29 DE MARZO, NAVEGACIÓN
Ese martes el Holiday Dream pasó todo el día en alta mar rumbo a Jamaica. Un día ideal para recorrer el barco de cabo a rabo y empezar a orientarse por sus instalaciones, cubiertas, escaleras y ascensores, pero vayamos por partes:
A las 7:30 nos despertamos sin necesidad de despertador, el reloj biológico aún no se ha ajustado y en España son ya las 13:30, buena hora para levantarse. Lo primero que percibo es un ligero balanceo del barco pero para nada molesto y con gran alegría por mi parte no me ocasiona el más mínimo mareo. Lo segundo que percibo es una ligera sensación de hambre.
El repaso al Diario de a Bordo, que cada noche encontramos a la puerta del camarote, junto a un mecanismo por el que avisamos al camarero para que haga la habitación (o para que no moleste en absoluto), nos indica que a las 10:30 hay el simulacro, obligatorio, de emergencia. Con tiempo suficiente nos dirigimos al buffet Panorama para desayunar, también se puede desayunar en la terraza Clipper de la cubierta 9, que se encuentra en el exterior y que por ello no esta climatizada con lo que se sufre el bochorno caribeño o en el Grand Restaurante de la cubierta 7 donde se desayuna a la carta. Todos los desayunos los realizamos en el Panorama: buen surtido, buena climatización y unas vistas inmejorables de mares o puertos.
Lo de buen surtido no es broma: café, leche, zumo de piña y de naranja (eso si de maquina, es decir algo aguado, pero bueno a pesar de todo) y agua fresca, bollería muy variada, tostadas hechas al momento para untar con mantequilla o mermelada (algunos días junto con las tostadas había salmón ahumado o jamón serrano), chocolate con churros (no son como los de la churrería de la esquina, pero bastante buenos), todo tipo de cereales y yogures, algo de embutidos y fiambres, bacon y huevos fritos, tostadas francesas, bikinis, varias clases de fruta y seguro que me olvido de algo. El problema con que nos encontramos es que no podíamos desayunar simplemente lo que desayunamos todos los días, sino que cogías un plato de cosas saladas con zumo y luego te levantabas a por uno de cosas dulces con café con leche y luego veías el salmón y te levantabas de nuevo y un poco de fruta no estaría mal y luego... (estoy exagerando un poco, pero solo un poco).
Buenos cumplidores de las normas antes de las 10:30 estabamos en el camarote con los chalecos salvavidas a punto esperando la señal de alarma. A las 10:00 había sonado una alarma que era exclusiva para la tripulación. A la hora anunciada sonó el aviso y nos dirigimos a los puntos de encuentro o estaciones de emergencia, supongo que el camino a seguir estará bien señalizado pero nos fuimos por otro lado y nos tuvieron que redirigir. Un rato de plantón todos perfectamente alineados, en filas de 4, las mujeres y los niños primero, estuvimos esperando a que pasara algo, no sé, que izaran los botes salvavidas, que nos tiraran al agua,... pero no, el simulacro solo sirve para saber a que punto del barco te tienes que dirigir si pasa algo. Conmigo fracasaron pues al día siguiente ya no me acordaba de por donde habíamos ido, por suerte durante la travesía no encontramos ningún iceberg ni chocamos contra nada.
A las 11:30 charla de bienvenida y exposición mediante una presentación algo cutre, en Power Point de las excursiones, con posterior posibilidad de contratarlas para que no nos quedáramos sin plazas (para no extenderme ahora día a día iré exponiendo las excursiones ofertadas, una breve descripción de su contenido, su duración y su precio).
Hicimos una visita a las tiendas para comprobar que había, incluso, mejores precios que las Dutty Free del aeropuerto (por ejemplo: un cartón de Marlboro 16.50 € o una botella de tres cuartos de ron Havana Club de 7 años 9.50 €, joyas de Swarosky más baratas que en el avión, perfumes lo mismo, etc.)
Luego fuimos a cambiar el turno de la cena, ya que éramos los únicos del grupo que habíamos elegido el primero y nos apetecía más estar con nuestros nuevos amigos (nos cambiaron el turno sin problemas, lo que ya no pudieron hacer, o no tuvieron suficiente voluntad para ello, fue ponernos a todos en la misma mesa, así quedamos agrupados nosotros con Marivi y José en una mesa de 4 y el resto con otra gente en una de 8). También acudimos a un mostrador habilitado especialmente para los que ya han hecho algún crucero con Pullmantur o los que celebran algo especial (las dos parejas de recién casados, Judit y Victor y Marivi y José ya habían encontrado en su habitación una botella de cava y unos albornoces, ¡qué bien ya teníamos 6 botellas de cava!). Alegamos nuestras bodas de plata y tomaron nota, Carol y Victor informaron de sus bodas de plata y de su anterior crucero por el Mediterráneo (luego cada pareja encontraríamos otra botella de cava, con lo que al final fueron 8).
A las 13:30 nos dispusimos a comer en el Grand Restaurante, comida a la carta, muy buena también, y con la posibilidad de comer los platos que quieras y repetir de lo que quieras. La bebida es de pago: una botella de litro y medio de agua 1.30 €, una botella de vino peleón del barco 10.00 €, una botella de Rioja Cune 16.00 €, zumos naturales 1.80 € (con la posibilidad de comprar un bono de 10 por 14.50 €), cafés algo más de 1 € (bono de 10 cafés y pagas 8). Nos ubicaron en una mesa de 8 y pudimos comprobar la profesionalidad de los camareros que nos atendieron, tomaron nota de lo que nos apetecía y fueron sirviendo a cada uno lo suyo sin error alguno y sin preguntar nada a nadie (quien no ha sufrido esas comidas en que aparece el "camarero" cargado de platos y grita: "¿Dónde va el pollo con patatas?", justo en el otro extremo de la mesa alguien levanta la mano: "Yo", hacia allí se dirige el "camarero", luego pregunta. "¿Y el entrecot?", el que responde ahora se encuentra justo en el lugar que ocupaba el "camarero" al principio y así hasta el final, dando gracias al cielo si entre tanta ida y venida no te derrama nada encima).
La digestión la hicimos visitando las instalaciones del barco, desde el SPA con gimnasio, piscina interior y jacuzzi en la cubierta 2, pasando por el karaoke, sala de internet y biblioteca en la 8, discoteca y casino en la 9 y varios bares repartidos por las cubiertas, así como las 2 piscinas, los jacuzzis exteriores y el solarium. Luego nos dimos cuenta de que nos habiamos perdido el buffet Asiático que a las 13:00 se ofrecía en la terraza Clipper. Disfrutamos de un par de las actividades del día: clases de Merengue y esculturas con frutas y verduras y tomamos un baño en la piscina solarium aprovechando para degustar un poco de té, pastas y bocadillos que se ofrecían a las 17:00 en el Buffet Panorama.
A media tarde distinguimos tierra a lo lejos, se trataba de las Islas Cayman, que pasábamos de largo rumbo a Jamaica.
Para hoy estaba programada la Noche de Gala del Capitán así que regresamos al camarote para ducharnos y acicalarnos. A las 21:30 nos hicimos la foto con el Capitán y degustamos el cocktail con que nos agasajó y a las 22:30 disfrutamos de una cena de lujo, con langosta entre otras delicias. Como quien no quiere la cosa y convencido de que iba a recibir una cortés y educada negativa pregunté si podía repetir de langosta, el camarero respondió que lo iba a consultar, al poco volvió diciendo que disculpara por la espera pero que ya me la estaban preparando. O sea, no es que me sirvieran un plato de los que habían sobrado, estaban cocinando uno expresamente para mí. ¡¡Chapeau!!
A las 0:30 (¡uy eso ya es de otro día!) disfrutamos del espectáculo, la cena nos hizo llegar 15 minutos tarde, del cómico argentino El Mudo Esperanza, sin ser un excelente cómico y contando chistes conocidos junto a otros de nuevos, nos hizo pasar un rato entretenido que era de lo que se trataba . A la 1:30 pasamos un rato por la discoteca y por fin nos acostamos.
En resumen las instalaciones bien, a escala reducida (a excepción del salón Broadway de dimensiones considerables) pero suficiente, el casino siempre lo encontramos desierto o a lo sumo con uno o dos clientes, la sala de internet y biblioteca poco concurridas y de tamaño casi testimonial (pero no habíamos ido de crucero para jugarnos el dinero o leer un libro, había otras cosas mejores que hacer, todo tiene su momento), la comida muy bien, el trato por parte del personal exquisito, los camareros de la cena se presentaron y estuvieron a nuestro servicio todo el tiempo, cuando te cruzabas con algún miembro de la tripulación siempre obtenías un saludo y una sonrisa (aunque ese fuera su trabajo, lo agradecías y te confortaba saberte bien recibido)