3 DE ABRIL, LA HABANA
Excursiones:
HABANA VIEJA, TABACO Y RON: paseo a pie por La Habana Vieja con visita a una fabrica de tabacos para ver como se elaboran los famosos habanos y a la Fundación Habana Club, museo del Ron. Duración: 5 h. Precio: Adultos 27 € / Niños 17 €.
HABANA DE HEMINGWAY: recorrido por los lugares más frecuentados por Ernest Hemingway. Duración: 4 h. Precio: 19 € / 11 €.
El despertador suena alas 7:30 pero no nos levantamos hasta las 8. A las 8:30 desayunamos y a las 10:00 desembarcamos, en un día perfectamente claro y soleado.
Nos dejamos acosar por los guías y conductores de calesas y después del oportuno regateo conseguimos, por 10 pesos convertibles por persona, un paseo de 3 horas por La Habana, paseo que no se iba a limitar a la zona periférica de La Habana Vieja sino que iba a ser más amplio. Nos montamos en 2 carruajes, el guía iba comentando los lugares por los que pasábamos e hicimos una parada para tomar un mojito (4 pesos por mojito, más la invitación al guía y a los conductores) El guía no hacía más que pedirme que le regalara la gorra, yo alegaba que la necesitaba para protegerme del sol, no desistió hasta que le mostré mi herida de guerra. Al llegar a la Plaza de la Revolución hicimos una parada para tomar fotos y para subir al obelisco del Monumento a José Martí, pero era domingo y los domingos no se puede subir. Pasamos por calles que nos sonaban del paseo que nos había dado Bernard el sábado y tuvimos ocasión de contemplar más pausadamente, el movimiento de la gente y el declive de los edificios. El paseo fue divertido, ameno y, por supuesto, descansado. A las 13:30 nos bajamos de las calesas en la zona de la Catedral y nos dedicamos a curiosear por las pequeñas tiendas (los recibidores llenos de objetos de casas particulares desde los que divisabas perfectamente su cocina o piezas privadas) para gastar los últimos pesos que nos quedaban, sin obviar una parada en la Bodeguita del Medio, para degustar un mojito (aunque 2 pesos más caro mucho mejor que el de la mañana)
De regreso al barco cambié los pocos pesos que me quedaban por euros de los nuestros. Por los pelos pudimos comer ya que se pasaba de la hora de cierre del buffet, pero aún no habían retirado la comida.
A las 16:00 el Holiday Dream desatracó del muelle. La partida de La Habana fue más espectacular que la llegada (gracias al soleado día) Y entonces empezó el movimiento. No tomé la precaución de tomarme una biodramina nada más subir al barco y ahora, aunque me la tomé, ya era demasiado tarde. Si me movía iba dando bandazos de un lado a otro, el único lugar donde estaba cómodo era tendido en la cama y así pasé la tarde. Me perdí las actividades, el espectáculo "Vuelta a los años 70", la elección de la pareja ideal, ... mi mujer que en esto también me supera aprovechó para preparar las maletas (el crucero estaba llegando a su fin y había que dejar el equipaje en la puerta para recuperarlo al día siguiente en Cozumel) para luego pasearse a su antojo por el barco en compañía de los que como ella se ríen del mareo. A las 20:00 vino a por mí para cenar, pero cuando me levanté decidí que era mejor seguir tendido. Otra cena perdida y lo más grave: esa noche era el "Buffet Magnifico". El camarero nos hizo triunfal entrega de un par de albornoces marca de la casa. Me tomé otra biodramina y me dormí (eso que era sin cafeína).
Poco después de la medianoche mi mujer regresó a ver como estaba, me contó que más de la mitad del pasaje estuvo ausente de la cena, que incluso algunos tripulantes y camareros permanecían en cama victimas del mareo. Le dijeron que en el trayecto de La Habana a Cozumel era normal el mayor movimiento del barco y con ello la ausencia del pasaje que se recluía en sus camarotes, entonces recordé haber leído en comentarios del foro algo respecto a esa situación, había obviado que más de uno se había quejado de que el peor trayecto, en lo que a mareos se refiere, era ese. Consejo para cruceristas sensibles: al salir de La Habana, biodramina al canto y luego ir administrando las dosis prescritas. Si resulta que el mar no se mueve, bien, sino eso que lleváis ganado.
Fuera porque la biodramina estaba haciendo su efecto o porque el movimiento del barco había menguado, me levanté, descubrí que la sensación de mareo había desaparecido, me vestí y nos dirigimos al "Buffet Magnifico". Después de la sesión fotográfica nos lanzamos al ataque. Había pocos comensales, mi apetito era tan magnifico como el propio buffet y pude dar buena cuenta de las viandas exquisitamente ofrecidas. Mis compañeros, hartos de una copiosa cena, o demasiado mareados para degustar nada, apenas probaron bocado, yo me resarcí con creces. Nos acostamos pasadas las 02:30.
No sé si es cierto, pero se comentó que dos pasajeros (machitos los dos) no habían podido subir al barco y se habían tenido que quedar en La Habana ya que habían perdido sus pasaportes, que les habían sido robados junto con el resto de las pertenencias que llevaban encima, después de ir con un par de jineteras. Su futuro pasaba por esperar a que la embajada de España les facilitara nueva documentación para volver a casa (lo que está por ver es sí por su cuenta o a cargo de Pullmantur)
¡Atención! : en México está prohibido desembarcar plantas y objetos hechos con plantas, como sombreros o bolsos, por lo que si os los ofrecen en Isla Paraíso, os gustan y los compráis, luego tendréis que dejarlos en el barco.