Mí "Sueños del Caribe & Kantenah Palladium" 28 Marzo/11 Abril
Victima aún del Jet Lag y con una inmensa dosis de nostalgia paso a relataros el desarrollo de mí "Sueños del Caribe". Imitando la metodología de otros foreros utilizaré el bonito sistema de las entregas por capítulos (más que nada para no coger una tendinitis de tanto escribir seguido). De la misma manera comentarios y experiencias vividas lo han sido gracias a los consejos recibidos en la preparación del viaje, por lo que aunque los cuente yo ahora se deben a otras personas que lo han experimentado antes:
PROLOGO
Casi dos años llevaba hojeando folletos de Pullmantur, imaginando mi crucero por las Antillas Menores, en el "Pacific" barco rebautizado que sirvió para filmar la serie "Vacaciones en el mar", prolongando la estancia en la Republica Dominicana,...
Cuando por fin llegó el momento resulta que cambiamos de barco y de ruta. Mazazo en toda la cara ... Jamaica no me atrae, hay menos escalas, no podré presumir (vaya horterada) de haber disfrutado del barco de la serie, nada de "vitamina" (ron en la Republica Dominicana) y por si fuera poco los cruceros similares resultan mucho mas caros. Mi naturaleza optimista me hace resetear: el barco es más grande y por ello se moverá menos, Jamaica no solo es reagge y marihuana, las playas de Grand Cayman lucen bonitas y lo principal podré visitar La Habana y estar en la Riviera Maya.
Luego descubrí este, nuestro Foro. Los primeros relatos de los cruceristas de regreso del "Holiday Dream" me asustaron: problemas de organización, cambio de escalas, mareos en el barco, etc. Menos mal que las impresiones de los siguientes fueron siendo más positivas. Leyendo y preguntando me fui haciendo una idea de lo que me esperaba y de lo que podía hacer para mejorar mi viaje, gracias a todos los que habéis dedicado un poco de vuestro tiempo a darme consejos y a despejar mis dudas. Así he vivido el crucero tres veces: la primera imaginándolo cuando lo preparaba, la segunda realizándolo y la tercera contándolo ahora.
28 DE MARZO, LA PARTIDA
Muy temprano empezó la odisea: a las 4:30 salimos de Sabadell para llegar algo antes de las 5:30 al Aeropuerto de Barcelona. Allí en el mostrador de Pullmantur nos encontramos con 2 parejas, el tranquilo paseo de una rata por el brillante suelo del aeropuerto hizo que se rompiera el hielo y empezamos a hablar. Carol y Victor de Igualada (Barcelona) y Judit y Victor de Castelló d'Empuries (Girona) iban como nosotros a realizar el "Sueños del Caribe".
Recogimos las tarjetas de embarque, facturamos el equipaje y a las 7:30 embarcamos en un vuelo de Spanair con destino Madrid (Judit y Victor embarcaron en un vuelo posterior). Sobre las 8:30 llegamos a Madrid, recogimos las maletas, las facturamos hacia Cozumel y nos dirigimos a una cafetería para comer algo y hacer tiempo hasta la hora en que salía el vuelo de Pullmantur.
Alrededor de las 12:00 nos encontramos con Marivi y José de Talayuela (Caceres) con quienes había contactado a través de este foro. Ya éramos ocho. Hechas las presentaciones nos dirigimos a la puerta de embarque y a las 14:00 horas con solo una hora de retraso sobre el horario previsto iniciamos el vuelo. Antes habíamos comprado 4 botellas de cava para celebrar nuestra incipiente amistad cualquier noche de las que nos esperaban en el barco.
El trayecto en clase turista, de 10 horas y media, se hizo menos pesado de lo que esperaba, siguiendo uno de los consejos del foro había pedido los asientos de las últimas filas (56, 57 y 58) que son de 2, el resto de filas son de 3 y los centrales son todos de 4, así gozábamos de un poquito más de intimidad y no teníamos que molestar a nadie cada vez que nos levantábamos. Jugando a cartas, leyendo o escuchando música fue pasando el tiempo, a las 16:00 nos dieron la comida (una suculenta bandejita con un menú compuesto de ensalada, pollo con arroz y patatas, pastel de chocolate, pan, mantequilla, cerveza y café), a las 20:00 zumo y cacahuetes, a las 22:00 rellenamos los formularios de aduana e inmigración y la hoja para el crédito en el barco, a las 23:00 nos sirvieron unos bollos de queso y de jamón, zumo y café y por fin a las 0:45 llegamos a Cozumel.
Lo primero ajustar el reloj, en Mexico eran las 16:45, luego una hora para pasar los tramites de inmigración, recoger las maletas y pasar por la aduana, en la aduana pulsas un botón y si se enciende una luz verde sigues camino, si la luz es roja te miran las maletas. Salimos del aeropuerto y en unos taxis colectivos de 9 plazas nos llevaron al puerto. El taxista me dijo que iba a dar un pequeño rodeo para que viéramos algo más de Cozumel que el resto de viajeros, no sé si lo hizo buscando propina, pero al llegar nadie le dio nada. A las 18:00 entrábamos en el puerto ya sin las maletas que iban a ser llevadas directamente hasta el camarote y tras un trámite rápido nos dieron las tarjetas de identificación y subimos al Holiday Dream, una mole inmensa que se alzaba frente a nosotros.
La primera impresión del barco fue buena, por lo menos para alguien que embarcaba por primera vez en un crucero, Carol y Victor que habían hecho el "Brisas del Mediterráneo" creo que con el Blue Star comentaron que el Holiday Dream era peor barco, pero yo no tenía con que comparar.
Lo primero cambiar de nuevo la hora, el barco se rige por la hora de La Habana y en ese momento en Cuba eran 2 horas más, en ese momento pues eran las 20:00, luego nos acompañaron hasta el camarote y se nos presentó Carlos, nuestro camarero, un jovial chileno que nos dio las instrucciones pertinentes. Se trataba de un camarote exterior en la cubierta 7, amplio, con una cama de 2 metros de ancho, dos mesillas, un espacioso sofá, una mesa auxiliar, un televisor y un gran ventanal, el baño con dos lavamanos, la taza y una espaciosa ducha. El primer punto perfecto, el camarote era tal como me lo había imaginado, los 22 metros cuadrados de la publicidad eran reales. Resultó ser igual que el de Marivi y José, situado en la cubierta 5. Carol y Victor en la cubierta 6 y Judit y Victor en la 8 se quejaron porque sus camarotes eran más pequeños (o por lo menos esa era la sensación que daban) tenían una litera sobre la cama que resultaba agobiante y además a la cama se accedía por un único lado al quedar empotrada junto a la pared. Hay muchos camarotes que en teoría son iguales pero no lo son del todo, son mejores los descritos en el folleto como "con sofá cama doble" que los descritos como "con una cama alta", pues esa cama es la que está encima de la de matrimonio y si no se usa aún pero si va una tercera persona y la cama se abre la sensación de agobio puede ser mayúscula.
Nos fuimos a cenar, teníamos 2 opciones el Buffet Panorama en la cubierta 10 o el Grand Restaurante en la 7. Nos decidimos por el buffet y acudimos un poco recelosos, yo asociaba buffet a una mesa llena de comida de mediana calidad atacada por multitud de personas que lo dejaban todo patas arriba y que terminabas cogiendo algo porque había que comer y no porque su aspecto fuera apetecible. Nada mas lejos de la realidad, la comida resultó ser variada, apetitosa y de calidad, las bandejas cuidadas por unos esmerados camareros y la gente tan bien distribuida que casi nunca coincidías con alguien accediendo a la misma bandeja. Cenamos extraordinariamente bien y comentamos que lastima de dieta y de kilos que llevaríamos de más al regreso.
Después recorrimos un poco el barco para intentar familiarizarnos con las cubiertas, los salones, los pasillos y las instalaciones, haciendo tiempo hasta las 23:00, hora en la que según el, imprescindible como pronto descubrimos, Diario de a Bordo estaba programado en el Salón Broadway la presentación de los espectáculos de la semana. Nada más sentarnos nos pidieron si queríamos algo de beber, si decías que no ya no te lo volvían a preguntar pero puesto que apetecía tomar algo pedimos el cocktail del día. Los precios no son nada caros: un combinado cualquiera 4.00 €, un refresco 1.30 €, el cocktail del día 3.20 €. Después de la presentación una última vuelta por la discoteca y pasando de los snacks de madrugada nos acostamos pues llevábamos más de 24 horas en pie.
El balance de momento no podía ser más positivo: un viaje agradable, una primera toma de contacto extraordinaria y unas expectativas futuras inmejorables.