Día 5: viernes 12 de octubre de 2007. Día de Navegación: Diversión en alta mar.
Hoy nuestra intención era no madrugar, pero claro, nos daba rabia perder tiempo durmiendo. Además queríamos desayunar y a las diez y media cerraba el buffet. Por comida no iba a ser, porque inmediatamente después comenzaban con cafés, panecillos y zumos, y enseguida con el almuerzo, pero bueno, como queríamos disfrutar a tope del día, hicimos un esfuerzo y nos levantamos a las nueve y media. El día prometía, de hecho había tantas actividades, que era imposible hacerlas todas, se nos solapaban. Desayunamos con calma. Hoy no habíamos quedado a ninguna hora, pero a cuentagotas nos fuimos encontrando todos en el buffet, bueno, casi todos, algunos más perezosos sí aprovecharon la mañana para recuperar horas de sueño. Cuando subimos al solarium ya no quedaban tumbonas libres. Ni en la terraza Clipper (donde está la piscina) ni en la cubierta de los jacuzzi. Está prohibido reservarlas y comentan que si en una hora no se ocupan que los propios camareros te quitarán las toallas. Creo que no lo hacen, porque lo cierto es que la gente sí guarda hamacas, se va, deja las toallas…pero no tiene importancia. Enseguida se encuentra sitio, y si no, pues coges una sillas. La mayor parte del tiempo estás en la piscina, en el jacuzzi o yendo a por mojitos. Nosotros enseguida fuimos haciéndonos con hamacas y encontrando nuestro rinconcito para pasar la mañana. El tiempo se nos fue entre mojitos, caipiriñas, largas estancias en el jacuzzi, la piscina… Algunos de nuestros amigos también fueron a clase de sevillanas y pasaron un rato muy divertido. Comimos en el buffet Panorama, montamos una mesa gigante en la terraza exterior. El menú era italiano, y estaba todo buenísimo. Y luego, nuestro plan era subir nuevamente al jacuzzi pero nos engancharon las actividades. Primero la elección de las piernas más sexy’s, allí se fueron tres de nuestros hombres. El paseíllo entre las mujeres fue impresionante, les arrancaban la ropa, los sobaban por todos lados…, indescriptible. ¡Fue genial!. Acto seguido empezaron las olimpiadas, hombres contra mujeres. Otro rato divertidísimo, menudos piques. Entonces comenzó el show de Pedro Mucho Loco, el Bingo… en fin, que ya era tarde cuando subimos un ratito al jacuzzi. El ratito se convirtió en un buen rato, ya que estuvimos allí hasta la hora de cenar. Unas 20 personas en un único jacuzzi. He de deciros que ninguno de los jacuzzis funciona bien, los chorros apenas tienen presión, y sólo están operativos un chorro o dos en cada uno de los jacuzzis. Pero no importa, el caso es pasar el rato todos juntos. Se pasa bomba igual. Si quieres ir a un jacuzzi que verdaderamente funcione tienes el de la cubierta 2. Ya era de noche, y nosotros teníamos que arreglarnos para el cocktail con el capitán, así que nos fuimos a nuestros camarotes y quedamos a las 20.15 en el salón Broadway. Allí estábamos todos guapísimos dispuestos a sacarnos la foto con el capitán. Cuál sería nuestra sorpresa que esta noche teníamos dos capitanes en el Holiday. Uno era Antonio Alonso, el que nos había guiado por las Antillas desde el día en que embarcamos. El otro era Pepe, que se había traído un traje de capitán de España, y no había dicho nada hasta entonces. Tenía su gorra blanca de capitán y su chaqueta azul marino cruzada. Fue la estrella de la noche. A la entrada del Salón Broadway siempre te sacan dos fotos, la pareja con el fondo de la escalera del Titanic y otra con el capitán. Bueno, pues esta noche, la tercera foto era con Pepe. Incluso hay una foto de los dos capitanes, el verdadero y el pirata. Fue buenísimo. En el Broadway te sirven unos pinchitos y unos cocktailes. Lo cierto es que son muy escasos. Nosotros los pinchitos ni los probamos, y eso que os puedo decir por viajes anteriores que son exquisitos, y los cocktailes tardaban tanto en servirlos que sólo pudimos tomar dos, y creo que tuvimos suerte. La directora de crucero presenta a distintos miembros de la tripulación galardonados como empleados del mes y luego el capitán (el de verdad) dice unas palabras. En nuestro crucero, se producía además un cambio de directora, y también nos la presentaron este día. Hechas las presentaciones, brindamos todos por el Holiday (nosotros no, porque no teníamos bebida, pero la intención la teníamos, que conste) y el Ballet de Adriana Locilento comenzó con su espectáculo Cabaret del Mundo. Nosotros era la tercera ocasión que veíamos el mismo show y siento mucho decir que tuvimos que hacer esfuerzos para no dormirnos. Los bailarines son estupendos, en serio os digo que bailan fenomenal y las coreografías son buenas, pero yo no sé por qué pero a mi los espectáculos del Holiday me duermen y me aburren soberanamente. No sé si es por la oscuridad, por el tute de todo el día, o porque nos echan algo en las copas, en serio, no sé qué es lo que ocurre, pero en todos los cruceros que he hecho en este barco tengo que hacer ingentes esfuerzos por no dormirme en los espectáculos, sobre todo, en los que a baile se refiere. Y he de decir que no soy la única.
Tras el espectáculo bajamos a cenar. Nuestros camareros, Oscar y Luisa estaban guapísimos. La cena exquisita, como siempre. Hoy tocaba un nuevo espectáculo. Ya los veréis. El personal que trabaja en el Gran Restaurante es maravilloso. Le ponen mucha ilusión y muchas ganas a todo lo que hacen. Siempre tienen una sonrisa y una palabra amable, y a la hora de realizar el espectáculo lo hacen con muchísima alegría. Y así lo transmiten a los pasajeros y te hacen pasar un rato maravilloso. Para el personal del Restaurante no tendría halagos suficientes. En una ocasión, durante la cena, uno de nuestros amigos no se daba decidido por el postre, y comentó me los comería todos. Oscar, nuestro camarero, lo escuchó, y nos trajo todos los postres ofertados esa noche, además de unos pastelitos de regalo. Bueno, una maravilla de gente. Esta noche teníamos aún tiempo para un café, y como el Harris estaba hasta la bandera decidimos subirnos al Belvedere. Allí nuevamente coincidieron los dos capitanes, y hubo lugar para nuevas risas y fotografías. Nos sacamos además fotos de grupo todos guapetones. No podíamos demorarnos mucho, porque esta noche habría nuevamente el Karaoke y Pedro Mucho Loco ya había anunciado durante sus acrobacias que Pepe estaría allí, así que bajamos todos. Aquello estaba a tope, buscamos sitio como pudimos y comenzó otra divertida noche de grandes éxitos. Cantó Joselito, el director de animadores, Moisés, e incluso muchos que no querían. Esta noche fuimos muy poquitos a la discoteca y sólo a tomar un par de copas y echar unos bailes. La verdad es que estaba desierta, así que nos fuimos para el camarote a descansar un poquito para llegar con fuerzas renovadas a Aruba.