceramente espero que el mantenimiento de los motores funcione mejor, porque si no puede haber un gran lio.
Por otro lado, el idioma.... Entiendo que si vas al extranjero tengas algún problema con el idioma, y que al final todo se soluciona, claro que sí. Además es entretenido ver los intentos del que está a tu lado por hacerse comprender y el otro la carita cuando no se entera de nada.
Pero también veo lógico que a pesar de lo bien que nos trató nuestro camarero no entendiera ni papa de español, y estaba a cargo de tres o cuatro mesas de españoles. Es un problema de logistica del barco.
El trato en recepción. Realmente no fue malo, pero tampoco fue bueno. La embajadora no se presentó a su hora en su mesa. Estuvimos esperando cerca de una hora e incluso la tuvimos que llamar. Si se tiene un horario es para cumplirlo. Y las respuestas son.... Tienes a catorce personas (por lo menos, a mi me dijeron que muchisimos más) con un problema serio y solo se les ocurre poner un mensaje en el contestador...
El resto muy bien. Hemos disfrutado mucho del crucero. Espero que esto no sirva para que otras personas vayan temerosos a sus cruceros, porque realmente es la mejor forma de pasar unas vacaciones. Tan solo que si les pasa algo parecido estén al tanto y no les toreen como hicieron con nosotros.
Tal y como les dije en su cuestionario este ha sido mi tercer crucero, y no va a ser el último, pero por su trato, que no el barco ni el crucero, no voy a repetir con ellos.