9 DE ABRIL, KANTENAH PALLADIUM / PLAYA
Mañana de relax en el hotel. Ese día descubrí, un poco tarde por cierto, que el hecho de que dispongas de lugares para comer a cualquier hora del día, no es para que estés comiendo siempre, sino simplemente para que si te has ido de excursión y llegas de regreso al hotel a una hora no adecuada, no pases hambre hasta, por ejemplo, la hora de la cena.
A las 16:30 nos dirigimos a Playa, expertos como éramos, nos plantamos en la carretera a la espera de una Van. No habían pasado ni cinco minutos cuando pasó el autobús de línea y por los mismos 15 pesos, que cobraban en los taxis colectivos, cada uno nos llevó a la ciudad. Cambiamos unos cuantos euros a 13,90 y nos lanzamos a la guerra del regateo.
Los vendedores nos gritaban: ¡españoles, españoles, buenos precios para ti!, en un caso nos dijeron: ¡catalanes, visca el barça! Que se notara que éramos españoles lo acepto, pero lo de catalanes debió ser un churro. Entre compras y regateos se nos pasó la tarde, íbamos tranquilos porque ya sabíamos donde paraban las Van y podíamos esperar la noche sin problemas.
De los regateos dos anécdotas: Un vendedor viendo que me interesaba por un grabado en piel me dijo que a los americanos les pedía 900 pesos pero que a mí, por español, me lo vendía por 600, le dije que no porque en realidad no me gustaba y me lanzo la repetida pregunta: ¿cuánto pagas?, para quitármelo de encima le dije que 150 y acepto al instante, esa bajada de precio me mosqueó tanto que salí disparado de la tienda . Otro me pedía 450 por un grabado que sí que me gustaba, pero solo me quedaban 200 pesos y no quería cambiar más (si pagas en dólares te cambian 1 $ por 10 pesos, cuando el cambio oficial estaba en 11 pesos y por 1 € te dan 12.50 pesos, bastante menos que lo que había conseguido al llegar) así que le ofrecí los 200, me miró resentido y me dijo: “Tienes la misma mala sangre que los españoles que vinieron antes y acabaron con la vida de Moctezuma”, me supo mal ese comentario y salí disculpándome y entristecido.
Al fin compré por 180 un grabado de un calendario Maya con una serpiente a cada lado, pero con tanta historia se nos había hecho de noche y a las 8:30 nos dispusimos a buscar la parada de las Van en la Calle 2. Al cabo de un rato de subir por esa calle me di cuenta de que me había confundido y estabamos subiendo por la Avenida Juarez, la Calle 2 es paralela por lo que no debía haber problema para encontrarla, cogimos una calle perpendicular y mi mujer empezó a apretarse a mí. No dije nada para no asustarla mas, pero estabamos casi perdidos en una zona en la que no había turistas, solo gente del país. En ningún momento tuve miedo, pero sabía que ella sí, estuve a punto de decirle: “Titular de mañana en la prensa ‘Pareja de turistas desaparecen en Playa. Se aventuraron por zonas prohibidas’” pero sabiamente me callé.
Cuando cruzamos una calle que debía ser la 2, y al descubrir que no tenía placa indicadora, me decidí a preguntarle a un conductor donde estaba la parada para ir al Kantenah, me respondió que a una cuadra de allí. Bueno, todo correcto, nos dirigimos hasta el punto indicado y efectivamente, había una señal que ponía “Reservado Colectivos”, pero estaba oscuro y desierto, nada del bullicio del día anterior. Grupos de jóvenes pasaban a nuestro lado y cuando atravesaban la calle en nuestra dirección mi mujer se pegaba a mí como una lapa. Yo aún no estaba nervioso pero empezaba a mosquearme: ¿habíamos llegado demasiado tarde? ¿había finalizado el servicio de las Van? De todas formas la solución no era complicada: volver a la 5ª Avenida y subir en un taxi de los normales que, aunque bastante mas caro, nos llevaría al hotel.
Entonces un señor mayor, maya de pura cepa, se sentó junto a la parada, no tardé un segundo en preguntarle, pero el hombre no entendía español. Cuando oyó la palabra Tulum, me indicó por señas que no, que los que iban a Tulum estaban más abajo. Ya es cierto ya que de noche todos los gatos son pardos, dos cuadras más abajo encontramos la parada del día anterior con 2 Van´s aparcadas y una multitud esperando. Pregunté al encargado de la parada y me contestó que me pusiera a la cola. Por fin estabamos en el lugar adecuado, aunque tuviéramos que esperar mucho tiempo, mi mujer ya se encontraba más relajada y nos reímos.
Diez segundos, si segundos, después de llegar al final de la cola, pasó un hombre preguntando por los destinos de la gente, al decirle Hotel Kantenah nos llevó hasta la segunda Van, la primera se estaba yendo. Yo la vi llena, pero el hombre insistió en que entráramos, 19 personas nos metimos en una Van de 11 plazas, cierto que los mayas son pequeños y que nosotros no somos altos, pero ¡19!
A las 21:15 estábamos en el hotel. A la cena bajamos la botella de espumoso Freixenet que nos habían obsequiado y fue un acierto ya que esa noche en el buffet hubo langostinos, ensalada de marisco, salmón y sucedáneo de caviar, una gozada vamos.
10 DE ABRIL, KANTENAH PALLADIUM
Ese día deseé que amaneciera nublado, para tener una excusa para ir a Aktun Chen o a Cozumel, pero lucía un sol espléndido. En realidad solo nos llovió la mañana de la charla, el resto del tiempo el sol, con pequeños intervalos nubosos, nos acompaño siempre. Llovió un par de madrugadas y nos enteramos porque encontramos la vegetación mojada ya bajo un esperanzador sol.
Así que disfrutamos de otro día de relax.
Hicimos las últimas compras en las tiendas del hotel, encontramos cosas que estaban a precios similares a los de Playa, otras no. evidentemente. Cuando anocheció preparamos las maletas, la aventura llegaba a su fin y el día siguiente era de regreso.
Por la noche última cena temática en El Dorado, muy buena también (menos mal que lo de Il Vaticano había sido la excepción, puesto que nos hablaron también muy bien de La Adelita, el mexicano) a base de un buffet libre de ensaladas, sopa de cebolla y como plato principal probamos el Rib eye y el T bone, (con diferencia el Rib eye el mejor) postre y café.
11 DE ABRIL, EL REGRESO
Último desayuno, cerramos las maletas y a las 11:30 acompañados por un mozo en un cochecito eléctrico como el de la llegada las dejamos en el porche de la recepción, junto a otras que se iban acumulando. Hicimos un último recorrido por las instalaciones para filmar y fotografiar las piscinas, los estanques de los flamencos y el de los cocodrilos, vestíbulos y salones.
A las 13:00 comimos y a las 14:15 nos recogieron para llevarnos a Playa. Allí nos reencontramos con nuestros recientes amigos y nos dispusimos a esperar el ferry después de que nos anunciaran que el avión tenía un retraso de 2 horas y que íbamos a tener que estar allí esperando.
A las 16:30 llegó el ferry con los envidiados pasajeros que acababan de realizar el crucero e iban a pasar su semana en la Riviera. Biodramina al canto y vigilando las operaciones de carga y descarga de las maletas (aún no entiendo como ninguna maleta termino en el agua) llegamos a Cozumel, después de una movida travesía que no consiguió marearnos. En taxi hasta el aeropuerto y previo pago de 50 $ ó 500 pesos (si pagáis en pesos sale más barato) facturamos las maletas, pasamos la aduana y subimos al avión.
A las 20:00 despegó el avión y a las 21:30 pasamos tal como José de Cáceres nos había comentado de los copiosos buffets a las bandejitas de Pullmantur (José también nos había anunciado que lo malo no era eso, lo malo sería abrir la nevera al día siguiente y ver que solo había yogurts del Dia). Cenamos y gracias a que el avión iba con bastantes plazas vacías pudimos ocupar una de las filas centrales para estirarnos y dormir (el trayecto lo hicimos en clase turista, es cómoda para ir, puesto que vas despierto, entreteniendote con lectura, escuchando música, jugando a cartas, dormitando,... pero es incomoda para volver, puesto que apagan las luces y pretenden que vayas dormido, y esos asientos no valen para dormir). Así que ya lo sabéis: sí el avión no va completo, el primero que pilla filas vacías duerme como un lirón, el resto ya es más relativo, yo dudo de que lo hubiera conseguido.
Dormí hasta las 4:00, hora en que nos despertaron para desayunar y aproveché para cambiar la hora, las 9:00 en España (a la ida la diferencia era de 6 horas pero durante el crucero adaptaron, en México, la hora de verano con lo que ahora la diferencia era ahora de 5 horas)
A las 12:30 llegamos a Madrid y casi sin tiempo para nada, recogimos las maletas, cambiamos de terminal, recogimos las nuevas tarjetas de embarque, facturamos las maletas y embarcamos en el vuelo hacía Barcelona donde llegamos a las 14:30.
Nos despedimos con el firme compromiso de que dentro de no mucho tiempo íbamos a encontrarnos para intercambiar fotos y videos y para seguir disfrutando de una reconfortante amistad.
Luego llegó la dura vuelta a la realidad cotidiana y en eso estamos.
EPILOGO
Llega el momento de hacer balance. Todo es relativo y tal como dice el refranero: del color con que se mire. Una lectura negativa podría ser que el crucero ha sido mediocre, me accidenté con lo que a partir de ese día mis actividades se vieron reducidas, que Isla Paraíso no es lo que parecía, que llovió en La Habana, además falleció el Papa, que no disfruté de Xel-Ha, que no vi Cozumel, que el regreso resultó incomodo. Pero si me quedara con esa lectura faltaría a la verdad.
Para mí, para los que coincidieron conmigo, el crucero ha sido extraordinario. Nos lo hemos pasado de maravilla. A pesar de que me abrí la cabeza por culpa de Pullmantur, a pesar del frente frío, a pesar de que me mareé una tarde, a pesar de que hubiera querido estar más tiempo en Xel-Ha, a pesar de que no tuve oportunidad de conocer a martom. A pesar de los pesares nada me ha defraudado (bueno solo falta que cambien, en el catalogo, las fotos de Isla Paraiso), podía haber sido mejor, por supuesto, pero yo también podría ser mas alto, mas guapo, mas fuerte, mas inteligente, mas rico. Soy como soy y me va bien.
¿Repetiría este crucero? Por supuesto que sí, con los ojos cerrados (bueno los abriría bien abiertos en el tender) Lo repetiría para hacerlo distinto, disfrutando de actividades del barco que el tiempo no me permitió disfrutar o por lo menos no tanto como hubiera querido, cambiando las excursiones en las escalas, disfrutando la extensión en Cuba, para no vivir exactamente lo ya vivido, sino algo nuevo.
¿Repetiré este crucero? Aún estoy en una nube y esta pregunta es de difícil respuesta. La sensatez me dice que no, que el dinero que cuesta este crucero sería mejor invertirlo en realizar otro, en ver otros destinos: los fiordos, las islas griegas, la Patagonia, Alaska,... Pero cuando llegue el momento de celebrar nuestras bodas de plata + 1, plantearé de nuevo la pregunta y nos olvidaremos de la sensatez y miraremos catálogos y precios y quien me dice que no estaré metido en el foro buscando gente para un nuevo “Sueños del Caribe” en el Holiday Dream.
¿Qué es básicamente lo que he sacado de este crucero? Una serie de experiencias y sensaciones que serán inolvidables: el primer crucero, la primera visita al Caribe. Unos cuantos nuevos amigos: Marivi, Carol, Judit, José, Victor, Victor 2 y de forma especial Beatriz y Bernard y un montón de amigos virtuales: vosotros que primero contestasteis a mis preguntas y vosotros que ahora me las planteáis a mi.