<blockquote id="quote"><font size="1" face="Verdana, Arial, Helvetica" id="quote">quote:<hr height="1" noshade id="quote">Originalmente enviado por COBE
<br />Hola Jams , que alegria leerte , ya comentare Vietnan no te preocupes que te dare mucha informacion , tambien me interesa tu comentario del crucero .
saludos.concha
Aljamila -Nilo- marzo 2004
Movenpik-Nilo- mayo 2007
Grand Voyager - Egeo-marzo 2008
<hr height="1" noshade id="quote"></font id="quote"></blockquote id="quote">
Doña Concha, COBE (espero que no te moleste que te llame así) tus deseos son órdenes para mí.
Como ya tuve oportunidad de comentar, éste era nuestro primer crucero y somos reacios Carina y yo a todo tipo de viaje organizado (en la medida en que podamos evitarlo). No obstante, Carina es partidaria de probarlo todo y como un día u otro tendría que acceder (las mujeres siempre, siempre, os salís con la vuestra) pensé que si tenía que beber de ese cáliz (hacer un crucero) cuanto antes, mejor. Así que cuando vi un barco mínimamente decente y que atracaba en destinos de interés para Carina y para mí le propuse hacerlo o dicho de otra manera, Carina había conseguido su objetivo. Cosa distinta es hacer un crucero por los fiordos noruegos o por los fiordos del Sur de Chile y Argentina (que aspiramos a hacer algún que otro día). Y en estos dos casos, el interés para nosotros no radicaría en el crucero en sí mismo sino en que es la fórmula más apropiada para disfrutar al máximo de las vistas. No ocurre eso, por ejemplo, en el caso de una visita a Estambul o Venecia.
Confieso que la experiencia no ha sido desagradable en absoluto, pero tampoco ha resultado ninguna sorpresa y no lo repetiría o haría otro de similares características. Me explicaré mejor.
Lo que más me desagradaba era pasar tan sólo unas horas en destinos, en la mayoría de los cuales encontramos motivos más que suficientes para pasar de tres a cuatro días como mínimo, excepto Mykonos que carece del más mínimo atractivo, desde mi punto de vista, lógicamente subjetivo. Siento haberme extendido en el preámbulo, pero lo considero pertinente para que se entienda mejor lo que sigue a continuación.
Yendo por partes, diré:
Respecto del Grand Voyager, la tripulación y los servicios.
Muy aceptables las instalaciones (teníamos camarote exterior “E”, cubierta Neptuno), y considero que el servicio, camareros y personal de camarotes se tienen más que sobradamente ganadas por su amabilidad, simpatía, paciencia, buen humor, etc, los 65 euros de propina. Yo aprendí en un “crucero” por el Nilo, que dar propinas al personal con el contactas más a menudo es discriminar en parte a otro personal “no visible”, pero que también colabora, por ejemplo, cocineros, personal de lavandería, seguridad, etc. Por tanto el sistema de dar una propina global, no individualizada me parece acertado para que todo el personal pueda beneficiarse por igual en la medida en que todos trabajan, si bien es cierto que con camareros etc, es más fácil predisponerse a dar propinas.
Si acaso, coincidiendo con algunas apreciaciones de otros foreros, el personal de recepción y de administración, es cierto que andaba en ocasiones “desorientado”, y a veces resultaba difícil hacernos entender ya que no dominan el castellano. Por otro lado, a veces llamábamos al servicio de camarotes y no contestaban o te decían que sí que accedían a tu petición (siempre justificada) y después no acudía nadie. Nos pasó más de una vez.
Una cosa curiosa, que creo que está generalizada, (muchos pasajeros nos lo han comentado también) es que no respetan la intimidad, ni aunque cuelgues el letrero de “no molestar”. Llaman, y a los tres o cuatros segundos, aunque hayas echado el cierre, consiguen introducirse en el camarote, aunque hayas respondido “ocupado”, “por favor, vuelva más tarde” y te dicen “sólo es para dejar el diario de a bordo” o “para dejar la ropa de la lavandería”. Ocurre preferentemente a final de tarde (es cuando nosotros estábamos). Te pueden encontrar saliendo en bolas de la ducha, a medio vestir, interrumpir la siesta, aparte de que lo haga también varias veces la voz del Director del crucero, el Sr. Bruno Carletti, (todos los camarotes tienen un altavoz). Es como si estás en casa en el sofá, y de repente oyes una voz como las de las estaciones de tren o la de los aeropuertos, pero en el propio salón. Por cierto yo solía vengarme y cuando me cruzaba al tal Carlo Brunetti, le repetía la frase con la que él inicia siempre sus intervenciones “queridos amigos su atensión por favor”. Era digno de ver la risita forzada que emitía. No obstante, en honor a la verdad, hay que decir que sus intervenciones eran para dar información.
Es decir, que desde después de comer, hasta después de la cena, nadie puede creerse a salvo y de una manera u otra nos impedirán dormir o concentrarnos en otros menesteres no menos placenteros. Los amantes de repasar las diferentes propuestas del Kamasutra, deberían abstenerse de practicarlas, so pena de que ese personal “intruso” entre en la habitación y por el pasillo pase en aquel momento asome la cotilla oficial de abordo, o la corresponsal de “Aquí hay tomate”. Porque a partir de entonces, los codazos, las torsiones de cabezas, los murmullos, las risitas, etc. nos acompañarán durante todo el viaje. Aunque he intentado exponerlo con ciertas dosis de ironía, esa es la realidad, y realmente molesta.
En cuanto a las comidas, la verdad es que no somos exigentes, más teniendo en cuenta que nos hallábamos a bordo de un barco. Por las noches íbamos al restaurante y a mediodía solíamos tomar algo en tierra, en plan rápido para aprovechar al máximo el escaso tiempo disponible para visitas. Los menús del Restaurante “Selene” no estaban mal, nos parecieron, bastante aceptables.
Por agotamiento previo al viaje y a lo largo del crucero (madrugábamos mucho para disponer de más tiempo), no disfrutamos de las actividades del G.V. La verdad es que tampoco nos atraían, preferíamos descansar y leer y preparar las visitas del día siguiente, siempre que nos era posible y nos lo permitían las interrupciones que he referido anteriormente.
Aunque sí nos arreglábamos para ir a cenar, no asistimos, conscientemente, al coktail de gala ni nos hicimos la foto de rigor con el capitán, etc. Sí buscamos alguna que otra ocasión para tomar una copa con el grupo de Bartmai y Joan_net. La verdad, este grupo y el de Dolodolo son muy agradables. Con Joan_net, tuve oportunidad de abordar temas de interés y afinidades comunes. Y desde el primer día hasta el último, compartíamos taxis, anécdotas, paseos, organización de excursiones por nuestra cuenta, etc. con un matrimonio de uruguayos, jovencitos pero muy simpáticos, la mar de salados con los que congeniamos ya en el aeropuerto cuando esperábamos el embarque para el vuelo a Estambul.
La valoración negativa se la adjudico al incumplimiento de los horarios previstos en los folletos (no en los “diarios de a bordo”). Siempre, lógicamente, en contra del pasajero. Por poner un ejemplo, en Dubrovnik, nos escatimaron tres horas: el barco atracó una hora más tarde y partió dos horas antes. La planificación que habíamos hecho antes del crucero, no se pudo cumplir en buena parte, y así, tuvimos que prescindir de una mariscada y contentarnos con pasteles, helados, y aperitivos (eso sí, muy buenos y baratos), aparte de de poder dedicar menos tiempo a callejear. Algo parecido nos pasó en algún otro destino.
En cuanto a los destinos, para mi gusto, se podría prescindir de Mykonos y sustituirlo por una permanencia más larga en Santorini. Aunque entiendo que Mykonos es un destino turístico conocido y que también es un problema de escalas y de tiempo y de gustos mayoritarios no coincidentes con los nuestros. La mayor sorpresa agradable me la llevé en la capital de Corfú. Aparte de que es una isla que poco tiene que ver con las del Egeo, es verde, (ese día diluvió) no seca y que por las edificaciones se aprecia que ha estado muy vinculada a Austria y Venecia, tiene dos pequeños museos, uno bizantino y otro dedicado a culturas asiáticas que nos resultaron una auténtica delicia.
En fin, nota alta en global. Gente muy maja, y la verdad, lo hemos pasado muy bien. Pero no repito. Prefiero, en un futuro no muy lejano, volar hasta Atenas, y mediante ferrys, ir engarzando una isla después de otra y permanecer cuatro o cinco días en cada una. Excluir Mykonos y sustituirla por Creta y añadir algunas más. En septiembre ya teníamos decidido con otra pareja, recorrer Croacia por nuestra cuenta.
Bueno, Doña Concha, COBE, espero haber sabido responderte y te pido disculpas por la extensión.
Hasta dentro de unos días, ahora sí que me he pasado, pero aunque voy muy, muy justo de tiempo, me resultaba más agradable escribir sobre este tema que sobre otros.
Un cordial saludo.