Hola a todos, ya hace casi dos semanias que llegué, y he estado un poco vaga.... pero bueno, aquí estoy para dudas o para lo que necesitéis. He empezado a hacer el resumen del viaje y os lo voy poniendo aquí..... bueno, para las dudas que tengáis aquí estoy. Un besiño.
SUEÑOS DEL CARIBE: 8 AL 23 DE OCTUBRE DE 2007
Día 1: Lunes 8 de octubre de 2007. Calvario en Alvedro.
El despertador suena muy temprano. Hemos decidido coger el primer vuelo de la mañana para no llevarnos sorpresas y llegar a Madrid con tiempo. Digamos que ocho horas de margen para evitar sobresaltos. Nada más lejos de la realidad. A las cinco y media de la mañana estamos en el aeropuerto de A Coruña. Facturamos y pasamos el control de seguridad. Mientras esperamos en la puerta de embarque se nos comunica que por causas meteorológicas adversas, más concretamente debido a la intensa niebla, el vuelo de Iberia 0531 de las seis y media de la mañana está retrasado, que en cuestión de media hora nos ofrecerán nueva información. Y aquí empieza nuestro calvario. A las siete menos cuarto misma información: retraso por condiciones meteorológicas. Y otra media hora de incertidumbre. Entre tanto, nuevo mensaje por megafonía, esta vez de Spanair. También retrasan su vuelo, este de las 7.30 de la mañana. Informarán en 15 minutos. El reloj va corriendo y, dentro de lo que cabe, estamos tranquilos ya que el vuelo de Pullmantur sale a las tres de la tarde, las ocho horas de diferencia que habíamos previsto como margen de imprevistos cuentan a nuestro favor. Aún así nos tememos lo peor. Transcurre una hora entre idénticos mensajes por megafonía de ambas compañías. Nuestra sorpresa llega cuando anuncian que el vuelo de Spanair procede al despegue. Respiramos aliviados, los siguientes seremos nosotros, pensamos. Nuevamente estamos lejos de la realidad. El siguiente mensaje es para advertir que despega el avión de Iberia, pero no el de las 6.35, sino el de las 7.35. Nos quedamos de piedra. La gente se empieza a inquietar, pues lo peor de todo, es que en la puerta de embarque, no hay nadie para ofrecernos una explicación. Aparece un auxiliar de vuelo, no dice nada. Le preguntamos y nos comenta que el hecho de que salga antes el vuelo de las 7.35 no tiene importancia, que si este despega el de las 6.35 debería de ser el siguiente. Nos quedamos tranquilos, pero por poco tiempo. Nuevo mensaje por megafonía que nos recuerda que nuestro vuelo está cancelado por condiciones meteorológicas adversas, que en 30 minutos nos darán nueva información. Una auxiliar de vuelo llega a la puerta cargada de libritos de “derechos del pasajero”. La bombardeamos a preguntas. Pero no tiene respuestas. No sabe ni cuándo saldrá el vuelo, ni si saldrá, ni por qué los otros aviones han podido salir y en cambio el nuestro no. Una pareja llora, era su luna de miel, y ya han perdido el enlace. En la agencia les dicen que les buscarán otro vuelo, pero que tienen que pagar el importe íntegro y luego reclamar a Iberia. No son los únicos, el resto de pasajeros comienza a perder sus enlaces. Un conocido político local, que allí espera con nosotros, reúne a un grupo de pasajeros y todos juntos se dirigen a la planta inferior a pedir explicaciones a Iberia. Nuevamente nadie da la cara. Viene un responsable, acompañado de un agente de policía, que asegura que son causas climatológicas contra las que no pueden luchar. Causas meteorológicas adversas que, casualmente, afectan sólo a determinados vuelos. ¿Cómo es el azar? ¡Qué caprichoso!. A los que perdieron el enlace les dice que Iberia se hará cargo, entonces se le pide que aclare, ¿a todos?. No, claro, sólo a los que tienen enlaces con Iberia. Directos a la ventanilla de reclamaciones, un único libro para todo los afectados. No hay problema, hay tiempo, nuestro vuelo lleva 5 horas de retraso, tenemos todo el tiempo del mundo para reclamar. El día ya estaba radiante. Ahora sí, tiene que salir el vuelo, ya no queda ni pizca de niebla. Pero no, nuevo aviso por megafonía, “El vuelo IB0531 está retrasado por condiciones meteorológicas adversas. Les ofreceremos nueva información en 30 minutos”. Nuestras ocho horas y media de margen con el vuelo de Pullmantur comienzan a no ser suficientes. En la agencia han avisado a la mayorista, de que cuatro pasajeros están retenidos en el aeropuerto de A Coruña, que hagan lo imposible por esperarnos. La facturación del vuelo a Porlamar se cierra a las dos de la tarde. Es difícil que lleguemos. El desánimo reina entre todos los pasajeros. Por la ventana, vemos continuos viajes del personal del aeropuerto a la bodega del avión a descargar maletas de aquellos que han decidido no esperar más. De repente, y sin que ninguna condición climatológica hubiese variado en la última hora, nuestro comandante tiene a bien hacer su trabajo y volar a Madrid. Aún encima tendremos que darle las gracias. Con mucha lentitud, comienza el embarque, instrucciones de seguridad, información del tiempo del que disfrutaremos durante el vuelo y en Madrid, etc. etc. etc. y aún encima el cachondeo del piloto “Buenos días….” Y todos los pasajeros, “serán buenas tardes” y él de nuevo, “no, no, buenos días…:”. En fin, que ante las compañías aéreas estamos indefensos. Todos podemos entender que un vuelo se retrase por condiciones meteorológicas adversas, y que un piloto decida no volar porque tiene muchas vidas en sus manos, pero somos personas, no ganado, y merecemos una explicación, sobre todo, cuando los demás vuelos sí salen, y sólo hay uno que se queda en tierra a lo largo de más de 7 horas. A la una y media del mediodía aterrizamos en Madrid-Barajas. En quince minutos llegamos a la T-4 a recoger las maletas. Nos dicen que tardarán media hora, y claro, la facturación cierra a las dos. “Imposible, pienso, nos vamos sin maletas”. Mi esperanza es que por lo menos no perderemos el viaje completo, ya compraremos algo allí. Nos dividimos. Las chicas vamos a facturar y los chicos esperan las maletas. A las dos menos cinco llegamos al mostrador de Air Plus Comet, faltamos seis pasajeros, nosotros cuatro, y dos de Gijón, que han tenido un problema similar. En el mostrador me informan de que no creen que las maletas lleguen a tiempo. Facturo sin maletas, entonces suena el teléfono, los chicos vienen en camino, con el equipaje. Se lo comento a la chica del mostrador y muy amablemente esperan por nuestras maletas. Facturamos a toda velocidad e inmediatamente nos dirigimos a la puerta de embarque. Allí nos espera la Red Revolution, nuestros 22 amigos, todos vestidos de rojo, que hemos conocido en Infocruceros, y que han vivido la peripecia a través de múltiples mensajes de móvil. Sólo tenemos tiempo de presentarnos y comentar a grandes rasgos el mal trago. Al pasar la puerta de embarque B-22 nos olvidamos de toda la pesadilla, empieza nuestro Sueño del Caribe.
Air Plus Comet
Habíamos contratado Confort Class, porque yo tengo problemas de claustrofobia, y con el espacio entre asientos que existe en clase turista, no me llevo demasiado bien. Estamos en la fila 1, asientos P y E, los centrales. Nuestra sorpresa llega al comprobar que la clase Confort de Air Plus Comet no tiene nada que ver con la de Pullmantur. Los asientos no tienen reposapiés reclinable, sino uno que se acopla y que, por cierto, no resulta nada cómodo. El espacio entre asientos es mayor que el de clase turista, pero insuficiente para una Confort Class. Como mucho, aplicable a una turista superior. No hay neceser, ni pantalla individual de televisión, etc. etc. etc. No importa, seguimos optimistas, estamos aquí y eso es lo que cuenta. A las tres del mediodía, despegamos puntuales. Una copita de cava o un zumo, una revista del corazón, una de actualidad, y dos periódicos, mantita, almohada y emprendemos rumbo a Porlamar. La distribución de asientos del avión es de 2+2+2, en Confort Class (dos filas), y de 3+3+3 en Turista. Por lo que vi no hay Grand Class. El trato del personal de vuelo, fue estupendo, tremendamente amable, pero las deficiencias están ahí: mi linterna para leer no funcionaba, con lo cual una vez que apagaron las luces de cabina no pude seguir con la lectura, en la fila 3 (ya de turista), no funcionaba nada más que una pantalla de televisión (la última, pegada a la ventanilla del lado derecho), fallaban los auriculares, los hierros de los asientos se clavaban, se acabaron ciertas bebidas, etc. El servicio a bordo, en Confort, es el siguiente:
Antes de despegar copita de champán, zumo, o lo que quieras. Acompañada por unos canapés: bocaditos de salmón, de queso, paté….
Poco después sirven la comida: ensalada de gambas (insípida), ensalada de queso azul sobre menta, y un segundo a elegir entre solomillo, ravioli o salmón. Pan, postre y café acompañado de un bombón y una pasta. La bebida se puede repetir. En turista creo que te incluye la primera bebida y que el resto se pagan (por ejemplo, en turista una cerveza vale 2 euros). La comida tirando a mala.
Tras la comida te ponen tres películas prácticamente seguidas: de la primera no recuerdo el nombre (típico telefilm de después de comer en las cadenas privadas), la segunda fue Shreck 3 y la tercera Pequeña Miss Sunshine. Los cascos son gratuitos, en confort y en turista. Si voláis con Air Plus Comet excusáis llevarlos de casa, porque no os servirán para la clavija del avión. Además son gratis, no como en Pullmantur, que no sé ahora, pero hace un año, cobraba 3 euros.
Durante la tercera película te sirven la merienda. Una tabla de embutidos, pan variado, cafés y postre (unos pastelitos variados).
El vuelo tarda unas ocho horas y media, llegas a Isla Margarita creo que sobre las seis y media hora de allí. Son seis horas menos que en España.
Tras bajar del avión, lo primero que pasas es el control de Inmigración, tienes que entregar unos papeles que te dan en el avión y que ya previamente has cubierto. Los datos que solicitan son los siguientes:
Número de Documento de Identidad y tipo de documento (DNI o Pasaporte)
Fecha de expedición del mismo
País de residencia (en nuestro caso España)
Nombre
Fecha de nacimiento
Apellidos
Sexo
Ocupación
Nacionalidad
Si se procede de un país de la comunidad andina hay que indicarlo (aquí no se pone nada)
Dirección en Venezuela (a la entrada pones Buque Holiday Dream, y cuando en el barco lo rellenes de nuevo, pones el hotel en el que vas a estar en Venezuela)
En Estado pones Nueva Esparta y en Ciudad Isla Margarita.
El teléfono o bien lo dejas en blanco o bien indicas un móvil de contacto (con el 0034 delante)
Luego te pregunta tipo de VISA. Hay que poner pasaporte y nada más, el resto de datos sobre la visa se dejan en blanco.
En duración de la visita pones los días que estarás en el país (7 sólo crucero, 15 crucero más estancia)
En el segundo apartado te pregunta la fecha de entrada, el país de residencia, el medio de transporte (el avión), ciudad de procedencia (Madrid), empresa de transporte (Pullmantur) y número de vuelo (te lo indica en el billete). Y en el tercer apartado de salida, pues lo mismo, pero con los datos de la salida. Y listo.
Pasas inmigración, que es un proceso muy rápido, sobre todo si eres de los primeros en bajar del avión, y ya encuentras la cinta con las maletas. Tras recogerlas llegas al control de seguridad. Las maletas pasan por una cinta por los rayos, y tú por el arco de seguridad. Según tengo entendido hubo gente que metieron en un cuarto y cachearon, y que tuvieron que abrir sus maletas. A nosotros no nos tocó. Con las maletas sales del aeropuerto y ya te esperan unas chicas de Pullmantur que te indican que coloques las maletas en unas furgonetas. Ellos las llevarán directamente al barco. Y tú te montas en unos buses que te llevan ya libre de pesos. Tras quince minutos de trayecto, en el que un responsable de Maloka te da alguna información sobre Isla Margarita y sobre el barco, llegas a la terminal de cruceros. Allí te espera un cocktail de ron y una mesa en la que el personal de Pullmantur te dará la tarjeta del barco y un plano del Holiday. Aquí entregas los papeles que has cubierto en el barco, uno por camarote, con los datos del pasajero. Tras pasar estos trámites, te sacan una foto de inicio de crucero, nosotros lo 24 juntitos junto al salvavidas de Sueños del Caribe, y subes a bordo del Holiday Dream. Un camarero te acompaña al camarote, te enseña los temas básicos: las posiciones de la ruedita de la puerta (para indicar si estás o no dentro del camarote, si deben limpiarlo, etc.), cómo funciona la radio, y una serie de cositas básicas. Nuestro camarote era un exterior categoría B, en la cubierta 6 (6516 creo recordar). Al entrar a la izquierda tienes el baño, igual al de otras categorías pero con bañera en lugar de ducha. A la derecha un espejo de cuerpo entero. Sigues y encuentras a la izquierda el armario, la cama de matrimonio, y al fondo el minibar, una mesita, el sofá y la tele. El camarote está estupendo y el espacio muy bien aprovechado. Encima de la cama tienes la hoja de bienvenida, el diario de a bordo del día, información sobre las excursiones, los precios del Centro Spa y la documentación del crucero. Una recomendación: tenéis que contratar la cuenta para los gastos del barco. El papel ya lo habréis cubierto el avión.
En él indicas cómo pagarás los gastos que tengas en el barco fuera del todo incluido, tales como las propinas, lo que compres en la tienda, las fotos que decidas coger en la tienda de fotos, etc. Las opciones son pago con tarjeta (de crédito, las de débito no sirven) o en efectivo. Si lo haces en efectivo tendrás que depositar una fianza que no recuerdo de cuánto es (300 euros???). Si no lo consumes todo al final del crucero te lo reintegran. Mi recomendación es que lo hagáis con tarjeta, así te olvidarás de colas el último día, cuando tengas que cerrar la cuenta. Les das el número de tarjeta y ya te olvidas. El penúltimo día te llegará la factura, si estás de acuerdo perfecto y si no en recepción te explican los gastos y te aclaran tus dudas. El papel que cubriste en el avión para abrir la cuenta en el Holiday lo tienes que entregar en recepción, pero mi recomendación es que no lo hagas nada más llegar, pues se suelen organizar colas. Yo lo hice después de cenar, y no había nadie esperando, así que fue rapidísimo.
Mientras no llegan las maletas, y como hemos quedado con el resto del grupo, subimos a la terraza Clipper a empezar a disfrutar del todo incluido. Allí estamos hasta las nueve y media. Lo probamos todo: el feliz crucero, el mojito, la caipiriña….bueno el Bloody Mary (¿se escribe así?) lo dejamos para otro día. A las diez todos juntitos para cenar. Desgraciadamente las mesas son de un máximo de 8 personas, así que tenemos que separarnos. Mi consejo es que si ya hacéis grupito en España intentéis gestionar la ubicación en el Gran Restaurante desde España, allí es complicado, sobre todo si sois 24 como nosotros. Daros cuenta de que el barco tiene dos salidas, en Aruba e Isla Margarita, y habrá gente que ya lleve varios días en el barco cuando tú llegues, no es plan de cambiarlos de mesa.
Tras la cena nos tomamos nuestro café, a partir de ahora sería una cita diaria, en el Bar Harry’s. Ummmmmm… estupendo café. Nos dimos una vueltecita por el barco y al Karaoke, con Pedro Mucho Loco. Fue genial, allí estuvimos hasta las dos de la mañana y luego una copita en la Starlight y a descansar, que llevábamos día y medio despiertos y mañana a primera hora nos esperaba Granada.